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domingo, 28 de agosto de 2022

jueves, 28 de abril de 2022

¿SE DESPERTARON? Por primera vez citan al espía más cercano a CFK para que declare por la muerte de Nisman

 


Fernando Pocino dirigió a los agentes de la SIDE que hablaban frenéticamente cuando Nisman estaba muerto pero aún nadie había hallado su cuerpo.


El ex director de la SIDE Fernando Pocino, en una playa de Cariló.

Domingo de enero en Buenos Aires. Calor. Humedad. Nisman está muerto en el baño de su departamento con un tiro en la cabeza pero aún nadie vio el cuerpo; el empleado que anoche llevó la pistola asesina a la escena del crimen está comiendo un asado en Pilar; los custodios del fiscal hacen tiempo hasta la exasperación antes de entrar a ver qué pasa con su jefe que no les contesta el timbre ni los llamados; y un ejército de 89 espías de la SIDE hablan entre ellos y con sus superiores desde la mañana hasta las diez de la noche.

Es el 18 de enero de 2015 y algo debe estar pasando para semejante despliegue de inteligencia un domingo de verano. Lo que pasa recién se sabrá al final del día: Nisman denunció a Cristina Kirchner hace cuatro días y ahora tiene un tiro en la cabeza.

Siete años después, la Justicia llama por primera vez a declarar al jefe directo de la mayoría de aquellos espías que intercambiaron cientos de comunicaciones horas antes de que el cuerpo de Nisman fuera hallado por un custodio y su madre en el departamento de Puerto Madero.

Fernando Pocino era entonces director de Reunión Interior de la SIDE y reúne tres características centrales: era en ese momento el espía de carrera de mayor confianza de Cristina Kirchner -a quien conocía de haber trabajado con ella en el Senado-; pasaba toda la información de aquel día a Juan Martín Mena -segundo jefe de la SIDE y actual viceministro de Justicia-, y era amigo personal del jefe del Ejército César Milani, a cargo de la inteligencia paralela, quien también estuvo muy activo en el teléfono el fin de semana en que hallaron muerto a Nisman.

Si hay quienes saben por qué tantos espías trabajaron aquel día, sobre qué temas y qué órdenes estaban recibiendo -mientras Nisman estaba muerto y aún no se sabía- son Pocino, Mena y Milani.

Los tres, hombres de máxima confianza de Cristina, también se comunicaron entre sí.


Aquel domingo, mientras los custodios hacían tiempo antes de tratar de ubicar a un Nisman que no les respondía (ya estaba muerto), Pocino llamó desde Pinamar a Milani a las 13.45 y hablaron durante casi 7 minutos. Después de hablar con Milani, Pocino llamó a Mena tres veces.

Tras el último llamado de Pocino a Mena -a las 16.16-, Pocino llamó otra vez a Milani a las 17.06 y hablaron 94 segundos.

En total, Pocino y Mena tuvieron 12 comunicaciones aquel día.

Mena y Milani jamás declararon en el caso.

Pocino es quien acaba de ser citado por primera vez como testigo. Declarará bajo juramento la segunda semana de junio, según adelantaron a Clarín dos fuentes independientes que siguen la causa.

Su testimonio podría servir para tratar de avanzar sobre el intrincado laberinto de comunicaciones de aquel fin de semana de enero que la justicia aún trata de desanudar.

Los ex espías de la SIDE comenzaron a desfilar ante el fiscal Eduardo Taiano el año pasado. Van armando un mapa de situación que parece ir abriendo ventanas paralelas.

Por ejemplo, uno de los espías dijo que vivía en el mismo barrio cerrado que Diego Lagomarsino, el empleado de la fiscalía de Nisman que dijo llevarle la pistola al departamento. Este espía tuvo 27 comunicaciones con sus jefes el día que Nisman fue hallado muerto.

Aún viviendo allí, nunca había tenido ese volumen de actividad desde esa zona.

