Leandro Báez insiste en que su padre, Lázaro Báez, no contó todo lo que sabe. Sus comentarios, los mensajes que envía, tienen una única destinataria: la familia Kirchner, más específicamente la vicepresidenta.
Leandro Báez contó la historia de esta foto c/Alberto quien dice que no mentir es lo más importante. 1ra parte de entrevista en la q habla de todo https://t.co/cnLNT8yVwe Mañana segunda parte en la que habla de otros funcionarios de Alberto que visitaban a Báez y hoy lo niegan pic.twitter.com/juqCTRZ2VX
Las pocas veces que Leandro Báez (32) accedió a una entrevista con la prensa, se le preguntó sobre su relación con su detenido padre y los vínculos de su progenitor con los Kirchner. “Es como que todos quieren que diga lo que ellos quieren escuchar”, reflexiona el hermano de Martín -detenido-, Melina y Luciana. Desde Río Gallegos, accedió a conversar de todos los temas con PeriodismoyPunto sin la urgencia del título televisivo. Qué siente y piensa, uno de los hijos de uno de los hombres más investigados por el periodismo y la justicia argentina que supo construir un imperio en la Patagonia que se derrumbó como un castillo de naipes.
-¿Cómo es ser Leandro Báez?
-(Risas) Una persona común como cualquier otra. Siempre igual. Soy un chico de barrio. Hace unos días miré fotos de chico y encontré amistades del barrio y recordé muchas cosas.
–¿Y qué recordás?
-Lo que se perdió en la actualidad. Lo veo con mi hijo de 9 que está con la tablet, la computadora. Antes cortábamos la calle para jugar a la pelota. ¿Son lindos no? Esas cosas…
-Sí. Claro que sí. La infancia… el que tuvo una bella infancia siempre la añora…
-Sin duda. Y el que tuvo una mala infancia, aprende y sabe valorar mucho más las cosas.
-¿Y cómo fue la tuya?
-¡No! No me faltó nada. Bien. Por ahí no disfruté de mis abuelos, porque cuando nací ya eran grandes. A la mamá de Lázaro la conocí grande, como la típica abuela con camisón. Mi abuelo paterno murió cuando tenía 7 años. Mi abuela materna tenía 5 cuando falleció y mi abuelo materno tiene 86 años el viejo y todo bien por suerte.
-¿Qué es lo más atractivo de aquella infancia en Gallegos con el viento patagónico insoportable?
-Uno se acostumbra. Pero estábamos con la bicicleta, pelota y patineta. Era lo que teníamos y la Nintendo64, mi hermano tuvo el Sega. Pero era otra vida. Me acuerdo mi vieja ventilando la casa con la puerta abierta. No había inseguridad acá.
Leandro Báez por detrás de su hermano mayor y su padre. Año 2010.
-¿Siempre viviste en Gallegos?
-Sí. Después de grande me fui a Buenos Aires.
-¿Entre Gallegos y Buenos Aires, con qué ciudad te quedas?
-Son distintas, pero hoy viviría en Buenos Aires.
–¿Qué es Gallegos para vos?
-Mi vida, mi familia. Si le digo a mi mujer ir a otro lado, me dice que no. Ella muere acá. Pero hoy veo de otra manera a Buenos Aires; sos uno más del montón. La gente vive su mundo y acá, la gente tiene una particularidad, que están pendientes del resto. Si andás con un auto, si pusiste una tienda de ropa, se fijan en todo. Por cualquier cosa te juzga. Es complicada la sociedad de Gallegos.
-Pero tu apellido, ¿qué te dio y qué te quitó?
-Siempre hablo de los amigos del campeón. Cuando estaba todo bien, eran todos elogios. Pero hay algo que rescato de la familia en sí, siempre que pudimos ayudar, ayudamos. Nació y se crió acá y trató de hacerlo. Digo que venís sin nada y te vas sin nada. Hoy la situación cambió y cuando necesitás una mano laboral… hoy tener un Báez en la planilla de empleados, no lo quiere nadie.
