







" LA VERGÜENZA DE MILEI
— JUAN R. DORE (@jrdorenoticias) September 17, 2025
EN PARAGUAY
LA CUSTODIA DE MILEI EJERCIO VIOLENCIA CONTRA LOS PERIODISTAS
INTENTARON SACARLE LOS TELEFONOS Y A UNA PERIODISTA LA TOMARON DEL BRAZO PARA SACARLE EL CELULAR "
" LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS PARAGUAYOS DENUNCIO A MILEI POR CENSURA" pic.twitter.com/nFFpt6e6IE


El libertario habló con un tono muy pausado que generó miradas entre los presentes. El Sindicato de Prensa denunció censura y dijo que la seguridad de Milei les sacó los teléfono para trabajar. https://t.co/Tph1I9V3Xv pic.twitter.com/nsn5Z1wU54
— La Política Online | Paraguay (@LPOParaguay) September 16, 2025



Adorni quiere instituir en la Casa Rosada la "pregunta calificada" o sea de los que entienden de los temas. Los funcionarios le deben responder a todos los periodistas y si el periodista comete un error el funcionario se lo debe explicar de buena manera y en forma didáctica… https://t.co/H8MSYgXfPM
— Mariano Obarrio (@marianoobarrio) May 22, 2025


Con un detallado informe, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) advirtió en su presentación anual sobre un fuerte crecimiento en las agresiones a la prensa durante 2024 en todo el país. La entidad, que ya exhortó en reiteradas oportunidades al presidente Javier Milei a sostener “una relación institucional madura con la prensa, respetando el disenso y la crítica”, registró 179 agresiones durante el año último. Representa un 53% más que en 2023 y el doble de lo que fue 2022.
El 45,25% de esos casos registrados fueron de discurso estigmatizante. Es decir, atentando contra la reputación de los periodistas. El 65,43% de esos ataques los hizo el presidente de la Nación, según el informe de Fopea. Además, el 80% de los casos provienen de violencia de origen estatal y de origen paraestatal. Esto es un incremento considerable en relación a 2023, cuando esa ecuación representaba la mitad de los casos.
Los otros ataques detectados o denunciados fueron: ataques a la integridad (agresión física o amenaza al periodista y su familia); ataques contra los bienes (vandalismo a una propiedad del periodista o del medio y ataque contra las herramientas de trabajo); censura; uso abusivo de la publicidad oficial (retiro de la pauta por razones informativas o ideológicas); restricciones al acceso a la información pública; otros abusos del poder estatal (uso de fuerza de seguridad o de inteligencia para intimidar), y acciones judiciales, civiles o penales.
El monitoreo de libertad de expresión es un equipo de periodistas socios de Fopea que trabaja para detectar las limitaciones en el ejercicio del periodismo, sean directas y evidentes (agresiones físicas, amenazas) o sutiles, ya que entiende que esos ataques vulneran la profesión en su rol de pieza central de la vida en democracia.
Del mismo modo, es desde donde FOPEA denuncia públicamente esas agresiones y elabora con ellas un estado de situación a partir del que se pueden evidenciar y comparar datos a lo largo de los años. Se creó en 2006 con un armado federal y desde 2008 viene produciendo el registro de casos de ataque a la libertad de expresión, un material sin precedentes en el país. En 2024, se dio el pico, con 179 casos. El informe se titula “El asedio al periodismo debilita la democracia”.
En el ranking de agresores, se ubica Milei a la cabeza con 56 intervenciones. En segundo lugar, con 25, “allegados a personas con poder”, mientras que el tercer puesto es del “personal policial”, con 16 casos.
Más de la mitad de los 179 casos estuvo atravesado por “la grieta”. Esto significa que el atacante achaca maliciosamente una sospecha o acusación contra lo que considera que es la línea editorial o política del medio o periodista. El 44% de los casos implicó violencia digital, con su consiguiente efecto multiplicador. Se utilizaron además comentarios machistas y misóginos. Seis de esos 7 casos fueron hechos por el Presidente de la Nación.
La agresiones más comunes que utiliza Milei para atacar a los periodistas son las siguientes: “ensobrados”, “pauteros”, “imbéciles”, “violento”, “burra” y “periodismo en llamas”. Luego, le siguen otros como “esbirros”, “corruptos” o “soretes”. Surge así de un relevamiento que realizó la consultora Methodo, especializada en big data, para el informe de Fopea en el período entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2024.
En las últimas dos semanas, el Presidente hizo blanco de sus ataques en periodistas de LA NACION. A través de redes sociales o en entrevistas periodísticas, atacó a Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá, Jorge Fernández Díaz y Florencia Donovan.
Uno de los casos que exhibe Fopea como “discurso estigmatizante, además de los ataques de Milei, es el rol de su vocero, Manuel Adorni. El organismo instó al funcionario a mantener distancia y respeto por el trabajo profesional de los periodistas y evitar la utilización de canales oficiales para ridiculizar su labor. El pedido fue tras un cruce con el periodista Fabián Waldman, de FM La Patriada.
En el informe hay un panorama completo provincia por provincia, y cuenta con un texto de Ricardo Gil Lavedra, presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo título es “los insultos no son libertad de expresión”. El abogado distingue un acontecimiento fuera de lo común: “En los últimos tiempos, somos testigos de un nuevo fenómeno: la cotidianeidad de insultos, epítetos humillantes y agravios por parte del Presidente de la Nación destinados principalmente a periodistas, además de personalidades públicas o dirigentes políticos”.
En su informe, Fopea volvió a la carga para rechazar los cambios que Milei introdujo en la reglamentación de la ley de Acceso a la Información Pública y advirtió que implican “un grave retroceso democrático”, ya que al limitar los datos que deben ser proporcionados “desalienta la participación ciudadana en los asuntos del Estado y oscurece la gestión pública”.
Ver el informe completo (al final de la nota) en el siguiente link


