"El censor entrerriano" estaba obsesionado con los porteños y en medio de un parloteo constante y casi histérico, de dos o tres palabras que pronunciaba una era para quejarse de ellos...
Muy bien Pablo como lo fue "ubicando", de manera risueña y elegante... aunque fue casi un apostolado...
Muy bien Pablo como lo fue "ubicando", de manera risueña y elegante... aunque fue casi un apostolado...