Lagomarsino dijo que le llevó el arma a Nisman porque el fiscal lo llamó, pero las pericias demostraron que eso no es cierto: él lo había llamado antes.

Otro ex espía declaró que, tras el hallazgo del cuerpo de Nisman, lo enviaron a vigilar la fiscalía de Viviana Fein, que comenzaba a investigar la muerte del fiscal.

¿Por qué el gobierno de Cristina mandaba agentes de la SIDE a vigilar a la fiscal que investigaba la sorpresiva muerte del funcionario que acababa de denunciar a la Presidenta?


El testimonio de la vigilancia a la fiscal fue revelado a Clarín por el mismo espía que hizo el trabajo. Ese relato abrió una causa nueva en la justicia.

Que el Gobierno mande a espiar a una fiscal sin una orden judicial es un delito. El jefe de la SIDE en ese momento era el actual senador Oscar Parrilli.

Ahora la justicia le pidió a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que conduce la interventora Cristina Caamaño que busque registros de inteligencia vinculados a la ex fiscal Fein.

No hay muchas expectativas. ¿Quién dejaría asentados en los archivos registros de inteligencia ilegal?

Los registros de inteligencia del caso Nisman han tenido episodios curiosos, aunque aún inconexos.

En el allanamiento a la casa de Cristina Kirchner en El Calafate -por la causa Cuadernos de las coimas, en 2018- hallaron carpetas con datos sobre la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado -ex esposa de Nisman-, y Antonio Stiuso, ex hombre fuerte de la SIDE y enemigo de Pocino.

Cristina había echado a Stiuso días antes de la muerte de Nisman.

Y una carpeta blanca hallada en el Ministerio de Seguridad tenía datos sobre seguimientos a Nisman relacionados a su investigación del Pacto con Irán por el que denunció a Cristina.

La próxima declaración de Pocino abre otra expectativa, porque un espía que trabajó con él lo señala ayudando a instalar la hipótesis del suicidio de Nisman.

No fue un arrebato personal sino una estrategia organizada que avaló la propia Presidenta.

No habían pasado 24 horas del hallazgo del cuerpo cuando ella escribió en Facebook“¿Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?”.

Minutos después de ese mensaje, los hombres de máxima confianza de Cristina volvieron a comunicarse.

Pocino llamó a Mena y éste lo atendió a las 21.52. Estaba en Olivos. (Clarín)

jueves, 19 de septiembre de 2019

Ooooohhhhh... ¡¡Socoooorrooooooooo!!



sábado, 7 de septiembre de 2019

Alberto promete cargo al espía Pocino partícipe del asesinato del fiscal Nisman. Saintout es asesorada por el asesino del fotógrafo Cabezas ¿Falta algo más?

(Lean los comentarios del tuit ¡Imperdibles!)


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Caso Nisman: Va cayendo gente al baile




viernes, 6 de enero de 2017

Descubrieron a Pocino en el mismo restaurante que frecuenta Stiuso (Con video)

El ex SIDE acudió al mismo lugar que su enemigo. Problemas de salud y largo viaje a Estados Unidos.




