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miércoles, 2 de septiembre de 2026

"Se está incubando una bomba, EL PAMI" (CON VIDEO)

 



Cambios en PAMI: renunció el titular de Coordinación Ejecutiva para presentarse como candidato en las elecciones de Vélez

Se trata de Juan Cruz Montero. Además, la síndica General, Florencia Zicavo, dejó su puesto por razones personales. La reemplazante es cercana a Santiago Caputo.

jueves, 2 de julio de 2026

Marcela Pagano "alzó la voz" en un tuit dirigido a Manuel Adorni

 

Renunciás mintiendo una vez más. Tu carta no asume una sola responsabilidad: la culpa siempre la tienen los otros —los medios, el periodismo, la “carnicería mediática”—. Nunca vos. Entonces te lo explico con datos, los mismos que están en la causa que te inicié: Cobrabas un sueldo de $1.700.000. Pero por la consultora +Be —la que montaste con tu socia en la corrupción, tu esposa Angeletti— te entraron $55 millones en una sola factura de Foggia, cuya apoderada es la mejor amiga de Karina Milei. Indio Cuá no la declaraste, y con tu sueldo tampoco te alcanzaba para comprarla. Y el del “pendrive lleno de dólares” no fue ningún periodista: fuiste vos el que lo puso sobre la mesa. Como si fuera poco, pagabas tus gastos personales con las tarjetas de crédito de tus empleados, entre muchos otros. Eso no es una operación son tus choreos que no te cierran. Si estás tan compungido y tan decidido a “proteger a tu familia”, esa carta también debería incluir tu renuncia al directorio de YPF. ¿O para cobrar esa silla tenés una vara distinta? Con vos, cuando se habla de guita, todo cambia. Ahora deberás afrontar tus causas desde el llano. Sin hablarle al fiscal a través de ministros. Sin mandarle la ARCA a los testigos. Como un simple ciudadano. Vas a tener que caminar las calles como cualquier laburante deslomado de este país. Y ese, el pueblo, va a ser tu verdadero juez. Pero tu renuncia —esa que te mandaron a hacer— ya es una anécdota. Un gesto tardío para calmar a un pueblo que no aguanta más sus políticas de hambre. Es tarde, Adorni. Tarde porque al caer dejaste a la vista lo que tapabas: que los verdaderos jefes de la banda son el Presidente y su hermana. Es tarde porque quedó al desnudo que gobierna ella —la que no sacó un solo voto, la que maneja una lapicera que ningún argentino le entregó—. Es tarde porque a vos no te encumbraron: te usaron. Fuiste el escudo hasta que dejaste de servir, y el día que pesaste más que su reelección te soltaron la mano sin que les temblara el pulso. No hubo amenaza que pudo dar vuelta tu historia. Se acerca el día en que rindan cuentas —y van a rendirlas— nadie podrá decir que no lo escribí. Fiel a mi estilo de alzar la voz cuando otros callan 📣 Marcela Pagano

sábado, 27 de junio de 2026

MANOLO: Crónica de una despedida pegajosa

¿Vocería o balada de los ochenta?
Hay renuncias que huelen a interna, otras que huelen a fracaso, y después está la de Manolo, que directamente huele a perfume barato de San Valentín. El hombre del eterno "Fin." decidió cerrar su etapa de vocería y Jefatura de Gabinete con una carta tan empalagosa hacia Javier Milei como para dejarnos a todos al borde de la diabetes política.
Entre tanto "¡Afuera!", el vocero estrella descubrió que adentro suyo latía el corazón de un poeta incomprendido de las Fuerzas del Cielo. Saquen los pañuelos (y la insulina), porque hoy analizamos el texto ultrapegajoso del fulano.
De la motosierra al corazón: El día que Manolo descubrió el plano espiritual
En su texto de despedida, Manolo se puso místico. Explicó que en este tiempo lo dio todo: lo laboral, lo familiar y... ¡lo espiritual! Todavía estamos intentando descifrar si el desgaste de la gestión se mide en horas extras o en la pérdida de chacras. Lo cierto es que el hombre descubrió su límite. Tal vez la carnicería mediática fue demasiado, o tal vez simplemente descubrió que el plano espiritual no viene con viáticos incluidos.
El "Momento Telenovela": Usted sabe todo lo que he sufrido
Si el posteo no tuviera el sello oficial, cualquiera pensaría que es el guion de un drama de Migré. "Usted sabe todo lo que he sufrido durante todo este tiempo", le tiró Manolo a Javier en un tono que roza el reproche y el lamento. Agradeció al Presidente por "entender las razones y entenderme a mí por primera vez..." Toda una declaración de intimidad que nos hace preguntar si la carta se redactó en un despacho de Balcarce 50 o en el diván de un terapeuta.
Ciencia ficción y tecnología: El misterio del pendrive dorado
El gran momento bizarro de la misiva llega cuando Adorni decide enumerar las supuestas mentiras de la prensa. Entre menciones a viajes inexistentes y sociedades, metió una aclaración que merece un Martín Fierro al mejor guion: la existencia de un supuesto pendrive "lleno de dólares" (con un textual maravilloso: "sí Presidente, un pendrive 'lleno de dólares'"). Manolo, querido: si vas a inventar mitología libertaria, por lo menos hablanos de una billetera fría de criptomonedas, ¡pero un pendrive con billetes físicos es físicamente imposible hasta para la física cuántica de Conan!
¿Vocería o balada de los ochenta? El "Gracias, Javier"
El cierre de la carta rompe cualquier protocolo institucional moderno. El exjefe de Gabinete decidió que las jerarquías eran demasiado frías y mandó un saludo digno de tarjetita de fin de año: "Gracias Javier. Gracias Karina. Un abrazo enorme. Hasta siempre". Una despedida con nombre de pila para los hermanos más poderosos del país, demostrando que aunque las papas quemen afuera y la justicia investigue declaraciones juradas, adentro del club de amigos el afecto sigue intacto (y bien azucarado).
Conclusión: Manolo se puso el pijama ideológico
Para el gran remate, Adorni nos dejó una frase para la posteridad: "¿Sabe qué Presidente? Hoy me voy a ir a dormir en absoluta paz conmigo mismo..." Nos alegramos un montón por su descanso. Mientras el país debate quién se queda con la silla caliente de la Jefatura, Manolo ya apagó la luz, se acomodó las sábanas de la impunidad tuitera y cerró los ojos.
Ojalá que el pijama le quede cómodo, porque el despertador de la realidad suele sonar bastante fuerte.
Fin.


