Mostrando entradas con la etiqueta EL PAÍS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL PAÍS. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de marzo de 2021

sábado, 23 de enero de 2021

Juliaaaanaaaaa volvééééé

 

La nota completa del diario español se puede leer AQUÍ 



martes, 23 de enero de 2018

La Bergoglio

Nota de El País (20/1/18)

La Bergoglio-política

El Papa debería practicar una democracia de la solidaridad

Lo dijo muy bien el periodista Diego Cabot: "¿Venís al barrio seis veces y nunca me tocás el timbre?" Es un tuit, pero al leerlo casi se puede escuchar el acento porteño en el reproche. Tal vez con tonada del propio barrio de Flores, allí de donde Jorge Bergoglio, hoy Francisco, es oriundo.

Es que cada viaje del Papa a América, y es el sexto justamente, termina en un debate sobre dónde no va, en lugar de dónde sí. Su avión cruza el espacio aéreo argentino camino a Chile y Perú, o llega a Brasil, aterriza en La Paz y sigue a Asunción, pero jamás desciende en Ezeiza para ir a tocarle el timbre a sus vecinos de Flores. Para muchos es un deliberado desplante al presidente Macri.

Lo cual todavía hoy desconcierta. Ello debido a que, siendo Cardenal Primado de Argentina y Arzobispo de Buenos Aires, y cuando era sistemáticamente agredido desde la Casa Rosada, su principal aliado en la zona de la Plaza de Mayo era el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri.

El encono kirchnerista era tal que cuando fue elegido Sumo Pontífice en marzo de 2013, Cristina Kirchner entró en un torbellino de verborragia contra él, acusándolo hasta de haber sido cómplice del secuestro y cautiverio de dos sacerdotes jesuitas en 1977. El odio se transformó en amor dos días después, por supuesto, ni bien las encuestas revelaron que los argentinos estaban más que felices por tener un Papa compatriota.

De ahí que irrite que Bergoglio haya adoptado la estrategia de la pose fotográfica, una actuación que además satura: parco cuando Macri lo visitó en Roma y alegre, sonriente y cálido con cuanto miembro de la nomenclatura kirchnerista se encuentre, incluida la propia Cristina Kirchner en cinco oportunidades y varios de los procesados por corrupción de su gobierno.

El Papa tal vez ya haya administrado el perdón divino a quienes lo maltrataron por años, pero en Argentina causa perplejidad. Esa es la Bergoglio-política, una acrítica propensión a lo nacional y popular—al relato insustancial de lo nacional y popular, esto es—y una mirada algo estrecha y basada en mitos antiguos. Como cuando dijo, varias veces, que el problema de América Latina es "el liberalismo económico fuerte" porque "los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias". Los chavistas piensan igual.

He aquí el instrumental cognitivo que el Sumo Pontífice lleva a todas partes. Con lo cual la perplejidad de los argentinos se exporta a otras latitudes. Lo mismo ocurrió en Chile esta semana; el mismo prejuicio, la misma sobreactuación fotográfica. Allí se ve a un Bergoglio exultante de alegría con la presidenta Bachelet, y se ve a un Bergoglio frío, con cara de disgusto en la foto con el legítimo presidente electo Piñera, a quien no vio en privado. Tal vez debido a que Piñera es liberal.

La Bergoglio-política se acerca a todo aquel que tan solo hable mal del liberalismo, sin importar si se ha enriquecido en el poder, como los Kirchner; si mantiene una dinastía absolutista en pleno siglo XXI, como los Castro; o si es un déspota inepto y criminal, como Maduro. Bergoglio les sonríe a todos ellos, pero no a los Macri y los Piñera, las Damas de Blanco que rechazó ver, y las esposas de los presos políticos venezolanos que se encadenaron en la Plaza de San Pedro sin ser recibidas.

La situación de Venezuela merece un párrafo aparte. El silencio de Bergoglio ante la perversidad del régimen es ya intolerable, es decir, frente a la represión, los crímenes, el hambre, la enfermedad y el destierro que sufren los venezolanos. Mientras se hallaba en Chile ocurrieron las ejecuciones extrajudiciales de Óscar Pérez y su grupo de policías rebeldes, sin que se escuchara una sola palabra del Papa.

