


🔥 La casa de 1.5 millones de dólares de @JonatanViale sacude el periodismo argentino.
— Sebastian Sassano (@sebasassanocaba) November 27, 2025
¿Con su sueldo de periodista? Que explique cómo lo consiguió. pic.twitter.com/LcMOiNC017
🔥✉️ Viviana Canosa se refirió a Esteban Trebucq como "el periodista de la ópera y el sobre". La conductora cuestionó la opinión de su colega sobre la reforma laboral y aseguró que "sabe que mientras el 4 camperas esté, a él le va a llegar correo con el sobre correcto". pic.twitter.com/P9PeaUdgRa
— Data Diario (@DataDiario) November 12, 2025





Los periodistas y artistas ensobrados no quieren que des RT, ni difundas esto. 🔥👊🏻 pic.twitter.com/jmJ06AnO3X
— INDIGNADO (@indignadoxd) October 1, 2025
Dios los cría y...
RIAL.
— LeoMaR (@ArgentinaSoyNSB) April 30, 2025
DENUNCIO a PERIODISTAS ENSOBRADOS
que GANAN ENTRE
10 MIL A 12 MIL DOLARES POR MES
Y
SEÑALO A. CAPUTITO
QUEN LE PAGA ? pic.twitter.com/ZHBeSPjOvR
¿Este tipo todavía tiene el tupé de llamar ensobrado a alguien? Y además, ¿tiene alguien que lo quiera?
"Los alfajores" le deben estar cayendo muy mal...





Dinero por debajo de la mesa a cambio de hablar bien o mal, o no hablar, de figuras políticas o empresariales encumbradas o con aspiraciones: aunque cualquiera puede ser ensobrado (políticos, jueces, policías), el calificativo se consolidó en torno del periodismo y los periodistas. El ensobramiento y su prima hermana, la pauta oficial, ya habían sido conversados durante la última campaña electoral, pero después de la controversia entre el presidente Javier Milei y el periodista Jorge Lanata volvieron con todo. Para entender mejor esta discusión es imprescindible ofrecer algo de contexto.
El sobre es, o era, un tema tabú. Para quienes lo reciben, por supuesto. Y también para los que no, porque terminan siendo víctimas de la generalización. Tampoco es menos incómodo para quienes los reparten. Como dijo esta semana el periodista Hugo Alconada Mon en El País: “El poder jamás se queja de los periodistas serviles y acomodaticios porque esos son los primeros que se subordinan, difunden la propaganda oficial y rinden pleitesía”.
En Argentina, el origen de los sobres –sin factura, registro ni historia oficial– remite al regreso de la democracia, en los años ’80 y, sobre todo, a los ’90, tras la privatización de la radio y la televisión impulsada por el presidente Carlos Menem. Pero las décadas siguientes fueron también muy intensas.
Guinzburg y Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones. Los comentarios eran más benévolos según qué tan fluida fuese la llegada de sobres.
A priori, los sobres podrían clasificarse por el origen de los fondos, públicos (los gobiernos de turno) y privados (algunos empresarios); y por la evidencia de su existencia (“estas empresas que confían en el país…”) o su ocultamiento, lo que es más frecuente. De hecho, la discusión de hoy es acerca de éstos últimos: los clásicos sobres por debajo de la mesa.
Sí, clásicos. En agosto de 1994 se emitió en el programa Peor es nada un sketch en el que Jorge Guinzburg y Horacio Fontova encarnaban a dos periodistas ajustando en vivo sus opiniones sobre el nivel de corrupción de la clase política. Los comentarios eran más críticos o benévolos en función de qué tan fluida fuese la llegada de sobres, alcanzados desde fuera de cámara por manos anónimas o directamente llovidos desde el techo. La parodia, transmitida por Canal 13, llevaba un título que, por varias razones, hoy sería cancelable: Tarad y Mongobardi.
Tres años después, en Los dueños de la Argentina II, su libro sobre la época, Luis Majul comentaba el sketch diciendo: “Es necesario aclarar que este tipo de retribuciones a periodistas y medios no constituyen delito, pero son consideradas una falta gravísima por los casi setenta códigos de ética periodística que existen en el mundo”. En diciembre de 1992, la revista cultural La Maga, dirigida por Carlos Ares, había dedicado su tapa a “La corrupción de los medios y los periodistas” y le había puesto precio al contenido de los sobres, con información de un relevamiento de Poder Ciudadano y el Foro para la Comunicación Social a partir de reuniones con periodistas, agentes de relaciones públicas y dirigentes políticos.
En aquella lejana edición de La Maga, periodistas como Lanata, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev y Magdalena Ruiz Guiñazú, entre otros, también reconocían la corrupción en el gremio, aunque no lo consideraban mayor a la existente en otras actividades y la atribuían a los bajos sueldos, la cercanía con el poder y la falta de ética.

