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domingo, 5 de abril de 2026

miércoles, 18 de marzo de 2026

¡Se plantó Feinmann!... "Basta de eufemismos. La causa que involucra a Javier Milei y su hermana Karina es un escándalo con olor a poder"

 


Basta de eufemismos. La causa que involucra a Javier Milei y su hermana Karina es un escándalo con olor a poder

Por Eduardo Feinmann


La causa $LIBRA no es una irregularidad. No es un error técnico. Es un escándalo con olor a poder.

Porque cuando una operatoria de este tipo avanza, no avanza sola. Avanza porque alguien la habilita, alguien la tolera… o alguien la aprovecha.

Y acá hay preguntas que el Gobierno no puede seguir esquivando: ¿Quién estuvo detrás? ¿Quién firmó? ¿Quién miró para otro lado? ¿Quién ganó plata? Porque si no hubo delito, explíquenlo. Y si lo hubo, digan nombres. Lo demás es relato.

El problema no es solo judicial. Es moral e institucional. Porque cuando el poder no da explicaciones, cuando se esconde detrás de tecnicismos, cuando gana tiempo en lugar de decir la verdad… no se está defendiendo: se está delatando.

Y cuidado con esto: no alcanza con decir “que actúe la Justicia”. Eso ya lo escuchamos mil veces. Y sabemos cómo termina: años de expediente, nadie responsable y la sensación de que el poder siempre cae parado.

La pregunta es mucho más simple. Mucho más brutal: ¿En la causa $LIBRA hay corrupción… o hay protección? Y si hay corrupción, ¿va a caer alguien de verdad… o esto también se va a tapar?

Porque esta vez no se está investigando solo un caso. Se está midiendo algo más profundo: hasta dónde está dispuesto a llegar el poder para protegerse a sí mismo. (Infobae)

jueves, 12 de marzo de 2026

miércoles, 4 de febrero de 2026

Momento Ezeiza (VIDEO)

 