Veo que Santiago tiene acceso a la cuenta de @JMilei...
— Beron De Astrada_Rex (@BeronRex) November 20, 2024
CIAO!
Ya me parecía raro, que Milei publicara en horarios donde estaba ocupado con Presidentes. pic.twitter.com/qEpFiYQKDU
A algunos se le veia la hilacha hace unos años pic.twitter.com/Guc3RU2zQw
— Un Laburante (@clautomata) November 20, 2024
Me gustaría ver a este pseudo periodista decir en la cara que "estos tipos" están del "tomate", cuando sus dichos están amparados con hechos fehacientes. pic.twitter.com/bZUZ9I05aO
— La Pato 🗽 (@patoenero) November 20, 2024
Los archivos los condenan. Pero se ofenden si se les dice que dan noticias "convenientes" a vaya a saber quién y por orden de quién o quiénes. pic.twitter.com/MF97C5m3jv
— La Pato 🗽 (@patoenero) November 20, 2024
-Y si sale bien?
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) October 2, 2024
-Flaco, Wiñazki está insultando a Milei al aire y sin ningún tipo de censura pic.twitter.com/W7URuw0e0b

“Wiñazki”
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) October 2, 2024
Porque se puso en “modo Milei” y le habló a los políticos como el Presidente le habla a los periodistas: “Son todos una mierda…”. pic.twitter.com/45mdEfUitf
IMPERDIBLE EDITORIAL DE NICOLÁS WIÑAZKI EN MODO MILEI REPITIENDO SU MISMO DISCURSO AL COMENZAR EL PROGRAMA Y CON LA PRESENCIA DE GUILLERMO FRANCOS.
VIDEO COMPLETO
Somos Buenos (1/10/2024)

Kingsman 1
@nannae7676 Respuesta a @brauliovillagranc #parati #foryou #fypシ #edit #kingsman #galahad #kingsmangalahadedit #kingsmangalahadedit ♬ sonido original - xdxd
Esta es una parte de la editorial de @ignacioortelli y por la que el gobierno y sus sueguidores están bardeando a un gran periodista, sólo dijo la verdad#BuenDomingo pic.twitter.com/lXdruihYqd
— Carlos Zenozain (@zenozain_carlos) September 29, 2024



