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jueves, 18 de septiembre de 2025

Javier Milei en Paraguay: su discurso ante legisladores en una sesión de Honor del Congreso y el conflicto violento con el periodismo de ese país (CON VIDEOS)








miércoles, 3 de septiembre de 2025

viernes, 23 de mayo de 2025

Adorno quiere instituir en la Casa Rosada la "pregunta calificada" (VIDEO)

 

sábado, 3 de mayo de 2025

martes, 29 de abril de 2025

Crecieron las agresiones al periodismo en el último año, según un informe de Fopea. Milei encabeza el ranking de los atacantes


Crecieron las agresiones al periodismo en el último año, según un informe de Fopea

Se registraron 179 casos en 2024, un 53% más que en 2023 y el doble de 2022; Milei encabeza el ranking de los atacantes

Con un detallado informe, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) advirtió en su presentación anual sobre un fuerte crecimiento en las agresiones a la prensa durante 2024 en todo el país. La entidad, que ya exhortó en reiteradas oportunidades al presidente Javier Milei a sostener “una relación institucional madura con la prensa, respetando el disenso y la crítica”, registró 179 agresiones durante el año último. Representa un 53% más que en 2023 y el doble de lo que fue 2022.

El 45,25% de esos casos registrados fueron de discurso estigmatizante. Es decir, atentando contra la reputación de los periodistas. El 65,43% de esos ataques los hizo el presidente de la Nación, según el informe de Fopea. Además, el 80% de los casos provienen de violencia de origen estatal y de origen paraestatal. Esto es un incremento considerable en relación a 2023, cuando esa ecuación representaba la mitad de los casos.

El detalle del informe anual de Fopea detectó 179 agresiones al periodismo en 2024

Los otros ataques detectados o denunciados fueron: ataques a la integridad (agresión física o amenaza al periodista y su familia); ataques contra los bienes (vandalismo a una propiedad del periodista o del medio y ataque contra las herramientas de trabajo); censura; uso abusivo de la publicidad oficial (retiro de la pauta por razones informativas o ideológicas); restricciones al acceso a la información pública; otros abusos del poder estatal (uso de fuerza de seguridad o de inteligencia para intimidar), y acciones judiciales, civiles o penales.

El monitoreo de libertad de expresión es un equipo de periodistas socios de Fopea que trabaja para detectar las limitaciones en el ejercicio del periodismo, sean directas y evidentes (agresiones físicas, amenazas) o sutiles, ya que entiende que esos ataques vulneran la profesión en su rol de pieza central de la vida en democracia.

Del mismo modo, es desde donde FOPEA denuncia públicamente esas agresiones y elabora con ellas un estado de situación a partir del que se pueden evidenciar y comparar datos a lo largo de los años. Se creó en 2006 con un armado federal y desde 2008 viene produciendo el registro de casos de ataque a la libertad de expresión, un material sin precedentes en el país. En 2024, se dio el pico, con 179 casos. El informe se titula “El asedio al periodismo debilita la democracia”.

En el ranking de agresores, se ubica Milei a la cabeza con 56 intervenciones. En segundo lugar, con 25, “allegados a personas con poder”, mientras que el tercer puesto es del “personal policial”, con 16 casos.

Más de la mitad de los 179 casos estuvo atravesado por “la grieta”. Esto significa que el atacante achaca maliciosamente una sospecha o acusación contra lo que considera que es la línea editorial o política del medio o periodista. El 44% de los casos implicó violencia digital, con su consiguiente efecto multiplicador. Se utilizaron además comentarios machistas y misóginos. Seis de esos 7 casos fueron hechos por el Presidente de la Nación.

La agresiones más comunes que utiliza Milei para atacar a los periodistas son las siguientes: “ensobrados”, “pauteros”, “imbéciles”, “violento”, “burra” y “periodismo en llamas”. Luego, le siguen otros como “esbirros”, “corruptos” o “soretes”. Surge así de un relevamiento que realizó la consultora Methodo, especializada en big data, para el informe de Fopea en el período entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2024.

En las últimas dos semanas, el Presidente hizo blanco de sus ataques en periodistas de LA NACION. A través de redes sociales o en entrevistas periodísticas, atacó a Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá, Jorge Fernández Díaz y Florencia Donovan.

Uno de los casos que exhibe Fopea como “discurso estigmatizante, además de los ataques de Milei, es el rol de su vocero, Manuel Adorni. El organismo instó al funcionario a mantener distancia y respeto por el trabajo profesional de los periodistas y evitar la utilización de canales oficiales para ridiculizar su labor. El pedido fue tras un cruce con el periodista Fabián Waldman, de FM La Patriada.

En el informe hay un panorama completo provincia por provincia, y cuenta con un texto de Ricardo Gil Lavedra, presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo título es “los insultos no son libertad de expresión”. El abogado distingue un acontecimiento fuera de lo común: “En los últimos tiempos, somos testigos de un nuevo fenómeno: la cotidianeidad de insultos, epítetos humillantes y agravios por parte del Presidente de la Nación destinados principalmente a periodistas, además de personalidades públicas o dirigentes políticos”.

En su informe, Fopea volvió a la carga para rechazar los cambios que Milei introdujo en la reglamentación de la ley de Acceso a la Información Pública y advirtió que implican “un grave retroceso democrático”, ya que al limitar los datos que deben ser proporcionados “desalienta la participación ciudadana en los asuntos del Estado y oscurece la gestión pública”.