viernes, 24 de octubre de 2025

🗣️| *Trampas y dilemas del desencanto electoral*


Desgano y apatía parecen definir el clima que envuelve a la ciudadanía ante la elección de medio término; una especie de “desmotivación cívica” se ha convertido en la nota saliente del paisaje político ✍️| *Luciano Román*/La Nación *Un periodista y escritor cuenta en una entrevista que está “divorciándose” de la Argentina*, aunque eso no implica irse a vivir afuera, sino simplemente “dejarse de hablar” con el país; tomar distancia emocional y apartarse de la conversación pública. *En la sobremesa de una reunión social*, *dos profesionales coinciden* en que, por primera vez en su vida, este año decidieron no ir a votar. La edad ya los exime de la obligatoriedad. Nadie a su alrededor intenta convencerlos de que lo hagan. Otros cuentan que irán el domingo a las urnas, pero “sin ningún entusiasmo”. Esa mezcla de desilusión, desgano y apatía parece definir el clima que envuelve a la ciudadanía ante la elección de medio término. *Una especie de “desmotivación cívica” se ha convertido en la nota saliente del paisaje electoral*. Aun muchos de los que tienen claro su voto en una u otra dirección muestran falta de interés, como si se tratara de una opción resignada, “a reglamento”. La conversación política ha perdido intensidad. En mesas familiares o de amigos, en las que antes ocupaba un lugar central y convocaba, incluso, cierto tono apasionado, hoy el tema se elude con naturalidad. Las series de Netflix, el deporte y el anecdotario personal desplazan casi por completo el análisis o las discusiones sobre las vicisitudes políticas. Eso no se ha producido por las buenas razones, que serían que la cosa pública marchara más o menos bien y el interés ciudadano se deslizara hacia otros temas, sino por el hartazgo y la fatiga que genera el tono del debate público. Hay una muletilla que, aún a riesgo de empobrecer el lenguaje, sintetiza de algún modo ese estado de ánimo: “¿*Qué querés que te diga*?”. Se recurre a ella con tono casi melancólico en el que subyace el desencanto, pero, a la vez, la intención de replegarse, de no opinar ni a favor ni en contra, tal vez para no sumarse al coro de afirmaciones o descalificaciones tajantes que imponen los núcleos fanatizados que hoy dominan la política.
*Muchos encuentran pocas razones para defender en público su opción electoral*. “Una cosa es que los vote y otra que los defienda”, dice con franqueza alguien que intenta resumir el espíritu de ese voto a reglamento. Las convicciones y los argumentos se han ido debilitando. Se impone, además, un clima de incertidumbre política y económica en el que creer cuesta cada vez más. *La indiferencia se refleja en la campaña electoral*. A pocos días de la elección, casi no se ven en las ciudades las clásicas mesas partidarias en las que se reparten volantes y boletas. Los actos políticos parecen un formato en extinción, mientras muchos candidatos eluden incluso las entrevistas para no exponerse a preguntas o definiciones incómodas. Salvo las breves incursiones del Presidente por capitales del interior y algunos distritos del conurbano, no hay casi movilizaciones electorales, mucho menos que dependan de una participación espontánea. Los dirigentes parecen hablarles solo a sus militantes, lo que acentúa en muchas personas esa sensación de quedar afuera. *El diagnóstico está claro*. Las encuestas confirman que un amplio sector del electorado (entre el 60 y el 70 por ciento, según varios sondeos) está “desenganchado” del debate político. Un análisis coincidente de varias consultoras señala que el 81 por ciento de las menciones en redes sociales sobre el proceso electoral son negativas. El termómetro del ánimo social de la encuestadora Moiguer revela que, por primera vez desde que asumió Milei, el pesimismo se impone sobre el optimismo: ya son mayoría los que creen que el futuro “será peor”. Surge, entonces, una pregunta de fondo: ¿cuáles son las consecuencias a mediano y largo plazo de este clima en el que la desesperanza se combina con indiferencia, fatiga y apatía ciudadana?