Pero así es la Bergoglio-política, dogmática, más que tolerante e inclusiva, y al mismo tiempo pragmática en lo que no debe: los principios. Las víctimas de aquellos que declaman contra el capitalismo, pero que se han enriquecido con él, parecen tener menos importancia que las víctimas de la explotación del capitalismo.

Ya que hace política, el Papa debería practicar una democracia de la solidaridad, ofreciéndola a todo aquel que sufre y que ha sido despojado de derechos, en vez de seleccionar ideológicamente a quien. Ello resta y excluye por definición, contradice su misión primordial.

Como lo resumió la Diputada Lilita Carrió en una entrevista en marzo de 2016: "Fue elegido Papa y jefe espiritual, no dirigente de una Unidad Básica. Es un líder espiritual que le gusta el poder como a nadie. Bueno, que lo ejerza en el Vaticano. Los fieles no queremos que sea peronista, macrista ni nada. Queremos que sea el pastor de todos".

Y "todos", tratándose del Papa, también quiere decir "todos en todo el mundo". Para ser el pastor de todos debe archivar la Bergoglio-política.



jueves, 7 de diciembre de 2017

jueves, 26 de octubre de 2017

DIARIO EL PAÍS (Madrid): Mauricio Macri se convirtió en la noche del domingo en el líder más fuerte de América Latina

Macri logra todo el poder para reformar Argentina

El líder del PRO se convierte en el presidente más reforzado de América Latina


Mauricio Macri se convirtió en la noche del domingo en el líder más fuerte de América Latina. En un momento en el que casi todos los presidentes de la región están muy debilitados, el argentino logró una victoria aplastante en las legislativas en todo el país, y sobre todo le ganó por más de cuatro puntos a Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires. Este éxito le da un poder enorme para reformar Argentina y le convierte en el centro de la política probablemente por muchos años. "No hay que tener miedo a las reformas", fue el primer mensaje de un Macri eufórico, con un triunfo que supera sus propias expectativas y destroza a la oposición peronista.
Mauricio Macri ha sido subestimado casi desde que era un adolescente. Primero, por su padre, uno de los empresarios más ricos y polémicos del país, que toda la vida lo minusvaloró e incluso públicamente dijo que su hijo nunca llegaría a presidente porque no estaba preparado. Y después, por todo el establishment argentino, lo que él llama el círculo rojo, que desde 2003, cuando el entonces presidente de Boca Juniors decidió dar el salto a la política, se burlaba de su aspecto, de su forma de hablar, de sus maneras de hijo de millonario, de su desconocimiento de los códigos de la política.
Pero Macri, ayudado por un equipo fiel dirigido por Marcos Peña y asesorado por el ecuatoriano Jaime Durán Barba, fue poco a poco consolidando su poder, primero en la alcaldía de Buenos Aires y ahora en la presidencia, hasta lograr una victoria en los cinco distritos clave del país que nadie conseguía desde 1985, cuando un Raúl Alfonsín en la ola de la recuperación de la democracia arrasó en las elecciones intermedias. Macri supera el 40% de voto en todo el país y desarbola a la oposición en plazas clave, por lo que cuenta con un importante aval de la sociedad para sacar adelante sus reformas, aunque no tiene la mayoría absoluta del Congreso.
Macri ha sabido aprovechar el rechazo que generaron en buena parte de las clases medias urbanas y rurales los últimos años del kirchnerismo, en los que el aislamiento internacional, el cierre de los mercados financieros y la explosión del mercado negro del dólar, sumado a los escándalos de corrupción, provocaron una huida de votos hacia cualquiera que ofreciera un cambio. Y apoyado en esas clases medias y rurales ha ido poco a poco conquistando espacios en las clases bajas, antes feudo inexpugnable del peronismo.
Solo así se explica que Cambiemos, la coalición que dirige, haya logrado ganar en provincias empobrecidas y muy peronistas como Jujuy, Salta, El Chaco, e incluso en La Rioja, donde ha destronado finalmente al cacique Carlos Menem, que volvía a presentarse y será senador aunque fue derrotado. Cambiemos destrozó a los Kirchner en la patagónica Santa Cruz, la cuna de su poder, que aún gobierna Alicia Kirchner, la hermana del expresidente.
Macri ganó en 2015 por la mínima, menos de tres puntos, frente al entonces candidato peronista Daniel Scioli, apoyado por el kirchnerismo. Desde entonces ha gobernado en minoría y con muchas dificultades. A los empresarios y economistas liberales que le reclamaban reformas más profundas, un recorte más rápido del gasto público, Macri siempre les contestaba: no hay margen político, hay que ir poco a poco porque si no perderé el poder.
Pero ahora lo tiene todo. Así que el presidente lanzó un mensaje claro: se abre un periodo para buscar grandes acuerdos, al estilo de los Pactos de La Moncloa españoles que muchos argentinos ven como un ejemplo, para pactar grandes reformas con los gobernadores, los empresarios y los sindicatos. Pero si no se logran, Macri seguirá adelante.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Clarín "copypastea" la nota sobre la muerte de Roger Moore que hace El País de España