🔴 Así operaba el "Periodista" Ignacio Ortelli a días del balotaje.
— Stanley del 56% (@stanleybostero) September 29, 2024
Puso en duda la participación de Milei en la segunda vuelta, y aseguró que el presidente "Escuchaba voces", cuando en realidad había una protesta en el estudio.
DATO: Esto pasó en el programa de Longobardi. https://t.co/SYeUMLRt57 pic.twitter.com/moikAUu6l5



Más duro contra el periodismo que contra Massa y CFK.
— Pajarita (@MabelPajarita) September 29, 2024
Qué curioso. https://t.co/Ggi6Snyyjc
Cómo se dice “domado” en Uruguayo??? pic.twitter.com/dgJLBI0G4k
— Rodríguez Saráchaga (@jrochaga) June 7, 2024


Dinero por debajo de la mesa a cambio de hablar bien o mal, o no hablar, de figuras políticas o empresariales encumbradas o con aspiraciones: aunque cualquiera puede ser ensobrado (políticos, jueces, policías), el calificativo se consolidó en torno del periodismo y los periodistas. El ensobramiento y su prima hermana, la pauta oficial, ya habían sido conversados durante la última campaña electoral, pero después de la controversia entre el presidente Javier Milei y el periodista Jorge Lanata volvieron con todo. Para entender mejor esta discusión es imprescindible ofrecer algo de contexto.
El sobre es, o era, un tema tabú. Para quienes lo reciben, por supuesto. Y también para los que no, porque terminan siendo víctimas de la generalización. Tampoco es menos incómodo para quienes los reparten. Como dijo esta semana el periodista Hugo Alconada Mon en El País: “El poder jamás se queja de los periodistas serviles y acomodaticios porque esos son los primeros que se subordinan, difunden la propaganda oficial y rinden pleitesía”.
En Argentina, el origen de los sobres –sin factura, registro ni historia oficial– remite al regreso de la democracia, en los años ’80 y, sobre todo, a los ’90, tras la privatización de la radio y la televisión impulsada por el presidente Carlos Menem. Pero las décadas siguientes fueron también muy intensas.
Guinzburg y Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones. Los comentarios eran más benévolos según qué tan fluida fuese la llegada de sobres.
A priori, los sobres podrían clasificarse por el origen de los fondos, públicos (los gobiernos de turno) y privados (algunos empresarios); y por la evidencia de su existencia (“estas empresas que confían en el país…”) o su ocultamiento, lo que es más frecuente. De hecho, la discusión de hoy es acerca de éstos últimos: los clásicos sobres por debajo de la mesa.
Sí, clásicos. En agosto de 1994 se emitió en el programa Peor es nada un sketch en el que Jorge Guinzburg y Horacio Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones sobre el nivel de corrupción de la clase política. Los comentarios eran más críticos o benévolos en función de qué tan fluida fuese la llegada de sobres, alcanzados desde fuera de cámara por manos anónimas o directamente llovidos desde el techo. La parodia, transmitida por Canal 13, llevaba un título que, por varias razones, hoy sería cancelable: Tarad y Mongobardi.
Tres años después, en Los dueños de la Argentina II, su libro sobre la época, Luis Majul comentaba el sketch diciendo: “Es necesario aclarar que este tipo de retribuciones a periodistas y medios no constituyen delito, pero son consideradas una falta gravísima por los casi setenta códigos de ética periodística que existen en el mundo”. En diciembre de 1992, la revista cultural La Maga, dirigida por Carlos Ares, había dedicado su tapa a “La corrupción de los medios y los periodistas” y le había puesto precio al contenido de los sobres, con información de un relevamiento de Poder Ciudadano y el Foro para la Comunicación Social a partir de reuniones con periodistas, agentes de relaciones públicas y dirigentes políticos.
En aquella lejana edición de La Maga, periodistas como Lanata, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev y Magdalena Ruiz Guiñazú, entre otros, también reconocían la corrupción en el gremio, aunque no lo consideraban mayor a la existente en otras actividades y la atribuían a los bajos sueldos, la cercanía con el poder y la falta de ética.