*El fenómeno parece esconder una trampa*: *la degradación de la política alimenta ese clima de decepción*, pero el desánimo favorece, a la vez, el deterioro del sistema político. Parece un juego de palabras, pero en esa paradoja se resume el peligro del repliegue ciudadano. ¿Cómo surgirían nuevos liderazgos si no es con la participación y el compromiso de un electorado activo e interesado en promover determinados cambios? *Por acción o por omisión, la actitud de la sociedad siempre resulta determinante*. Retirarse puede implicar cierta comodidad, pero también es una elección. Si se consolidara esa suerte de “exilio cívico”, el poder quedaría en manos de minorías sostenidas por núcleos duros y fanatizados. Se debilitaría más la representatividad democrática y se produciría, tal vez de una manera gradual e imperceptible, una erosión del propio sistema institucional. *En esta atmósfera, se hace más difícil la incorporación de nuevos actores en la escena política.* Se ve, entonces, un dominio de “los de siempre”, los que viven del Estado y de los cargos, y la aparición de figuras que, sin tener nada que perder, se meten en la política casi como un juego de vanidades y excentricidad. El desánimo ha hecho que muchos ciudadanos se retiren del debate y la participación electoral, pero también ha promovido el exilio interior de un gran número de dirigentes y funcionarios valiosos que se han ido no solo de la competencia política, sino también de la discusión pública: optaron por el ostracismo. *El desgano colectivo*, sin embargo, tendría consecuencias más allá de la puja electoral. ¿Puede crecer y evolucionar una sociedad si no es sobre la base de expectativas y una dosis de entusiasmo racional? El desinterés se expresa con una mayor nitidez en la instancia de ir a votar, pero también tiene manifestaciones silenciosas que son más difíciles de identificar. La pérdida de confianza en la política determina decisiones personales, empresariales e institucionales. ¿*No hay una conexión entre la apatía electoral y la intención de muchos jóvenes de irse del país*? ¿No se explica por ese mismo fenómeno la resistencia de millones de argentinos a sacar los dólares del colchón o a traerlos del exterior? ¿El repliegue cívico no va acompañado de un repliegue de la iniciativa privada? El pesimismo y la desesperanza, ¿no debilitan la vitalidad de una sociedad?
*Si reconocemos esas conexiones, surge, inevitable, otra pregunta incómoda: ¿cómo se recuperan la confianza y las expectativas en un país que carga con pesadas frustraciones y desencantos sucesivos*? Nadie podría negar, por supuesto, que ese clima de apatía y decepción tiene buenos argumentos en una Argentina que ha oscilado entre un fracaso y otro. Pero ¿cuál es la opción? ¿Divorciarse del país como propone alguien con espíritu provocador? ¿O asumir nuestra responsabilidad ciudadana y esforzarnos en la búsqueda de nuevos liderazgos y en marcar los límites que creamos necesarios? *Es cierto que las expectativas duran cada vez menos* y que muchos procesos que despertaron la ilusión de algo mejor o algo nuevo han defraudado a buena parte de sus electorados, convirtiéndose en fenómenos fugaces. La impaciencia social también es una marca de estos tiempos, y la dirigencia en general debe lidiar con ella. En ese contexto, hay, como siempre, un desafío para la política, pero también para la sociedad. *La Argentina necesita dirigentes capaces de proponer nuevas ideas, generar confianza y trazar un horizonte*, pero también necesita una ciudadanía dispuesta a asumir su responsabilidad en ese juego. Tal vez *sería una buena noticia que asomara la prudencia electoral, que no es lo mismo que la indiferencia y la apatía, sino que se parece más a la actitud selectiva y racional de un votante responsable*. Los entusiasmos coyunturales nunca han sido muy propicios, y de hecho merecerían una autocrítica de amplias franjas del electorado. ¿No ha dominado cierto pensamiento mágico en la búsqueda de atajos, liderazgos mesiánicos y soluciones súbitas? Pero la angustia que se expresó alguna vez en el “que se vayan todos” tampoco ha sido un camino a la normalidad. ¿Aprenderemos de nuestras propias frustraciones? ¿Nos dejaremos vencer por la desesperanza? ¿Haremos de la desilusión una sentencia definitiva o será un impulso para la construcción de alternativas? *El domingo que viene se empezarán a bosquejar las respuestas*.