–¿Cuándo cambió?
-El 5 de abril del 2016, cuando Lázaro cae detenido.
Leandro Báez, su infancia y la relación familiar.
-¿Lo esperabas?
-Yo no. Lázaro sí lo sabía, creía que podía pasar.
-¿Por qué? ¿Por el video de “La Rosadita”?
-No, porque Lázaro no sale en el video. El más complicado era Martín. Sabiendo como es Lázaro, él iba a poner el pecho por Martín pero bueno, después, me he llevado grandes decepciones.
-Algo que me llama la atención es que lo llames Lázaro y no papá…¿es una distancia o es una costumbre?
-Sí, pero por ahí le digo papá. Cuando entré en Austral en el 2011, por una cuestión de estar frente a los empleados, no le iba a decir “che, papá”…
-¿Él te daba privilegios por ser hijo del dueño?
-¡No! Pero en la indagatoria pensaba decir cómo conocí a Daniel Pérez Gadín, que era el responsable de armar el organigrama de Austral Construcciones. Lázaro le dio la orden de armar los departamentos de contabilidad, compras y todo. Una vez charlando con Gadín, después de horario, en la oficina de Austral, le pregunto “¿para qué hacemos ésto?”. El que hace el organigrama es el que iba a violarlo. El que lo conoce sabe que es así. Lázaro te decía que comprar una rueda, un bulón y cómo certificar rápido el asfalto. Estaba en todo. Todo pasaba por Lázaro. No es que me quiera sacar la mochila de responsabilidad, pero era así. El que lo conoce lo sabe.
La estructura de Austral según Leandro Báez y su recuerdo del día que detuvieron a su padre
-Contame lo que recuerdes de la génesis de sus negocios en el sur, los de tu padre, ¿cómo fue realmente que comenzó su carrera bancaria?
-Todo el mundo lo define como un simple cajero bancario. Lo escuché en los alegatos en Py y que gracias a la familia presidencial, tuvo lo que tuvo. Eso se dijo en el juicio, pero en los alegatos del fiscal Córdoba no escuché que se diga nada de eso. Era el rey de la obra pública, que se lo daba su amigo -según sus propias palabras- que dijo que fue, soy y seré el amigo de Néstor Kirchner, pero no lo escuché en el alegato final de Córdoba. Cómo que se olvidó esa parte. El año pasado querían apretar para que complique a Cristina, y ahora nada. Pero Lázaro no fue un simple cajero, hizo una carrera dentro del Banco Nación, cursos en Trelew, Mar del Plata y fue progresando. Si mal no recuerdo, alguna vez lo hablé con mi mamá. En la época de Arturo Puricelli- ex gobernador de Santa Cruz-, pide el traspaso del Banco Nación al Santa Cruz. Él se lo dio. No fue Néstor. Porque hay una de las tantas denunciantes, supuestamente del sur -se refiere a Mariana Zuvic-, que es la ex mujer de Eduardo Costa, que repite eso. Él siguió creciendo y llegó a Gerente General.
Leandro Báez con sus abogados: Roberto Herrera y Alejandro Baldini
-Con lo que contás desmitificas algunas cosas, pero ¿qué le pasó a Córdoba que se olvidó de las palabras Vialidad y Cristina? Por otro lado, tu padre era el cráneo más grande del Banco pero ¿cómo se quedó con toda la obra pública del sur?
-Dejame aclarar que no tengo nada contra el fiscal Córdoba, pero se ve que él conmigo sí. Me nombró de ida y vuelta. Me cacheteó por todos lados y pidió dos veces mi detención. Siempre destaqué al juez Costabel, que es un tipo neutro. Le dio protección a todos los imputados y nos respetó por igual. El fiscal, desde que empezó el juicio, se basaba en la relación de Lázaro con el matrimonio presidencial, que siempre la admitió Lázaro. Siempre se basó en eso pero, en el alegato, no escuché ni una palabra sobre eso ni el delito precedente. No se tocó nada de eso y se basó en una causa de facturas truchas de Bahía Blanca.