Solo cambia la foto



domingo, 2 de abril de 2017

EL PAÍS - América


sábado, 25 de febrero de 2017

viernes, 17 de abril de 2015

Nota de "El País" por los dichos de Aníbal Fernández sobre la madre de Nisman. Con video


El caso Nisman aumenta la tensión política en Argentina cuando se acercan los tres meses de la muerte del fiscal. El jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, Aníbal Fernández, que cada mañana contesta a la prensa antes de entrar a su despacho y se convierte así en la voz oficial del Gobierno, ha sido muy directo esta mañana cuando le preguntaron por la madre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel, una anciana. “Soy sincero: si yo hubiera sido el fiscal, ya habría ordenado detener a la madre y hubiera allanado esto hace 88 días, para ver qué sucedió”.

La fiscal del caso, Viviana Fein, criticada por su lentitud y muy presionada por la exmujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, que pide su destitución, ordenó el lunes allanar la casa de Garfunkel y allí encontró, como ella le había adelantado, una pistola que pertenecía al fiscal. El arma era del mismo calibre que la que lo mató, lo que pone en cuestión la versión de Lagomarsino, el hombre que se la facilitó. Él dijo que Nisman se la pidió porque temía por su seguridad, pero la policía ha comprobado que el fiscal ya tenía un arma a su disposición en casa de su madre.

"¿Qué hace la pistola en manos de la madre? ¿Qué sabe? ¿Cuántas horas estuvo en el departamento? ¿Había una carta suicida del fiscal? La presencia de esta arma cambia el eje, debe ser la primera vez que coincido con Arroyo Salgado", se pregunta el jefe de Gabinete de Fernández de Kirchner, una figura similar a la de los primeros ministros europeos.

Aníbal Fernández cargó muy duro contra la madre porque poco después de la muerte de Nisman acudió con su hija a vaciar una caja de seguridad que tenía el fiscal en un banco argentino. "Es llamativo, en pleno duelo, el hijo no había sido sepultado... En la religión judía se llama el duelo de un mes, que -lo digo con todo respeto y con mucha seriedad- no fue respetado por la madre, que es de práctica judía, al ir al banco a sacar las cosas de la caja", aseguró.

El jefe de Gabinete de Kirchner es conocido por sus reacciones directas y duras contra todos los rivales del Gobierno. Del propio Nisman, cuando se supo –semanas después de morir- que tenía una cuenta secreta en Nueva York, llegó a decir que era un “sinvergüenza” que usaba el dinero público para pagar “minas (mujeres) y ñoquis (empleados que cobran por no hacer nada)”. (El País)

Aníbal Fernández sobre la madre de Nisman: "Si yo soy fiscal, la hubiera detenido"



En un país sin Justicia e invadido por la corrupción, los pasos a seguir son los de instalar la idea de que el Fiscal habría dejado una carta suicida, y en vez de buscar a los asesinos investigan y quieren detener a la madre de la víctima.

Mataron a un fiscal de la Nación, le dijeron gay y mujeriego, turro, sinvergüenza, fiestero, borracho y chorro, entre otras delicias más. 