jueves, 9 de octubre de 2025

¿Sabían que el padre de "Vení Chiquito" se suicidó cuando él estaba a punto de recibirse de economista? 🤔

Hoy, alguien entró a comentar en un viejo post de este espacio (15/11/2021) en donde se relataba la historia (ver aquí) y me obligó a recordarlo...

Texto del viejo post

"La madre del ministro, Nora Lía Barenstein, es psicóloga. Su padre, Daniel Luis Kicillof, era un prestigioso psiquiatra que se suicidó el veinte de septiembre de 1994 cuando su hijo estaba a punto de recibirse de economista."

El fragmento corresponde a "El ministro marxista" del 13/3/2014, publicado en El Gatopardo y que se puede leer completo AQUÍ



lunes, 22 de septiembre de 2025

Cada tanto conviene recordar quienes fueron los tránsfugas que...

 

Estos son los 87 Diputados que votaron en contra de la creación del Registro de Datos Genéticos para violadores: - 5 son del Partido Obrero / Izquierda - 82 son kirchneristas. AGUIRRE, HILDA ALI, ERNESTO "PIPI" ALIANIELLO, EUGENIA ALLENDE, WALBERTO ALONSO, CONSTANZA MARIA ARAUJO HERNANDEZ, JORGE NERI AUBONE, ANA FABIOLA AVEIRO, MARTIN BASTERRA, LUIS EUGENIO BERMEJO, ADOLFO BERTOLDI, TANYA BIASI, VANINA CAFIERO, SANTIAGO CAMPITELLI, CELIA CARIGNANO, FLORENCIA CARRO, PABLO CASAS, SERGIO GUILLERMO CASTAGNETO, CARLOS DANIEL CASTILLO, CHRISTIAN CHICA, JORGE CHOMIAK, MARIA LUISA CISNEROS, CARLOS DAIVES, RICARDO DEL CAÑO, NICOLAS FERNANDEZ PATRI, RAMIRO FREITES, ANDREA GAILLARD, ANA CAROLINA GINOCCHIO, SILVANA MICAELA GLINSKI, JOSE GOLLAN, DANIEL GOMEZ, JOSE GONZALEZ, GUSTAVO CARLOS MIGUEL HAGMAN, ITAI HELLER, CARLOS HERRERA, BERNARDO JOSE HERRERA, RICARDO IANNI, ANA MARIA IPARRAGUIRRE, ROGELIO KIRCHNER, MAXIMO CARLOS LEDESMA, TOMAS LEIVA, ALDO LOPEZ RODRIGUEZ, DANTE MACHA, MONICA MANRIQUE, MARIO MARIN, VARINIA LIS MARINO, JUAN MARTINEZ, GERMAN PEDRO MARZIOTTA, GISELA MASTALER, MAGALI MIRABELLA, ROBERTO MOLLE, MATIAS MONTOTO, MARIA LUISA MONZON, ROXANA MOREAU, CECILIA MOREAU, LEOPOLDO MOYANO, NILDA NEDER, ESTELA MARY PALAZZO, SERGIO OMAR PAPONET, LILIANA PAROLA, MARIA GRACIELA PEDRALI, GABRIELA PEDRINI, JUAN MANUEL PENACCA, PAULA ANDREA PEREYRA, JULIO POKOIK, LORENA POTENZA, LUCIANA RAUSCHENBERGER, ARIEL ROMERO, JORGE ANTONIO SAND, NANCY SANTORO, LEANDRO SCHLOTTHAUER, MONICA LETICIA SILEY, VANESA RAQUEL SNOPEK, GUILLERMO SORIA, MARTIN STRADA, JULIA TAILHADE, RODOLFO TODERO, PABLO TONIOLLI, EDUARDO VALDES, EDUARDO FELIX VARGAS MATYI, BRENDA VILCA, ALEJANDRO VOLNOVICH, LUANA YASKY, HUGO YEDLIN, PABLO RAUL YUTROVIC, CAROLINA ZARACHO, NATALIA ZULLI, CHRISTIAN ALEJANDRO
Hoy el fulano dialogó con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)

El diputado nacional cuestionó la actitud de los empresarios y referentes de poder frente al Presidente y reclamó: "Que actúen como personas normales".



domingo, 14 de septiembre de 2025

viernes, 12 de septiembre de 2025

miércoles, 10 de septiembre de 2025

De lectura obligatoria: "El peligro de otra derrota", por Joaquín Morales Solá

 


Existe un problema de gestión del que nadie se hace cargo: la economía del día a día fue una razón esencial del traspié bonaerense 

Dicen que el Presidente llegó el lunes a la Casa de Gobierno cansado, como quien ha pasado una noche sin dormir, pero decidido a implementar cambios inmediatos en su equipo político. Antes, había hecho trascender que la derrota no se debía a su plan económico, sino a la política. ¿Equivocada? ¿Mal ejecutada? Nadie precisó por qué el daño de esa enorme magnitud fue de la política. Según tales fuentes seguras, Javier Milei estaba convencido de que el subsecretario Eduardo “Lule” Menem y el armador político de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, debían abandonar el Gobierno cuanto antes. También había decidido que Martín Menem tenía que anunciar que su actual mandato como presidente de la Cámara de Diputados, que vence el 10 de diciembre próximo, sería el último, porque renunciaría a una eventual reelección al frente de una de las cámaras del Poder Legislativo. La Cámara de Diputados elige en el mes de diciembre a las autoridades que la conducirán durante el año siguiente. 

