
Tres disparos, una mujer tendida en el piso fingiendo estar muerta y dos atacantes que llegaron disfrazados de repartidores. La escena, registrada por cámaras de seguridad en Santa Cruz de la Sierra, podría haber terminado en un femicidio. Sin embargo, Nadia Beller sobrevivió y desde una cama de hospital lanzó una acusación de extrema gravedad que sacudió al poder político boliviano y volvió a poner en el centro de la escena a Fernando Cerimedo, ex asesor del presidente Javier Milei.
Cerimedo fue detenido este martes en el aeropuerto internacional de Viru Viru, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Buenos Aires. La detención ocurrió horas después del ataque contra Beller, quien fue señalada como su ex pareja. La investigación intenta determinar quiénes fueron los autores materiales del ataque y, sobre todo, si Cerimedo tuvo algún grado de participación en la planificación o contratación de los agresores.
Su detención se produce en el marco de la investigación y no implica una condena. Mientras la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió, Beller habló desde el hospital y realizó una serie de acusaciones contra Cerimedo, funcionarios y operadores vinculados al gobierno boliviano. "Estoy segura que si yo no doy esta declaración, porque él lo que quiere es callarme, van a venir y me van a rematar", sostuvo la mujer, visiblemente preocupada por su seguridad.
Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran a dos personas con cascos de motociclista y vestimenta similar a la utilizada por repartidores de delivery. En determinado momento interceptaron a Beller y uno de ellos sacó un arma y comenzó a dispararle. La abogada recibió varios impactos de bala. "Tres impactos", respondió inicialmente cuando le preguntaron por las heridas. Sin embargo, luego aclaró: "El médico dice que fueron más de 4. Por lo menos, tengo 4 impactos de bala".
Los disparos alcanzaron distintas zonas de su cuerpo, entre ellas el pecho, los brazos y una costilla. Pero el momento más dramático, según su relato, ocurrió después de los disparos. "Si yo no fingía mi muerte, me iban a rematar", aseguró. Beller contó que se arrojó al piso y permaneció inmóvil para hacer creer a los atacantes que estaba muerta. "Me tiré al piso, me quedé ahí como media hora sin moverme y uno de los sicarios se acercaba y me remataba o no, y el otro le dijo: 'ya está'", relató.
Según su versión, después del ataque no hubo persecución ni intercambio de disparos. "Nunca hubo un intercambio de fuego, nunca los persiguieron, nada", afirmó. La víctima sostuvo que había llegado hasta el hotel donde ocurrió el ataque después de recibir un mensaje en el que la convocaban para entregarle información relacionada con una supuesta investigación sobre un caso de abuso sexual contra una menor.
Según Beller, el contacto utilizó como pretexto un caso que involucraría al expresidente boliviano Evo Morales. "Me citaron, supuestamente, para darme un caso de Evo Morales de violación a una niña de 13 años que hubiera fallecido", contó. La mujer aseguró que fue hasta el lugar y que Cerimedo estaba involucrado de alguna manera en esa convocatoria. "Él me dio la confianza para que yo vaya, y él me mintió de que me habían mandado con escoltas", denunció.
Según su relato, Cerimedo le había asegurado que estaba acompañada por policías. "Él me dijo que yo estaba escoltada, de que habían policías y me estaban escoltando, lo cual es falso porque me dispararon", sostuvo. Beller también afirmó que luego del ataque le quitaron el teléfono celular, donde, según aseguró, tenía información que podía comprometer a distintas personas."Lo primero que hicieron fue retirar mi celular, donde yo tenía pruebas no solamente de la agresión física que he recibido de su parte y la tentativa de homicidio anterior, sino que además tenía pruebas de hechos de corrupción", afirmó.
Beller aseguró que mantuvo una relación sentimental con Cerimedo y que ambos vivían en el mismo condominio. En medio de su relato, hizo una revelación personal todavía más delicada: aseguró estar embarazada. "Tengo cuatro semanas de embarazo", afirmó. Ante la pregunta de quién es el padre, respondió: "De él". Según Beller, Cerimedo sabía del embarazo y había estado con ella poco antes del ataque. "Estuvo conmigo un día antes aquí en el hospital porque me descompensé a raíz de las discusiones con él", contó. La mujer también relató episodios previos de violencia que atribuyó al exasesor presidencial.