Y viendo todo esto, continuamos inertes esperando diciembre... "Sangre de horchata", dirían nuestras abuelas...

jueves, 19 de febrero de 2015

#18F en Argenzuela. Nota de "El País"

Cuando el “enemigo” son los estudiantes sin armas y los fiscales con corbata

Alguna vez desde este mismo lugar escribí acerca de la historia de Argenzuela, país imaginario con dos capitales, Buenos Aires y Caracas, creado por el acuerdo político de dos casas cuasi reales, la de los Kirchner y la de Chávez. Su política económica era similar, sus alianzas internacionales eran las mismas, su desdén por las instituciones republicanas, equivalente, y sus deseos de perpetuarse en el poder, idénticos. Era una especie de Imperio Austro-Húngaro, pero en América del Sur.
Aquel imperio europeo tuvo medio siglo de existencia. Este durará menos, aunque fue más largo de lo necesario y, sobre todo, más de lo aceptable. De hecho, Argenzuela implosiona ante nuestros ojos este 18 de febrero. Exquisita coincidencia, en ambos lugares, diversos sectores de la sociedad civil salen a la calle en este 18 de febrero.
En Venezuela los familiares de los presos políticos llaman a la sociedad a vestirse de blanco. Los estudiantes regresarán al lugar de aquellas masivas protestas de febrero pasado, donde se entregó Leopoldo López. Reclaman hoy por los encarcelados sin causa. Recuerdan a aquellos asesinados en las protestas de hace exactamente un año, cuyos verdugos fueron identificados pero jamás llevados a juicio. Piden, en definitiva, por la paz, la libertad y la justicia. Hoy no tienen ninguna de ellas.
Es el espanto de de dos gobiernos que cada vez se parecen más a una organización criminal, para la que perpetuarse en el poder es la manera de asegurar su impunidad

Estas líneas están escritas con urgencia y con temor, temor de dos gobiernos que ya casi no existen, pero que se sienten dueños del poder. Con miedo a dos Estados que no son capaces de hacer política monetaria con coherencia, pero cuyos servicios de inteligencia conocen demasiado de la vida de los ciudadanos y tienen demasiada autonomía. Con temor a dos ideas políticas que no tienen presente ni mucho menos futuro, pero sí recursos para poner una fuerza de choque en la calle y provocar a estudiantes sin armas y a fiscales con corbata.En Argentina la sociedad acude a la convocatoria de un grupo de fiscales para reclamar contra la impunidad y por la justicia en la muerte de un colega, Alberto Nisman, cuyo caso cada vez se parece menos a un suicidio. Fernández de Kirchner lo consideró un suicidio, pero luego, constituida simultáneamente en acusada y juez del fiscal Nisman, por su propia cuenta le cambió la caratula al caso: asesinato. Esta marcha es por la justicia, contra la impunidad de los asesinos de Nisman, pero lo curioso es que la Presidente critica—y desprecia—a los fiscales que organizan la marcha, no a los asesinos.
Se trata de dos gobiernos que tienen la absoluta certeza que, a esta altura, su relato solo convence a quien está pago, es decir, no convence a nadie. Es el espanto de dos gobiernos que cada vez se parecen más a una colección de organizaciones criminales, para las que perpetuarse en el poder no es por política ni ideología sino simplemente la manera de asegurar su impunidad.
En definitiva, Argenzuela tiene hoy en el poder a dos entidades sin poder, dos fieras heridas. Se saben muertas, pero su propia agonía las determina a llevarse con ellas a todo aquel que esté cerca. Y lo peor del caso es que eso mismo lo exhiben con orgullo, amenazan con arrogancia, actúan con impunidad.
Las incertidumbres abundan acerca de cuándo y cómo terminarán estos gobiernos fallidos y qué dejarán detrás. Pero hoy, sin embargo, hoy lo único que importa es que este #18F termine en paz.
Twitter @hectorschamis

Fuente: El País

Tapa de "El País", de hoy


sábado, 17 de enero de 2015

Otra visión: El puñetazo inoportuno del papa Francisco

Nota de Juan Arias (El País)


Reírnos de nosotros y de nuestros dioses es la forma mejor de aceptar que no somos ni patronos ni esclavos

Francisco, el papa carismático, es un amante del fútbol. Tiene hasta el equipo de su corazón. Sin embargo, en el momento en que la noticia del mundo estaba anclada en la tragedia perpetrada contra los periodistas del semanario humorístico francés Charlie Hebdo, se le escapó un autogol.