-En estos años se dijeron muchas cosas. Por ejemplo, que tu madre dijo que si tocaban a sus hijos hablaría…
-La verdad que mi vieja, por nosotros, todo haría. Hay cosas que son íntimas, que quizá Norma habló con Lázaro y estaba decidida a decir, pues no me importa nada. Quizá sabe cosas que yo no sé. O lo dijo en calentura. Pero Norma, yo le pedí, personalmente, que se dedique a reclamar lo que le corresponde. Ella se divorció y no pidió nada. Fijate la locura del fiscal, que pide el decomiso de todo. Hasta de una vivienda que era de mis abuelos. Si investiga el período 2003-2011, ¿por qué pide bienes de familia?
La causa de la ruta del dinero K y el ultimátum de su madre
-Tu papá, a través de sus abogados, o por idea suya ¿quería verte preso?
-¡No creo! Lázaro no iba a querer eso, pero sí sus abogados.
–¿Qué buscaban? ¿Dividir a la familia?
-Ya lo habían hecho. A Lázaro lo encapsularon. Como estamos a 3000 kilómetros. Usaban a los hijos como manera de apretarlo. No tengo dudas. Pongo el pecho para decirlo. No me lo contó nadie eso, lo vi.
-¿Cuántos comieron de la teta de Lázaro?
-Un montón. ¿Por qué lado me lo decís? Que daba trabajo en el grupo Austral y un montón de familias.
-¿Y del lado de los oportunistas?
-También. Gran parte de sus amigotes, de los cuales figuran en causas o accionistas secundarios, se desaparecieron.
¿Su propio padre lo quiso ver preso?
-Hablaste del tema del fiscal pero ¿qué pensás que pidieron 9 años a tu hermano mayor? ¿Qué pensaste?
-Sinceramente, pensé que me iba a pedir 7 años fácil. Más por los pedidos previos de detención y me nombró Córdoba siempre. Debe tener algo personal conmigo y ojalá venga y me diga si era así.
¿Tenés miedo de ir preso?
-Hace cuatro años que vengo pensando esa posibilidad.
-¿En qué te cambia la vida pensar eso? ¿Disfrutás más o estas nervioso?
-Hay días. Malos y buenos. Hay días que ves a tus hijos y no querés que se pase más el día. O ir a tomar mate con mi vieja. Pero me considero una persona que no soy parte de una banda, no nací en eso. Tenía 13 años cuando se creó Austral. No nací sabiendo lo que era una empresa. Cuando me mostraron, en la indagatoria, si era mi firma: “Sí, le digo, es mi pasaporte, lo entregué con la confianza que se le tiene a un padre”.
-¿Alguna vez se lo recriminaste?
-Obvio que sí.
-Un padre suele hacer lo mejor para sus hijos, incluso Cristina debe haber hecho lo mismo, pero ¿en algún punto decís, “que irresponsabilidad hacer ésto sabiendo que estaba mal”?
-Pero lo que le recrimino es la gente con la que él se rodeó. Te puedo asegurar que hay muchos que son críticos de nosotros y tienen cuentas no declaradas en el exterior.
-¿Te dió bronca cuando aparecieron las escuchas de tu papá con una novia, parte de la causa Puf?
-A mi hijo lo conocí de grande, a los cuatro años. Me hice cargo y no dudé en hacerlo. Está ahora conmigo y no pierdo un segundo de estar con él. Cuando pasa lo que pasa con Lázaro, te acordás cuando estaba la loca de la AFIP, que supuestamente tenía un hijo con él, y después aparecen otras minas y nos comemos tremendo garrón familiar y el muchacho… así, como si nada. Y mi vieja que cuidó a su madre hasta el último día, la está pasando mal. Eso me da bronca. A la gente le importa si lavó o no dinero. Pero hay cosas personales que también pasaron en el medio. Eso también hay que contarlo.