Martín Menem ya había pasado un momento desagradable en público cuando el domingo Milei lo saludó solo con la mano y sin mirarlo, a pesar de que venía dándoles abrazos a todos los que lo rodeaban en el acto de La Plata, donde él reconoció la dura derrota frente al peronismo con un discurso llamativamente moderado y autocrítico. Milei no suele ser moderado ni autocrítico. En la mañana del lunes, poco después de que ingresara al despacho de los presidentes, el jefe del Estado se reunió a solas con su hermana Karina, la lideresa de ese equipo formado por los primos Menem y Pareja. Una hora más tarde, la secretaria general de la Presidencia abandonó la oficina de su hermano y este anunció que confirmaba a todos en sus cargos. Karina Milei había logrado convencerlo a su hermano de que la salida de su equipo más cercano de colaboradores significaría un gesto que la hundiría en la debilidad política.

“El Jefe”, como Milei llama a su hermana (algo o mucho de machismo le impide usar el femenino para referirse a una mujer, aunque sea su invalorable hermana), no es solo, por lo que parece, una metáfora; Karina Milei es realmente la jefa de la administración pública, salvo el manejo técnico de la economía que está en manos de Milei y del ministro Luis Caputo. Por eso, era imposible que el Presidente imaginara siquiera lo que muchos proponían: que Karina Milei abandonara su cargo actual, se convirtiera en jefa de los asesores del Presidente, y que tanto los Menem como Pareja se dedicaran a otra cosa. Que Carlos Menem haya tenido talento político, con sus luces y sus muchas sombras, no significa que sus genes han sido heredados por los sobrinos. Pero tales ideas ni le llegaron ni se le ocurrieron a Milei. Jamás habrá un Gobierno de Javier Milei sin la presencia eminente y decisoria de su hermana.

Milei y los clavos en el cajón equivocado

La única modificación que se les ocurrió a la diarquía que gobierna es la creación de una mesa política con los mismos protagonistas que ya estaban y que, al final del día, actuaban como asesores políticos de la perdidosa administración. Solo cambiaron el lugar de las sillas. Punto. Nada más para ofrecerles a los argentinos que esperaban ver cómo se salva o cómo derrapa un Gobierno de apenas 21 meses. Si bien se mira esa mesa, solo hay dos personas con experiencia política como para aportar algo nuevo ante la crisis que se abrió: el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Pero Francos necesita tener, por lo que se observa a la distancia, más poder en el valor de su palabra frente a los aliados y a los adversarios. Y dejar de conducir la ambulancia del SAME político para andar curando las heridas que provocan Milei y los mileístas.

Al Presidente se le ocurrió también convocar a los gobernadores a una reunión, pero Milei cree que la gente se olvida fácilmente de los agravios y de los ninguneos. Los gobernadores aseguran que el superávit de las cuentas nacionales se alcanzó gracias a que les deben a ellos los recursos que les corresponden. Muchos mandatarios provinciales debieron, al mismo tiempo, hacerse cargo de obras públicas, como la conservación de rutas nacionales, disponiendo de dineros provinciales y ante la fuerte protesta de una sociedad que no suele distinguir quién es el responsable de cuidar su calidad de vida.

Los gobernadores no están en condiciones de aceptar fácilmente una reunión con el Gobierno nacional después de que este cayó abatido electoralmente por el peronismo en un distrito clave. En rigor, el Gobierno federal maltrató a los gobernadores aliados y también a los adversarios, o los trató de igual manera a los dos. Fue la primera reacción de los mandatarios ante las consultas de funcionarios nacionales. Además, seis de ellos formaron un frente político distinto del mileísmo y del kirchnerismo.

Según versiones creíbles, Francos les propuso a los gobernadores reunirse con cada uno de ellos en reuniones separadas porque reconoce que los problemas no son los mismos. “Qué tiene que ver la situación de Tierra del Fuego con la de Córdoba”, explican cerca de los gobernadores. También es cierto que siempre resultará mejor el diálogo cara a cara con cada gobernador que hablar frente a una asamblea de 24 mandatarios juntos.