La escena ha recorrido el mundo. En el avión que lo conducía hacia Las Filipinas, el tercer país con mayor número de católicos del mundo, al comentar con los periodistas a bordo el sangriento atentado contra la libertad de expresión que ha helado el alma de millones de demócratas del mundo, tuvo un resbalón.
Es verdad que fue tajante al afirmar: “Matar en nombre de Dios es una aberración”. E hizo bien en subrayar que tanto la libertad de expresión como la libertad religiosa “son derechos humanos fundamentales”. Derechos que la Iglesia Católica no sólo se olvidó a veces de protagonizar sino que condenó a muerte a los que no pensaban como ella.
Donde Francisco, uno de los papas que más acude a los textos del evangelio para inspirar su carismático pontificado a favor de los pobres y de la paz, tuvo un lapsus de memoria, fue al comentar con un periodista que si alguien insulta a su madre “puede esperar un puñetazo”. El Evangelio condena el antiguo “ojo por ojo y diente por diente”.
No estaba hablando el papa ex catedra, ni en una encíclica. Fue una confidencia con lenguaje popular en un clima de distensión, sin mayores pretensiones teológicas. Sin embargo, aquel “puñetazo” en boca de un papa y de un papa pacifista como Francisco y en aquel momento, ha chocado a los amantes de la libertad.
Ningún hombre religioso o ateo que respete que la libertad de expresión es un valor sagrado, al igual que la vida, puede admitir que la sátira, por dura que sea contra cualquier institución de poder- y las religiones lo son- pueda ser silenciada con las armas.

Fue un autogol inoportuno porque en el momento de tensión y de violencia terrorista que atemoriza al Planeta, responder a una hipotética ofensa sea a tu madre o a tu religión con otra violencia, es imposible no interpretar sus palabras como algún tipo de justificación de la violencia perpetrada contra los periodistas de Charlie Hebdo por los terroristas islámicos.
Lleva razón el papa cuando advierte que libertad de expresión no significa libertad de insulto o calumnia. En esos casos, sin embargo, deben actuar los tribunales de justicia. Nadie tiene el derecho de tomarse la justicia por su mano. La libertad de expresión como bien ha subrayado, Antonio Caño, director de este diario, no acepta preguntas ni distingos, que es como decir que es sagrada.
La única distinción posible es que una cosa es hacer humor sobre una religión, la que sea, y otra contra las personas concretas. Nadie aceptaría que se tomasen a chacota a los islámicos, la gran mayoria pacíficos, o a los cristianos, budistas o judíos. Las personas son sagradas como su derecho a vivir. Los símbolos, mitos o dioses pueden ser objeto de sátira. De lo contrario tendríamos que admitir que Dios no sabe reír.
Quién ama hasta las vísceras a su equipo de fútbol, puede gustar o no de que se ironice sobre él, pero tiene que admitirlo en aras de la libertad de expresión. Lo que nadie tiene derecho es de abrir la cabeza de un hincha del equipo adversario porque no le guste el tuyo.
Nadie está obligado a creer en ningún Dios. Y todo creyente tiene derecho a que se respete su fe, como deben de ser respetadas las creencias de ateos y agnósticos.
En algunos pueblos de España durante la dictadura de Franco algunos apedreaban los templos protestantes y a sus fieles. He ahí un ejemplo de lo que no se puede hacer. Quizás fue esto lo que quiso decir el papa Francisco, quien esta vez no estuvo afortunado en sus palabras.

El perdón tiene siempre algo de sublime, que supera lo humano
El que como él tanto ama los dichos de Jesús de Nazaret, en vez de caer en el populismo de recordar que si alguien insulta a tu madre es normal que le metas un puñetazo, podría haber recordado las palabras del evangelio de Mateo (5,39) cuando Jesús dice: “Sabéis que se dijo : Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no enfrentéis al que os ataca, al contrario, al que te abofetee en la mejilla derecha, preséntale también la otra”.
No sólo Jesús, sino todos los grandes líderes de las mayores religiones del mundo y hasta los mayores pacifistas del planeta como Gandhi, Luther King o Mandela, comprendieron que el único camino para combatir la violencia no es la de responder con un puñetazo o un tiro de revólver cuando te sientes ofendido, sino que sólo el perdón y hasta la locura evangélica de poner la otra mejilla puede ser capaz de parar las manos asesinas y el odio a la libertad.
Si la violencia engendra violencia, sólo el perdón será capaz de hacer enmudecer las armas. El perdón tiene siempre algo de sublime, que supera lo humano, pero que lleva en su sangre el DNA del milagro de sabernos aceptar con nuestras diferencias.
¿Y por qué no reírnos de nosotros y hasta de nuestros dioses, de nuestros mitos?, que es la forma mejor de aceptar que no somos ni patronos ni esclavos?
Querer matar la sátira, hasta la más sagrada, sería como admitir que sin los dioses, sin caer de rodillas ante ellos, sin la libertad de ser capaces de exigirles cuentas, no seriamos verdaderamente libres.
El humor nos vacuna contra la tentación larvada de aceptar que seguimos siendo esclavos. La sátira desnuda a los dioses o a los que se creen tales, de su falsa omnipotencia.