El mensaje al padre y las novias de Lázaro
-De hecho, recuerdo haber visitado a una de sus confidentes que es la casa en la que Lázaro Báez se mudaría si recuperaba la libertad…
-Sí. Y ahora está la nueva, una tal Claudia -se refiere a Claudia Insaurralde-. Está todo bien. Están divorciados, pero vení de frente y decí “estoy en pareja”. Pero la mina se cree la Reina Isabel. Nosotros no somos así. Esa gente te deja mal parado. Esa gente te da bronca.
-¿Cómo termina esta historia?
-Uhh… una pregunta… Faltan los alegatos de los imputados. Tengo esperanza con los nuestros, y dirá si me sorprende Lázaro con el suyo y se pone un poquito más sincero. Pero me refiero a lo nuestro, sus hijos. Porque cuando digo eso, todos piensan que me refiero a que reconozca algo de lavar la plata y esas cosas. Pero que reconozca que nos puso en la situación en la que hoy estamos.
-Pero si eso no sucede, sus cuatro hijos pueden terminar presos. Incluso Melina, tu hermana menor…
-Melina no conoció la oficina de Austral Construcciones. Con eso te digo todo.
-Pero él sigue callado sin decir nada, ¿cómo lo explicás como hijo?
-Sinceramente, hay algo que no sabemos. Tanto ustedes como nosotros, su familia. No sabemos. No tengo relación y no lo hablo. No sé con qué especula. Pero el domingo me llamó su abogado nuevo -se refiere a Villanueva-, que me dijo que Lázaro no quería que salga a hablar. Le dije: “Pero que me llame Lázaro, ¿vos quién sos? Si ni sabes qué voy a decir”. Esas cosas me molestan. ¿Vos a tu hijo, si tenes que decirle algo, vas a mandar a un tercero para decirle?
La bronca de Leandro por un llamado de parte de su padre para que no hable con la prensa
-Quizá es más papista que el Papa y no fue tu padre…
-Pero esas cosas molestan. ¿Entendés?
-¿Qué sentiste cuándo leíste que habían asesinado a Fabián Gutiérrez?
-Me sorprendió. No éramos amigos. pero teníamos onda siempre al cruzarnos. Me quedé helado. Pero es un tema delicado para tocar y es personal, porque conozco a Valeria su hermana y no me gustaría opinar.
-Al poder ¿lo disfrutaste o lo temiste?
-Ninguna de las dos. Pero Lázaro, sí. Hubo una época en que se preocupó mucho por nosotros. Era pendejo, no tenía hijos, cabeza cuadrada y no me importaba. Salía de joda y no medía. Uno sabe o no te la contaban. Pero capaz que él tenía miedo por nosotros.
-¿Tenías relación con los hijos de Cristina?
-Nada que ver.
–¿Cómo era la relación de ambas familias?
-Mi vieja no la conoció a Cristina. Yo sí compartí tres o cuatro asados con Néstor. Y me acuerdo la famosa foto que salió con Alberto Fernández y Lázaro.
-Pensar que Alberto, para mi libro me dijo que no lo había tratado a tu viejo…
-(Risas) En la foto está en la casa de mi vieja. Me acuerdo porque fue el día que Menem se bajó del balotaje. Durante el 2003, estaba en educación física, me pasó a buscar Lázaro como nunca y me dice: “Se bajó Menem, me acompañás a verlo a Néstor?”. Justo estaba Alberto ahí y nos sacamos la famosa foto.
Atención: Leandro BaeZ, hijo del empresario de Santa Cruz, revocó a los abogados y designó a Baldini, socio de Herrera, defensor del ex contador arrepentido de los Kichner: Manzanares.