El caso de Bullrich es distinto. Hay algunos funcionarios de Milei que proponen conservar en su actual cargo a la ministra de Seguridad y sacarla de la boleta electoral de octubre como candidata a senadora nacional por la Capital. “Ella estará criticando al Gobierno desde el Senado no más allá de enero”, pronostican, porque saben que a Bullrich nunca le gustó la candidatura senatorial. Siempre se imaginó reemplazando a Francos en la jefatura de Gabinete, aunque esa vacante sea ahora más improbable que nunca, o compartiendo con Milei la fórmula presidencial en 2027 cuando la reelección del Presidente se parecía a un paseo. La política nunca es un paseo, mucho más cuando se están escalando esas cimas.

En verdad, fue Karina Milei la autora intelectual de la candidatura a senadora de Patricia Bullrich. “Se la quería sacar de encima y encontró una forma elegante de hacerlo. Patricia se irá del Gobierno en diciembre”, dicen los funcionarios que conocen las costuras de la política oficialista. Dan por descontado, con razón, que la ministra de Seguridad tendrá una banca de senadora, ya sea por la mayoría o por la minoría. Es mucho más probable que sea por la mayoría, según la conformación del electorado capitalino.

Existe también un problema de gestión, del que nadie se hace cargo. Guillermo Francos lo dijo con claridad cuando, al hacer una evaluación pública de la derrota, señaló que los logros de la macroeconomía no habían llegado a la microeconomía, que es la que ve y toca la gente común. La economía del día a día fue una razón esencial de la derrota. Nadie intentó en los meses pasados, que fueron los meses de la luna de miel, las imprescindibles reformas previsional, laboral e impositiva. Los esfuerzos de la sociedad podrían ser recompensados con una baja de impuestos y con una mejor gestión de los recursos públicos. Resulta que algunos políticos aliados llevaron esos problemas a la Casa de Gobierno y la respuesta de los funcionarios (sobre todo de Santiago Caputo) fue que esos consejeros querían llevarse “las cajas” del Estado. Se trata de organismos y empresas públicas que administran los principales recursos públicos. “Santiago, se trata de administrar bien, no de llevarse nada”, le respondió uno de esos interlocutores. Varios aliados quedaron con la fatal percepción de que prominentes funcionarios mileístas estaban más preocupados por “las cajas” que por la buena gestión de ellas. Todo eso sucedió antes de que estallaran los escándalos de la criptomoneda $LIBRA y de los audios del exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad Diego Spagnuolo, que exhibieron una presunta trama de corrupción en la compra de medicamentos por parte del Estado.

Ahora puede ser tarde. Tal vez un buen termómetro del malestar político deba buscarse entre los dirigentes de Pro, donde les empiezan a pasar duras facturas políticas a los que llaman “los apresurados” (en aliarse con Milei) y a reivindicar a dirigentes que tomaron distancia a tiempo del mileísmo, como María Eugenia Vidal o Silvia Lospennato. Otros dirigentes de ese partido contraargumentan que la soledad de Pro en las elecciones pasadas lo hubiera dejado en un lugar muy pobre en los resultados del domingo, y que, encima, el Gobierno habría tenido el pretexto de culparlo de la derrota. “Pagamos el precio de acercarnos, es cierto, pero ahora el Gobierno está obligado a mirarse en el espejo si quiere encontrar el culpable”, señala, socarrón, un alto dirigente de Pro. El silencio de Mauricio Macri es también un síntoma de su incomodidad. “Le dio todo su apoyo al Presidente cuando el país vacilaba entre caer en manos de Sergio Massa o de Javier Milei, y el Gobierno le contestó con el destrato, la indiferencia o el agravio”, cuentan los que frecuentan al expresidente. Ni siquiera, aseguran, aceptaron un solo consejo de los muchos que les dio el macrismo. La soledad es también una construcción propia.