lunes, 22 de septiembre de 2014

lunes, 16 de septiembre de 2013

NOTA SOBRE LANATA EN "EL PAÍS" DE ESPAÑA

EL PERIODISTA MÁS INFLUYENTE DE ARGENTINA

“Somos 20 boludos contra el Estado”

A Lanata la gente le anima por la calle y le aplaude en los restaurantes. Él cree que en Argentina hace falta una oposición


Jorge Lanata dirigía a los 26 años el diario Página 12, emblema de la lucha contra la corrupción del Gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Ahora, a los 53, es la voz que más se escucha contra el Gobierno de Cristina Fernández. Mucho más que la de cualquier político de la oposición. Lanata publica una columna los sábados en el diario Clarín,el más leído; conduce todas las mañanas de lunes a viernes, durante cuatro horas, un programa de radio en la emisora de mayor audiencia del país, propiedad del grupo Clarín, y presenta los domingos a las diez de la noche el programa Periodismo para todos en un canal de televisión en abierto perteneciente a Clarín.
Clarín, por si no ha quedado claro, es el grupo mediático más influyente de Argentina. Y también el más enfrentado al Gobierno. Sobre todo desde que en 2008 se quebró una relación fluida que había durado cinco años. Lanata solía ser muy crítico con el Gobierno y con Clarín. Pero el año pasado lo contrató Clarín. “Si quiero trabajar en Argentina, el único lugar en que puedo hacerlo es Canal 13”. Asegura que el resto está directamente en manos del Gobierno o de empresas afines, “como la española Telefónica”. Y con la radio sucede “algo parecido”. “Quise ir en algún momento a Radio Continental [propiedad del grupo PRISA] y supe que hubo gestiones del Gobierno para bajarme el contrato. Entiendo que para el Gobierno sea una complicación que Clarín y yo estemos juntos. Ahora… ellos nos terminaron uniendo. Yo era yo antes de Clarín. Y voy a ser yo después de Clarín, porque tampoco creo que esto vaya a durar siempre”.
La unión de Lanata y Clarín ha provocado en Argentina un fenómeno de masas. “Ando cada vez menos por la calle porque todo el mundo me para y me saca fotos. Me pasó dos o tres veces de estar en restaurantes y que se levanten todos a aplaudir, 200 personas, es una locura”, asume.
La entrevista se desarrolló en el mismo despacho de su casa —ahora reside en un hotel, tras separarse—, donde había plantado una cámara oculta a fin de grabar a un personaje que confesaba lavar dinero para el empresario Lázaro Báez, amigo íntimo del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007). Con la emisión de esa entrevista el 14 de abril, la audiencia de su programa se disparó. Y se mantuvo en cabeza incluso cuando el Gobierno cambió el horario del fútbol y la televisión pública comenzó a emitir partidos a la misma hora que Periodismo para todos.
Aunque hace tres años le tentaron para entrar en política y las encuestas le dan ya un 70% de imagen positiva, no se plantea cambiar de profesión. “Primero, porque estoy en el momento de mi carrera en donde siempre quise estar, y abandonarlo por la política no tiene sentido. Después, a mí no me gusta tener jefes, no tendría disciplina partidaria. Tampoco podría vivir de la política porque gano en la televisión más que cualquier político. Además, soy más útil haciendo lo que hago, creo que lo que hacemos sirve en términos políticos”.
“Estoy de acuerdo que acá hace falta una oposición”, prosigue, “pero tampoco me puedo hacer cargo de la Argentina. A veces la gente nos pide cosas que no podemos hacer. Me paran y me dicen: ‘¡Che, tal persona no está presa!’. ‘Yo no lo voy a ir a meter preso’, respondo. Bastante que somos 20 boludos y conseguimos más que toda la justicia junta”.