Los abogados Claudia Balbin y Santiago Viola tienen en su poder un escrito, de puño y letra, donde la ex presidente le pide al empresario kirchnerista que, como parte de la defensa, involucre al primo de Mauricio Macri
La ex presidente Cristina Elisabet Kirchner, Leandro Báez, hijo del empresario detenido, y el juez Sebastián Casanello
La familia Báez cruzó la línea de espera y ahora va por todo. La amenaza que Lázaro ejecutó semanas antes de quedar preso empezó a tener color y sustancia: "Ahora somos peligrosamente enemigos", le mandó a decir a Máximo Kirchner vía un interlocutor. Ayer empezaron a caer los primeros misiles.
Leandro Báez prefiere el perfil bajo. Durante mucho tiempo se negó a instalarse en Buenos Aires, cuando los negocios familiares afloraban. Hoy se lamenta no haber estado al tanto de los detalles. Mientras su hermano, Martín, espera su destino judicial en la ciudad de Buenos Aires, Leandro contiene en Río Gallegos a su madre, hermanas y a su pequeño hijo. Ayer le puso a su nombre una firma contundente: pidió la recusación del juez federal Sebastián Casanello, acusándolo de direccionar la investigación de la ruta del dinero K para proteger a Cristina y Máximo Kirchner.
Esa fue la primera bomba que largó la misilera. Y se prepara la más contundente. Según la información a la que accedió Infobae, la defensa de Báez apelará ante la Cámara el rechazo de recusación planteado por Casanello y lo harán de forma tajante y precisa. Presentarán una carta escrita de puño y letra por la ex presidente, Cristina Kirchner, y firmada por ella, en la que le recomienda a Lázaro Báez "ensuciar" al empresario Ángelo Calcaterra, primo del Presidente, Mauricio Macri, y con quien Báez llegó a formar una unión transitoria de empresas (UTE) para presentarse en la licitación de la represas santacruceñas, que finalmente ganó otro consorcio. La carta fue escrita y enviada a Lázaro Báez hace poco más de 30 días.
Báez fue visitado esta mañana, en Ezeiza, por sus dos abogados, quienes le pidieron "paciencia" y le aseguraron que saldrá libre en no más de dos meses. En la familia del empresario no les creen, por eso se pusieron al frente de las decisiones centrales de la defensa. Además de la carta de Cristina Kirchner, se le pedirá a la Cámara el registro de llamados del juez Casanello, en el que, según afirman los abogados de los hijos, están registrados decenas de llamados entre el magistrado y Juan Martín Mena, hombre de Máximo Kirchner y ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia en el final del mandato kirchnerista.
Este viernes, Cristina Kirchner envió como emisario a su histórico secretario, Daniel Álvarez, para intentar comunicarse con Leandro Báez. El joven decidió no atenderlo, ni cuando éste le dijo que era la ex presidente la que quería hablar. Álvarez y los Báez se conocen bien: fueron ellos quienes, por pedido de Néstor Kirchner, financiaron en dos oportunidades su candidatura a intendente de Río Gallegos.
En la respuesta de Casanello a Leandro Báez, nada se dice sobre dos puntos clave de la denuncia de la familia del procesado: la existencia de reuniones en Olivos entre Lázaro Báez, el juez y la propia ex presidente, como tampoco sobre las comunicaciones telefónicas que el magistrado habría realizado con Santa Cruz el 5 de abril pasado, el día de la detención en el aeropuerto de San Fernando. La defensa sabe que tocaron el punto sensible del juez, que ya no sabe cómo explicar que no tiene relación con la familia Kirchner.
El fiscal Marijuan le ofreció al menor de los Báez las mismas condiciones bajo las cuales declaró Leonardo Fariña y que le permitieron entrar al programa de Protección de Testigos y recuperar su libertad tras estar dos años preso en otra causa por evasión de imputados, también relacionada al empresario santacruceño. (Infobae)
El valijero le envió un mensaje a Leandro Báez: “Sería el principio del fin de una mentira”, dijo sobre un eventual arrepentimiento del empresario K.