Milei corre el riesgo de perder en octubre todos los votos que Pro le dio en la segunda vuelta de las presidenciales de 2023. Hasta el sábado, la política y los encuestadores aseguraban que el Gobierno perdería las elecciones bonaerenses del domingo (nunca imaginaron que sería por semejante diferencia) y que ganaría las elecciones nacionales de octubre. Después del descalabro de Buenos Aires, ninguna certeza está vigente. Para peor, al frente lo tiene al peronismo. Un dirigente que viene del peronismo, aunque ya no milita en esa corriente, describe así el momento actual: “Cuando el peronismo huele la derrota se vuelve trotskista y practica el cuanto peor, mejor”. Se escucha a algunos dirigentes peronistas, y no a los más radicalizados, decir que “es necesario que Juan Schiaretti esté en la Cámara de Diputados”. ¿Por qué? Porque la le ley de acefalía señala que, ante el alejamiento definitivo del presidente y vicepresidente de la Nación, la Asamblea Legislativa elegirá un presidente provisional para cumplir el mandato en curso entre funcionarios elegidos: gobernadores, senadores o diputados nacionales. Schiaretti es candidato a diputado nacional por Córdoba para los comicios de octubre. Lo primero que debe señalarse es que Milei debe llegar a las elecciones de octubre (también eso se pone en duda) y que debe cumplir con su actual mandato, que concluirá el 10 de diciembre de 2027. La caída apresurada de un presidente conlleva demasiado sufrimiento social, como se vio cuando cayó Fernando de la Rúa. Lo segundo que debe advertirse es que existe una vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, que Milei se encargó de alejar de sus logros y, felizmente para ella, de sus fracasos. Y que la Constitución señala que es el vicepresidente quien debe concluir el mandato en caso de acefalía en la Presidencia. El Gobierno le debe a la sociedad decisiones más amplias y generosas después de todo lo que pasó y cuando, además, tiene enfrente a semejantes adversarios urdiendo una emboscada.

Joaquín Morales Solá 
Ilustración: Alfredo Sábat

lunes, 11 de agosto de 2025

lunes, 4 de agosto de 2025

Hoy Clarín salió con los tapones de punta

 