Le pregunto si sería capaz de hablar bien sobre Cristina Fernández durante un minuto. “Un minuto no sé, pero sí unos segundos. Ella es audaz, mucho más que cualquier otro político de este país. Y eso la mantiene en el poder. Está convencida de lo que dice, convencida de su propia mentira. Esto no tengo claro si es un valor en sí mismo, porque Hitler estaba convencido de lo que decía y eso no lo volvía bueno. Machado en Juan de Mairena decía: ‘El primer deber del político es la fidelidad hacia la propia máscara’. Si vos no te creés tu máscara, no te creés nada. Ella está convencida de que está haciendo la revolución. Creo que, como cualquier político que quiere ser presidente, está un poco loca, pero eso me parece natural en alguien que está en el poder. Ninguna persona normal puede querer ser presidente. Para serlo hay que tener una especie de delirio místico, pensar que la historia te eligió”.
Las paredes del despacho están repletas con portadas legendarias delPágina 12 que fundó. “Yo me siento re-periodista, eso siempre”. Rememora una mañana, con 26 años, tendido al lado de una mujer, escuchando la radio. En el diario acababan de publicar un artículo que terminaría provocando la dimisión de un ministro. Y de pronto… “Escucho un boletín informativo diciendo que Menem estaba muy preocupado con mi nota. Y pensé: ‘Es buenísimo esto; que yo pueda estar tirado en el piso (suelo) con una chica y que él esté preocupado por lo que le pasó al ministro’. Esa sensación de palo en la rueda del poder para mí era una cosa de libertad increíble”.
Continúa hablando de periodismo: “Cualquier tema me interesa si vos me lo sabés contar. Trabajo de periodista desde los 14 años y todavía mantengo esa curiosidad. Es fácil hacer una nota con Obama. Pero hay que hacerla con el portero. Y adentro del portero está Shakespeare. Lo que pasa es que tengo que aprender a verlo”.
Una de las claves del éxito de su programa es el humor, los personajes que imitan a la presidenta y a otros políticos. Cuenta que ese ingrediente siempre le acompañó en su carrera. Cuando Carlos Menem lo tachó de ejercer la prensa amarilla, compró papel de las guías de teléfono y salió al día siguiente con el diario entero de amarillo. “Le cambié la marca y le puse Amarillo 12.Y Menem tuvo que salir a decir ‘qué ingeniosos estuvieron estos muchachos’. Mostramos que la renovación de la forma es infinita y que no afecta a la seriedad del contenido. Puedo salir en un programa serio vestido de futbolista ymedir más audiencia que el fútbol. La gente no es tarada, sabe distinguir una cosa de la otra. El humor es lo que más desconcierta a los políticos. Ellos se bancan (soportan) que les digas chorros (ladrones), pero no que te rías de ellos. Se toman tan en serio que no lo soportan”.
También hubo tropiezos en su carrera. El 7 de julio emitió una entrevista con un supuesto arrepentido que aportaba datos comprometedores sobre el dirigente kirchnerista bonaerense Luis D’Elía. Mientras el programa estaba en el aire, D’Elía comenzó a tuitear un vídeo donde el entrevistado declaraba actuar en connivencia con D’Elía para venderle a Lanata “pescado podrido”. O sea, información falsa. “A partir de ahora, todos los arrepentidos que vengan primero declaran ante la justicia y después con nosotros. Nos sirvió la experiencia”.
Piensa que lo peor de la gestión del Gobierno es la “enorme grieta” que ha creado en la sociedad. “Hay familias que se dejaron de hablar, amigos que no se dirigen la palabra, compañeros de trabajo que se transformaron en enemigos…”. Y confía en los impulsos que le devuelve la calle. “De cada 100 personas, 98 me dicen genio y dos me putean. Vamos bien”. “Pero estoy peleando contra el Estado, no contra un partido. Y eso se nota en el aparato de propaganda cuando se vuelve contra uno”. (EL País)