Ver el informe completo (al final de la nota)  en el siguiente link

https://www.lanacion.com.ar/politica/crecieron-las-agresiones-al-periodismo-en-el-ultimo-ano-segun-un-informe-de-fopea-nid28042025/

lunes, 28 de abril de 2025

lunes, 24 de febrero de 2025

jueves, 21 de noviembre de 2024

Esto no termina bien... 🙈🙉🙊 (Con videos)

 



miércoles, 2 de octubre de 2024

Nicolás Wiñazki parodió a Milei con los insultos (VIDEO COMPLETO)

 


IMPERDIBLE EDITORIAL DE NICOLÁS WIÑAZKI EN MODO MILEI REPITIENDO SU MISMO DISCURSO AL COMENZAR EL PROGRAMA Y CON LA PRESENCIA DE GUILLERMO FRANCOS.

VIDEO COMPLETO 

Somos Buenos (1/10/2024)

 


Kingsman 1 🚨

@nannae7676 Respuesta a @brauliovillagranc #parati #foryou #fypシ #edit #kingsman #galahad #kingsmangalahadedit #kingsmangalahadedit ♬ sonido original - xdxd

lunes, 30 de septiembre de 2024

Editorial de Ignacio Ortelli sobre los insultos del presidente al periodismo (CON VIDEOS)

 





sábado, 8 de junio de 2024

lunes, 20 de mayo de 2024

Cuarenta años de periodismo ensobrado

 



Dinero por debajo de la mesa a cambio de hablar bien o mal, o no hablar, de figuras políticas o empresariales encumbradas o con aspiraciones: aunque cualquiera puede ser ensobrado (políticos, jueces, policías), el calificativo se consolidó en torno del periodismo y los periodistas. El ensobramiento y su prima hermana, la pauta oficial, ya habían sido conversados durante la última campaña electoral, pero después de la controversia entre el presidente Javier Milei y el periodista Jorge Lanata volvieron con todo. Para entender mejor esta discusión es imprescindible ofrecer algo de contexto.

El sobre es, o era, un tema tabú. Para quienes lo reciben, por supuesto. Y también para los que no, porque terminan siendo víctimas de la generalización. Tampoco es menos incómodo para quienes los reparten. Como dijo esta semana el periodista Hugo Alconada Mon en El País: “El poder jamás se queja de los periodistas serviles y acomodaticios porque esos son los primeros que se subordinan, difunden la propaganda oficial y rinden pleitesía”.

En Argentina, el origen de los sobres –sin factura, registro ni historia oficial– remite al regreso de la democracia, en los años ’80 y, sobre todo, a los ’90, tras la privatización de la radio y la televisión impulsada por el presidente Carlos Menem. Pero las décadas siguientes fueron también muy intensas.

Guinzburg y Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones. Los comentarios eran más benévolos según qué tan fluida fuese la llegada de sobres.

A priori, los sobres podrían clasificarse por el origen de los fondos, públicos (los gobiernos de turno) y privados (algunos empresarios); y por la evidencia de su existencia (“estas empresas que confían en el país…”) o su ocultamiento, lo que es más frecuente. De hecho, la discusión de hoy es acerca de éstos últimos: los clásicos sobres por debajo de la mesa.

Sí, clásicos. En agosto de 1994 se emitió en el programa Peor es nada un sketch en el que Jorge Guinzburg y Horacio Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones sobre el nivel de corrupción de la clase política. Los comentarios eran más críticos o benévolos en función de qué tan fluida fuese la llegada de sobres, alcanzados desde fuera de cámara por manos anónimas o directamente llovidos desde el techo. La parodia, transmitida por Canal 13, llevaba un título que, por varias razones, hoy sería cancelable: Tarad y Mongobardi.

Tres años después, en Los dueños de la Argentina II, su libro sobre la época, Luis Majul comentaba el sketch diciendo: “Es necesario aclarar que este tipo de retribuciones a periodistas y medios no constituyen delito, pero son consideradas una falta gravísima por los casi setenta códigos de ética periodística que existen en el mundo”. En diciembre de 1992, la revista cultural La Maga, dirigida por Carlos Ares, había dedicado su tapa a “La corrupción de los medios y los periodistas” y le había puesto precio al contenido de los sobres, con información de un relevamiento de Poder Ciudadano y el Foro para la Comunicación Social a partir de reuniones con periodistas, agentes de relaciones públicas y dirigentes políticos.

  • Sobre para un periodista parlamentario pagado por un legislador, entre los 300 y los 5.000 dólares.
  • Sobresueldo pagado por un funcionario, entre los 1.000 y los 2.000 dólares.
  • Contrato de asesor para el periodista o un familiar en el Concejo Deliberante [la actual Legislatura porteña], 700 dólares.
  • Nota de 5 minutos en un programa televisivo de alto rating, 8.000 dólares, y en un noticiero central, 15.000.

En aquella lejana edición de La Maga, periodistas como Lanata, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev y Magdalena Ruiz Guiñazú, entre otros, también reconocían la corrupción en el gremio, aunque no lo consideraban mayor a la existente en otras actividades y la atribuían a los bajos sueldos, la cercanía con el poder y la falta de ética.

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