Las acusaciones del presidente Javier Milei contra el periodista Jorge Lanata -a quien llamó “mentiroso” y acusó de recibir “sobres” por parte de la política- llegarán a la Justicia este miércoles, según confirmó el conductor de Radio Mitre. “No me interesa el juicio ni la reparación; si el Presidente se retractara, yo no haría nada, pero no lo veo en su carácter”, expresó en diálogo con Marcelo Longobardi en Radio Rivadavia.
El apoyo en contra de las declaraciones del jefe de Estado hizo que ambos volvieran a juntarse luego de una pelea que data de 2021, cuando compartían espacio radial y protagonizaban un pase todas las mañanas. Si bien no mencionaron el tema, sí marcaron la necesidad de que el periodismo “se una” para ponerle un punto a este tipo de actitudes. “Recién pasaron cuatro meses de gobierno, imaginate en dos años. Hay que ponerle un punto y no esperar más”, argumentó Lanata.
Y agregó: “¿Qué se puede hacer? No tengo idea, pero hay que hacer algo ahora porque después puede ser peor, nadie piensa que esto va a mejorar. Muchos te dicen: ‘Él es así' y no, es un hombre grande. No nos podemos conformar con que ‘es así'”.
Al mismo tiempo, se refirió a que hay un sector del periodismo “acrítico respecto de Milei” al que da “vergüenza ajena” escuchar. “En algún momento se va a terminar, como pasó antes. Siempre hubo oficialismo de última hora que después se diluyó”, consideró al deslizar una crítica hacia las gestiones anteriores. En esta misma línea, habló sobre los gobiernos de Cristina y Néstor Kirchner, y los comparó con el del actual Presidente. “Él [Milei] tiene algunas cosas parecidas a los Kirchner en cuanto a que, frente a un tema, dobla la apuesta. Nadie duda de su honestidad, pero en la personalidad hay cosas que sí son comparables”, detalló.
“No lo veo dictatorial; es monárquico y se comporta como tal”, agregó, frente a los cuestionamientos que hablan de una “dictadura”. Además, coincidió con Longobardi en que es un presidente “de facción”, ya que, al haber ganado, “lo hace una parte en detrimento de otra”. “No escuché el momento en el cual se hablara de una Argentina completa y se gobernara de ese modo”, lamentó.
En un análisis sobre los constantes ataques del Presidente a otros profesionales del medio -como Joaquín Morales Solá o Jorge Fernández Díaz- a los que acusó de “ensobrados”, aseguró que “no la pegó con ninguno” porque son “tipos inacusables”. “No tengo claro si es una línea política o es deliberado, pero sí creo que es un ejemplo de intolerancia, de un camino autoritario por el cual no se llega a ningún lugar y hay que cambiar de algún modo”, sentenció. Y continuó respecto de las agresiones que él mismo recibió: “Está mal lo que hizo y lo que espero frente a eso es que sea borrado, que haga algo para que no se mantenga ahí. Se equivocó, como cualquiera puede equivocarse. A mí no me importa nada que sea el Presidente, no me gusta que la gente mienta sobre mí y voy a tratar de cambiarlo”.
Asimismo, dijo que nadie de la Secretaria de Medios ni de otra cartera del Gobierno se comunicó con él para expresar disculpas por las acusaciones. “No los veo llamándome ni por error. Por eso vamos a un juicio y lo lógico es que lo pierda o lo gane. Los abogados creen que lo podemos ganar; que tenemos razón no tengo dudas”, afirmó.
El conflicto entre el Presidente y Lanata comenzó cuando el periodista se manifestó en contra de la asistencia del embajador de Israel en la Argentina, Eyal Sela, en la reunión con el Gabinete que tuvo lugar el pasado domingo, horas después del masivo ataque de Irán. “No me parece que un embajador extranjero esté en una reunión de Gabinete”, había expresado en su programa en Radio Mitre.
Minutos después, el primer mandatario respondió acusando de “larretista” a Lanata y desmintiendo la información que el Gobierno había compartido horas antes. “Críticas sí. Mentiras no. ¿Decir la verdad requiere sobre?”, cuestionó al dar comienzo a la disputa y a las posteriores acciones legales.
Los dos conductores se habían distanciado en 2021, cuando ambos formaban parte de la programación de Radio Mitre y hacían un pase entre sus programas. Según trascendió, las demoras de Longobardi para entregar a tiempo generaron molestias en Lanata, que comenzó con un curioso accionar: quedarse en silencio la misma cantidad de minutos que su antecesor se pasara.
En la última edición del pase en aquel año el fundador de Página 12 se mantuvo sin emitir palabras durante tres minutos, por lo que las autoridades decidieron suprimir ese intercambio para evitar roces. Pocos días después, en la mesa del programa de Juana Viale, Lanata reveló que existían tensiones desde hacía por lo menos diez años y aseguró que su colega “tiene un problema con avanzar sobre el programa de los demás”. (LN)
Todo conseguido sin haber competido nunca en el mercado privado.
— CABAK (@HoracioCabak) April 1, 2024
Pura pauta.
100% pautera estatal. https://t.co/gQbr0x7TsR


Memoria argentinos... Recordemos cuando Nelson Castro se mandó ésta aseveración que resultó una futurologia más trucha que las del turco Asís.
— Patri Carolyn 🌷❤️ (@patri_carolyn) October 11, 2023
Nunca hubo una autocrítica por parte de éste señor.
El periodismo panqueque y ensobrado también es responsable de traernos hasta acá. https://t.co/PwWFTMzAGR