Al igual que su archienemigo Antonio Horacio Stiuso, Fernando Pocino, el ex Director de Reunión Interior de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), también pasa sus días entre la jubilación y el contacto con sus viejos informantes.
La noche del miércoles 4 de enero los comensales del restaurant Dashi, sobre la avenida Figueroa Alcorta, lo vieron sentado en una mesa. El ex agente llegó caminando ayudado por un bastón, debido a una infección en una vértebra que lo tuvo postrado cerca de un mes. A mediados de enero tiene previsto un viaje a Estados Unidos por ocho meses para continuar con el tratamiento.
Apenas Pocino dejó la AFI, circularon rumores sobre la creación de una agencia de inteligencia paralela con fines de prestar sus servicios a empresarios y políticos consumidores de esa clase de informaciones.
En el momento más caliente de la guerra dentro de la Secretaría de Inteligencia, una causa judicial dejó expuesta a una empresa llamada C3 Consulting que tenía contacto directo con agentes de inteligencia del Estado que respondían a Pocino.
En esa causa, además, el fiscal Federico Delgado, encargado de la investigación, escribió un duro dictamen en el que criticaba la fragilidad del sistema judicial y la facilidad con la que los servicios de inteligencia realizaban escuchas telefónicas durante extensos periodos de tiempo. La causa duró más de tres años. También pidió que se investigasen probables delitos detectados durante las escuchas. La causa hoy está en el juzgado Federal Nº 9 de Luis Rodríguez.
A pesar de las diferencias, algo sigue uniendo a Stiuso y Pocino: la predilección por el sushi. No habría que descartar que en un futuro cercano se vuelvan a cruzar. Ambos frecuentan el mismo restaurant. (Noticias)
Video:




jueves, 10 de noviembre de 2016

Este es Fernando Pocino

Adelanto 24 accedió a una foto actual del exespía que supo trabajar codo a codo con el teniente general (R) César Milani al servicio del kirchnerismo. Quién es.

Fernando Pocino no es un hombre más. Exdirector de Reunión Interior de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), supo liderar junto al exjefe del Ejército, César Milani el aparato de inteligencia ilegal que sirvió al kirchnerismo para nutrirse de información sensible y amedrentar a opositores. Y también, ser el contrapeso de Antonio “Jaime” Stiuso, en la disuelta Secretaría de Inteligencia (SI), cuando este ocupaba la Dirección General de Operaciones.
Su nombre es conocido en el mundo del espionaje desde hace ya más de 30 años. Militante de la vieja Coordinadora radical, desembarcó en “La Casa” gracias al exministro de Raúl Alfonsín, Enrique “Coti” Nosiglia. Y desde entonces fue reciclándose hasta los últimos días del gobierno de Cristina Fernández, cuando Oscar Parrilli –el último Señor 5 del kirchnerismo– decidió echarlo por desleal.
En aquel entonces, Parrilli descubrió que Pocino planeaba quedarse en la AFI más allá del 10 de diciembre de 2015, con el auxilio de Nosiglia, quien pese a no tener cargo en la gestión de Mauricio Macri es muy escuchado por el Presidente, y otro de sus viejos amigos: Guillermo Montenegro. Por esos días, el exministro de Seguridad porteño sonaba como futuro director del organismo; finalmente terminó como embajador en el Uruguay.
De todas formas, continuar con el gobierno de Cambiemos no le habría resultado sencillo. Es que una de sus fundadoras, Elisa Carrió, lo tiene entre ceja y ceja. Una sencilla prueba de ello es que cada vez que el tema de los servicios de inteligencia irrumpe en la agenda pública, la diputada nacional y jefa de la Coalición Cívica no duda en invocarlo e involucrarlo en casos de grueso calibre, como la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Pese a todos estos antecedentes, “Melena” –como se lo conoce en el mundo del espionaje vernáculo– logró mantenerse en un relativo anonimato. Sobre todo por el poder que acumuló en la ex SIDE tras la salida de Stiuso. No es casual que de él apenas se conozcan unas fotos en la playa, difundidas por el diario Perfil veranos atrás, cuando su condición de agente de inteligencia obligaba al medio a mantener bajo reserva su rostro.
Sin embargo, su expulsión de la ex SIDE lo hizo sentir vulnerable. Por lo que, a diferencia de Stiuso, su viejo enemigo, se dedicó a cultivar un extremo perfil bajo y a consolidar su sociedad con Milani, con quien montó la consultora MG Compliance. Además, hay quienes afirman que volvió a acercarse a Cristina con el estallido de la investigación “ruta del dinero K”, poniendo a sus hombres al frente de operaciones para empantanar la causa.
Lo último que se supo de él es que, en septiembre, habría sufrido un problema de salud que lo dejó fuera de toda actividad. En exclusiva, Adelanto 24 presenta el rostro del último todopoderoso que tuvo la ex SIDE.