En particular, aseguró que en abril descubrió conversaciones románticas entre Cerimedo y una ex pareja, a pesar de que él le había dado otra versión sobre esa relación. "Él inicialmente me dijo de que ella lo engañó, le puso de los cuernos y que cuando estaba embarazada y que él tuvo que hacer un ADN y que hace cuatro años no la tocaba", relató. Pero, según su versión, después descubrió conversaciones que contradecían esa historia. "En abril yo descubrí de que ellos tenían conversaciones románticas y yo lo encaré. Esa fue la primera vez de que él, según él, para intentar neutralizarme, ahorcó", denunció.
La acusación de Beller no se limitó al ataque. También apuntó contra distintos funcionarios y aseguró que existió un intento de encubrir episodios anteriores de violencia. "El ministro tuvo miedo en persona, Medinaceli, y otro, Mauricio, el asesor del presidente, y otros operadores del gobierno, se encargaron de tapar ese hecho y que no salga de eso", afirmó. Incluso sostuvo que recibió atención médica vinculada al entorno presidencial. "Me hicieron atender con el médico personal del presidente, que también tapó todo y no dio orden de nada", aseguró.
Su denuncia fue todavía más contundente al referirse al funcionamiento del poder en Bolivia: "Hay un contubernio de todo el gobierno", afirmó. Y lanzó: "Aquí no gobierna Rodrigo Paz (Pereira), gobierna Fernando Cerimedo". Se trata, de todos modos, de acusaciones realizadas por la propia Beller que deberán ser investigadas y corroboradas por la Justicia. Durante la entrevista, la abogada también afirmó que tenía en su poder documentación y conversaciones que, según ella, podían demostrar presuntos hechos de corrupción.
Mencionó operaciones relacionadas con combustible, oro, empresas y supuestos intermediarios. "Tenía pruebas de muchos de los extremos", aseguró. Según su relato, una parte de esa información estaba almacenada en el teléfono que le robaron durante el ataque. También afirmó haber difundido previamente una conversación relacionada con el abastecimiento de combustible y mencionó a personas vinculadas al entorno presidencial. "Yo filtré eso hace un par de días y tenía otras pruebas y otras situaciones, como el tema del oro y demás, el tema del tancaje de su expareja", sostuvo.
En otro tramo, aseguró que había escuchado conversaciones sobre supuestas operaciones vinculadas al narcotráfico y afirmó que Cerimedo justificaba determinadas acciones con el argumento de que se trataba de operaciones encubiertas. Todas estas afirmaciones forman parte de su testimonio y no fueron acreditadas hasta el momento públicamente por documentación independiente. Para Beller, el robo del teléfono durante el ataque no fue casual. "Se llevaron mi celular en mi cartera", sostuvo, y explicó que allí tenía información que podía comprometer a distintas personas.
Por eso pidió protección urgente y cuestionó la seguridad que recibió en el hospital. "Quiero, por favor, que se me dé protección de la CDH, porque el gobierno es el principal interesado en callarme", reclamó. También describió las condiciones de seguridad del centro médico donde permanece internada: "Solamente me pusieron una escolta mujer, y que la gente entra y sale y no les hacen la más mínima revisión, la más mínima revisión". Y volvió a advertir sobre el riesgo que dice correr:"En cualquier momento van a entrar y me van a rematar".
La detención de Fernando Cerimedo se produjo mientras las autoridades avanzan sobre las imágenes de las cámaras de seguridad y otros elementos para reconstruir el ataque. El ex asesor de Javier Milei fue interceptado en el aeropuerto internacional de Viru Viru cuando se preparaba para viajar a Buenos Aires y posteriormente quedó a disposición de la Justicia boliviana. El caso adquirió una dimensión política por el perfil de Cerimedo, conocido por su actividad como consultor y estratega político y por su cercanía con el gobierno argentino. Ahora, la Justicia deberá establecer si existe algún vínculo entre el exasesor presidencial y los atacantes que dispararon contra Beller.
Mientras tanto, desde la cama del hospital, la abogada dejó una última advertencia y cuestionó duramente a las instituciones que deberían protegerla. "No confío en la prensa, en la policía, que son los principales interesados en deshacerse de mí", afirmó. Y cerró con un reconocimiento al único funcionario en el que, según dijo, encontró garantías: "Es lo único que se ha portado hasta ahorita bien conmigo ha sido el fiscal, porque es el que me ha dado las garantías para que tenga una mediana seguridad coordinando con los médicos, pero no tengo ni siquiera seguridad policial". (Big Bang! News)


