(Texto completo)
De acuerdo: es algo a contramano de una creencia generalizada entre nosotros y en extranjeros que se animan a venir a hacer negocios. La Argentina es mucho más predecible de lo que parece. Veamos esta semana: y andamos dando lástima por otro juicio contra el Estado que se pierde en Nueva York . Dos clásicos.
Hablamos de esa gran estafa que fue la compra de YPF por Kirchner y los Eskenazi. No pusieron un peso, pensaban pagarla con las ganancias de la compañía. La chocaron y la vaciaron y perdimos la soberanía energética. Muerto Kirchner, Cristina se sacó a los Eskenazi de encima, con el Congreso eufórico y Kicillof prometiendo que la fiesta no nos costaría nada. Hoy tenemos que pagar US$ 16.000 millones y el 30% de eso o de lo que se pague irá a los mismos Eskenazi, que fueron menemistas, kirchneristas y massistas y hoy son íntimos de Bettina Bulgheroni, que es íntima de Karina Milei. Coherencia ante todo.
Emociona ver ahora la preocupación del kirchnerismo por las penurias de los jubilados, perfectamente anestesiada durante cuatro años, igual que los reclamos de la CGT. Algunos artistas militantes, como Moria y Dady Brieva, juraban: con los jubilados, No. ¿Se acuerdan? Cumplieron, pero sólo con Cristina, que pasó a ganar 124 jubilaciones mínimas. Con Fernández, Cristina y Massa el haber medio perdió 37,1%. Se lo comió la inflación.
Con cara de circunstancia, algunos de ellos se juntan los miércoles frente al Congreso. Pero quedan pocos ingenuos que puedan ser convencidos con esa sanata sobre los jubilados, que siguen siendo los campeones de los ajustados. Cristina presidente vetó en 2010 una ley que equiparaba la jubilación más baja al 82% del salario mínimo y actualizaba el resto según fallos de la Corte. En el gobierno, y fuera de él, el kirchnerismo hizo política con los jubilados. La sigue haciendo. No sólo el kirchnerismo: a dos meses de la elección, el cordobés Llaryora, subió un 84% las jubilaciones mínimas y agregó un bono de $100.000. La caja jubilatoria, en manos de la provincia, es una de las más deficitarias del país.
El problema para Milei es el mensaje que da Córdoba: se puede aumentar. Ningún político duda de que el sistema no da para más y que hay que transformarlo a fondo. Pero los jubilados son una enorme clientela electoral. Milei exagera con el impacto que tendrían en el gasto las leyes que vetó, pero se comerían más de la mitad del superávit comprometido este año con el Fondo. Y en 2026, reducirían a 0,49% el 2,2% pactado. Son cifras del informe del Ieral, que será difundido el lunes.
Milei no ha podido cumplir la meta con las reservas y se propone hacerlo con la del superávit. El ajuste es de lo que más se valora en el Fondo. Bajó tres leyes: subas a jubilados y al bono, moratoria y más fondos para la caja sin fondo de los fondos para discapacidad. Un escándalo. La oposición junta quórum para sesionar pero no los dos tercios para anular el veto. Si lo consigue será un golpe mortal para Milei: el veto es una herramienta clave para él. Depende de la ayuda de los mismos gobernadores, con los que increíblemente se pelea.
El gobierno le hizo una fuerte concesión a otro gran proveedor de votos, el campo: una quita promedio del 20% en las retenciones. Tiene impacto inmediato porque incide en forma directa en el valor de su producción. Y vale más frente a un panorama de bajos precios internacionales. Es un sacrificio fiscal de unos mil millones de dólares para la cosecha que se terminó de levantar, ya que la mitad ya se liquidó. Para la próxima será el doble. No es poca cosa, es un montón de plata para el campo.
Milei también prometió que el recorte será definitivo. Obvio, lo festejaron a los gritos en La Rural. Los que más gritaban eran simpatizantes mileístas con sus pulseras de invitados especiales. Ocuparon casi toda una tribuna. Un poco de política de la casta no se le niega a ningún libertario. Otra sorpresa: para cuidar al presidente aparecieron francotiradores con equipos israelíes anti drones distribuidos en los techos. Y desparramados entre el público, agentes de la Side que fotografiaron a todo el mundo. A Milei lo sigue obsesionado su seguridad.
Otra regularidad argentina: si querés armar una lista de centro, llamá a gobernadores, especialmente Córdoba, que es la que mejor vende el producto, y a los radicales. La nueva cooperativa del medio nació con ex Juntos por el Cambio y un compromiso: no intervenir en Provincia ni en Ciudad. Están Sadir, el jujeño que reemplazó al radical Morales, de quien se le ha perdido la pista, y el santafesino Pullaro, que no iba a estar pero llegó a este puerto por el fracaso en la negociación con los mileistas, igual que el correntino Valdés. Se subió el chubutense Nacho Torres, que también está subido a otros colectivos, y Vidal, de Santa Cruz, que nació en Chubut, supo ser de Máximo Kirchner allá lejos y hace tiempo, y declara su admiración por Putin. Con todo respeto: los del Sur se renuevan pero mantienen todos ideas extrañas.
A Frigerio, de Entre Ríos, Zdero del Chaco y al mendocino Cornejo les cae mejor aliarse con los libertarios. En San Juan y San Luis están viendo qué ruta hay que tomar, lo mismo que Jorge Macri, que ha comenzado a conversar con exaliados pero también con el mileísmo. No él personalmente, porque el mileísmo no habla con él. Al enemigo ni Justicia. En las provincias negocian los Menem, acá negocia Karina. Hay muchos ruidos entre los dos Macri y mandado por Mauricio, Ritondo trata de acercar posiciones mientras, del lado libertario, empujan Bullrich y sus ambiciones de ser la candidata a senadora de todos. El plazo para encontrar un acuerdo vencerá este jueves,
Las alianzas juegan tiempo de descuento, como la pulseada entre el Gobierno y oposición por el veto y el pago del juicio por YPF. Se han empezado a complicar los problemas con el dólar y, detrás, la vieja cultura argentina de gastar más de lo que podemos. No sea cosa que después del deme dos en Miami, otra vez nos toque el deme medio en San Clemente y Mar de Ajó.