sábado, 7 de mayo de 2016

Esta mañana, otra de Lilita... "Gustavo Vera es Pocino y Milani (y todos son CFK)". Con audio


Carrió vuelve a marcar diferencias con el Papa

La jefa de la Coalición Cívica y aliada del Gobierno Elisa Carrió volvió a disparar munición gruesa contra el legislador Gustavo Vera, muy cercano al papa Francisco. “A pedido del Papa yo lo puse a Vera como legislador de la Ciudad y la verdad que me arrepentí”, señaló la diputada nacional.
Carrió vinculó a Vera, titular de la Fundación Alameda y amigo de Jorge Bergoglio, de tener nexos con ex agentes de la SIDE. “Yo fui vilmente usada para tener un operador que habla con (Fernando) Pocino, que está con (César) Milani y Miilani y Pocino están en el crimen de Nisman. ¿Cómo es posible que nosotros sigamos con operadores? No importa si es del Papa o es del Gobierno", concluyó Carrió, que ya había señalado al presidente de Boca Daniel Angelici como el operador judicial del oficialismo ante los jueces federales.
Fernando "Melena" Pocino, era el director de Reunión Interior de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y uno de los sobrevivientes más poderosos de la vieja guardia de la SIDE, aunque estaba enfrentado con Jaime Stiuso. En los últimos tiempos se había acercado al ex jefe del Ejército César Milani y habrían mantenido conversaciones telefónicas horas después de la muerte del ex fisal Alberto Nisman.
Carrió está distanciada del Papa y ya había criticado a Francisco en marzo, cuando lo acusó de ser “muy chismoso” y de involucrarse en la política local. Ahora, en declaraciones a Radio Mitre, la tercera pata de Cambiemos, criticó las gestiones para que varios jueces viajen al Vaticano. "Los operadores para llevar jueces a Roma me parece un horror; yo soy cristiana, tomó comunión diaria esta manipulación política me parece un horror", dijo. Esta semana, el Papa recibió a varios jueces federales y el peregrinaje continuará el 3 y 4 de junio cuando Ricardo Lorenzetti y jueces como María Servini de Cubría y Sebastián Casanello llegarán al Vaticano invitados por Vera. (Clarín)


martes, 1 de diciembre de 2015

Pocino presentó su renuncia a la AFI

El director de Reunión Interior de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) presentó su renuncia este lunes por la tarde, según confiaron fuentes de inteligencia




domingo, 29 de noviembre de 2015

Caso Nisman, aparecen llamadas ¿inesperadas?

Doce horas antes de que se conociera que Alberto Nisman había muerto, el domingo 18 de enero, el exespía Antonio Stiuso, el director de Reunión Interior de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE), Fernando Pocino y el entonces jefe del Ejército, general César Milani, mantuvieron un intenso, secreto y sospechoso tráfico de llamadas entre sí.

Las comunicaciones -hasta ahora desconocidas- constan en un informe de la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal que pidió la fiscal Viviana Fein y al que accedió Clarín en exclusiva. El mismo informe destaca que entre estos teléfonos antes no había cruces de llamadas los fines de semana.

Esas conversaciones telefónicas fueron descubiertas gracias a que el fiscal federal Carlos Stornelli declaró que habló con Nisman horas antes de su muerte y que su celular tenía llamadas con un teléfono celular a nombre de Silvia Tomalini, la exmujer de Pocino. Stornelli y Pocino fueron compañeros de estudios en la facultad de Derecho de la UBA y mantienen una relación de amistad.

Leé también: Antes de la muerte de Nisman, Stiuso acordó su retiro de la SIDE

Tirando de esa cabo es que se cruzaron los teléfonos de Stiuso, con los de Pocino y con los del ex   director de Análisis de la SIDE, Alberto Mazzino, y se descubrió que el segundo tenía comunicaciones con un teléfono a nombre de la Jefatura 2 del Ejército, que usaba Milani, entre otros de jueces, ministros, legisladores y canales de TV.