Leonardo Fariña reflexionó ayer sobre la denuncia de Leandro Báez contra el juez Casanello. También intentó en una carta contar lo que se siente cuando se está preso. Él estuvo detenido casi dos años y ahora goza de libertad bajo palabra. Dijo textualmente: “Lo que más se sufre no es la privación de la libertad en sí misma, sino la lejanía con la familia. Pero para aquellos que estuvimos detenidos sabemos que debemos desprendernos del egoísmo y aprender a considerar que los seres queridos quizás sufran más, estando en libertad, que los propios detenidos.
“Partiendo de esta base empieza una carrera para ver cuánto tiempo necesitamos para recapacitar sobre lo que sienten nuestros padres e hijos, y muchas veces, los que recapacitan primero son los que están afuera ...
“He escuchado de una supuesta estrategia de la familia Báez simulando una ruptura como ardid jurídico. A quienes conocemos a Leandro nos parecería forzada esa teoría. A mi parecer Leandro tomó la impronta al ver que quien siempre protegió y amparó los negocios de su familia hoy es quien prefiere que su padre quede de por vida recluido en una cárcel, para así salvaguardar sus intereses y mantener su falsa ética, devastada por la realidad pero lejos de una cárcel.
“A la vista está que Lázaro todavía no entendió que está preso y todo lo que se le viene, no vio que esta perdiendo a su familia y todavía prefiere mantener un falso orgullo de no decir: ME EQUIVOQUÉ. Pero mi pregunta es la siguiente: si cada día que pasa se comprueba un hecho nuevo de lavado, se encuentra un nuevo bien oculto y está detenido sin vistas de una inminente salida, ¿qué lo frena y qué presión tiene? La respuesta es simple: Lázaro debe estar presionado bajo amenazas a su familia. Pero esto no obsta que el sufrimiento que tiene Leandro por ver a su padre preso supere cualquier presión. Hoy Leandro tomó la posta y se enfrenta a una situación de riesgo muy grande por las represalias que puede sufrir de Cristina y sus exfuncionarios, pero que a su vez empuja a Lázaro, como padre, a amparar a su familia y tomar el aliviante camino de la verdad. Como ya lo he dicho, la mano mágica no va a llegar. Las épocas de negocios fáciles y encubrimientos diversos ya no existen, y lejos de eso, Lázaro se transformó en la más peligrosa amenaza que enfrenta el kirchnerismo.
“Lo que queda claro, es que Leandro Báez, presidente y accionista de Austral Agro S. A – empresa muy importante del grupo y que me consta que ha tenido conocimiento de todo en lo que yo he participado– ha reconocido implícitamente que los negocios de su familia responden al mando de el expresidente Néstor Kirchner y a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tampoco hay que dejar de lado la manifestación que hace, muy cierta y relevante, sobre una cuestión lógica: él cita en mi declaración el tema del sobreprecio de la obra pública y del adelanto financiero, y se pregunta cómo llegaron esas obras mediante la adjudicación a la empresa de su padre. La respuesta vuelve a ser simple: mediante la complicidad de la expresidente y sus funcionarios. Y como yo también lo he denunciado, Leandro hace hincapié en el actuar de Ricardo Etchegaray.
“Creo que hoy (por ayer) fue un día trascendental en la causa: hoy Leandro dio un gran paso hacia la verdad, y creo que hay que interpretarlo como un pedido de imparcialidad para con el debido proceso de su padre y hermano, pero que a su vez enmascara el gran miedo de que no se llegue a donde se tiene que llegar, a los mayores responsables de estos actos que fueron quienes denotaron el poder y la responsabilidad de manejar Santa Cruz y posteriormente el país en los últimos 12 años. Hoy el sufrimiento de Leandro puede transformarse en el principio del fin de una mentira, es decir, de Cristina y su gobierno. Lo único que falta es que su padre, preso, pueda pensar más allá de cuatro paredes y un techo de chapa, recapacite, se dé cuenta inclusive que su defensa está dirigida a, sutilmente, defender los intereses de Cristina y por sobre todo –dicho mal y pronto en lenguaje carcelario– que el valor de su hijo lo llevó también a ser una boleta caminando por Río Gallegos. (Clarín)