Terminó tu paso por la vida pública. Terminó tu paso por la política. Terminó tu paso por los medios. Y terminó, también, cualquier posibilidad de volver a pararte frente a un micrófono o una cámara sin que la memoria te pase factura. Decís que renunciás por responsabilidad. Que lo hacés para cuidar al Presidente y al Gobierno. Cada uno creerá la explicación que quiera. Yo me quedo con un hecho mucho más simple: tu salida llega cuando las investigaciones sobre tu patrimonio y el nivel de vida que exhibís ya pesan demasiado sobre el Gobierno y las explicaciones dejaron de alcanzar. Y te soy sincero. No siento la más mínima lástima. Porque durante demasiado tiempo confundiste el poder con el derecho a humillar. Venías de los medios. Conocías el oficio. Sabías perfectamente cuál era el rol del periodismo. Sin embargo, apenas llegaste a un cargo público, elegiste el desprecio. Como vocero interrumpías preguntas. Descalificabas. Ridiculizabas. Tratabas a quienes preguntaban como si fueran una molestia y no ciudadanos ejerciendo su derecho a pedir explicaciones a través de la prensa. No fue un exabrupto. Fue una forma de ejercer el poder. Creíste que la soberbia era inteligencia. Que la prepotencia era autoridad. Que humillar era gobernar. Hasta llegaste a proponer un botón para silenciar preguntas incómodas, como si el problema fuera quien preguntaba y no quien debía responder. Y hoy descubrís la verdad más vieja de la política. El poder no hace grande a nadie. El poder solamente revela quién sos. Podrás renunciar. Podrás esconderte. Podrás volver a empezar donde quieras. Pero hay una cárcel sin rejas y una condena sin jueces. La de vivir sabiendo que el recuerdo que dejaste de vos será siempre más grande que cualquier cargo que alguna vez ocupaste. Y esa, , es la única condena que dura toda la vida. Fin



jueves, 25 de junio de 2026

Esteban Bullrich presentó su renuncia al PRO. LOS MOTIVOS

 

Buenos Aires, 24 de junio de 2026 Al Ing. Mauricio Macri Presidente del PRO De mi mayor consideración: Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años. No es fácil escribir estas líneas. Una parte importante de mi vida está unida a la historia del PRO. Compartimos el sueño de construir una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad, la cercanía, la vocación de servicio y el respeto por las instituciones. Desde ese sueño asumí responsabilidades que marcaron mi vida y puse siempre lo mejor de mí para honrar la confianza que el partido y la sociedad depositaron en mí. Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales. Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos. Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia. También me confirmó una convicción que atraviesa Liderazgo espiritual: el verdadero liderazgo no nace del poder ni del éxito electoral; nace de la coherencia entre los valores que proclamamos y las acciones que elegimos cuando esos valores son puestos a prueba. En ese camino de reflexión fui comprendiendo que permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no podía identificarme. La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender. Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo. No escribo estas palabras desde el enojo ni desde el resentimiento. Siento un profundo agradecimiento por el camino recorrido, por las oportunidades que recibí y por tantas personas valiosas con las que compartí este proyecto. Conservo intacto el afecto por quienes, desde distintos lugares, siguen creyendo de buena fe en el PRO. También mantengo hacia vos un sincero reconocimiento por haber impulsado un espacio que cambió para siempre el mapa político argentino y permitió que muchos encontráramos un lugar desde donde servir al país. Pero hay momentos en los que la fidelidad a una organización no puede estar por encima de la fidelidad a la propia conciencia. Permanecer, para mí, sería dejar de vivir de acuerdo con aquello que intento enseñar y transmitir. Por eso doy este paso con serenidad, sin estridencias y sin rencores. Mi compromiso con la Argentina permanece intacto. Seguiré trabajando, desde donde Dios me permita hacerlo, para promover una cultura política que entienda el poder como servicio, la verdad como un deber y la dignidad de cada persona como el centro de toda decisión. Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento. Porque los partidos políticos, como las personas, solo perduran cuando tienen el coraje de volver una y otra vez a los principios que les dieron vida. Con respeto y afecto, Esteban Bullrich