Por este informe, Fein llamó a ampliar su declaración testimonial a Mazzino para el 2 de diciembre a fin de que explique el contenido de esas llamadas y a Pocino para el día siguiente, razón por la cual la presidenta Cristina Kirchner deberá eximirlo del secreto de Estado. Hasta el jueves, no había decidido nada sobre Milani y Stiuso, quien ahora se encuentra en EE.UU.

En fuentes judiciales, se dieron dos primeras interpretaciones sobre cuál será el contenido de estas llamadas. Primera hipótesis: uno de los custodios de Nisman (Luis Miño) habría sido informante de Stiuso y alertó de que algo raro sucedía en el departamento del fiscal de la AMIA que había llamado a sus guardaespaldas para las 11. Así, el exdirector General de Operaciones puso en alerta a Pocino y este a Milani, quien manejaba un equipo de inteligencia paralela, y con quien trabajaba en tándem.

Leé también: Nisman, la ruta del del hacker llega hasta Entre Ríos y Miami

Segunda hipótesis: los interlocutores podrían haber sabido de algún tipo de ataque a Nisman y estaban averiguando y discutiendo qué había pasado. La pregunta del millón que se hacían en tribunales es si Pocino, además, informó a algún ministro o incluso a Cristina de esa situación. En el listado hay una serie de teléfonos a nombres de empresas y particulares que no se saben realmente quiénes los usaban. Los custodios de Nisman aseguraron a la Justicia que después de aproximadamente las 22 entraron al departamento de Le Parc, junto a la madre del fiscal Sara Garfunkel, y encontraron el cadáver y recién después informaron a sus superiores.

En ambos casos, se trata de un nuevo escándalo que el Gobierno debería explicar, porque la primera alerta de que algo raro pasaba con Nisman la dio, a las 23.45, el experiodista del Buenos Aires Herald Damián Patcher, quien luego de ser amenazado terminó en un exilio voluntario en Israel. Todo sin contar, que el Gobierno mantenía una vigilancia física y electrónica secreta sobre Nisman.

El informe de Fraudes Bancarios de más de 60 páginas empezó con el teléfono fijo del departamento de las torres Le Parc de Nisman, siguió con su celular de la empresa Claro y con su Nextel. En esa prueba se confirma que entre el viernes y el sábado Nisman llamó insistentemente a Stiuso y este no le contestó dejándolo solo con su denuncia por encubrimiento de Irán contra la Presidenta. Antes de irse a EE.UU. le dio una respuesta inverosímil a la fiscal Fein: que no respondió al hombre más importante de la política argentina de esos días porque tenía "el volumen del celular bajo". Sin embargo, Stiuso había acordado el 8 de enero su jubilación con el titular de la AFI, Oscar Parrilli, y un compromiso de que no lo procesaran en ninguna causa judicial.

El informe puntualiza que Nisman y Stiuso hablaron por teléfono frecuentemente hasta el 24 de diciembre del año pasado. Unos días antes Stiuso había sido cesanteado de su cargo en la SIDE y el 1 de enero Nisman había viajado a Europa con su hija mayor como regalo de cumpleaños. Antes de salir había comprado boletos para volver el 12 de enero porque dos días después le habían comentado que regresaba de vacaciones la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y lo iba a echar de la Unidad fiscal AMIA, la iba a intervenir o nombrar un segundo.

Los teléfonos de Pocino entre diciembre y febrero hablaron varias veces con celulares o Nextel a nombre de la Procuración General de la Nación, del juez de la Cámara Nacional de Casación Penal, Alejandro Walter Slokar, un director de la AFIP, un número de América TV, la subsecretaria general de la Presidencia, y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), entre otros.

En el informe llama la atención un Nextel a nombre de Osvaldo Goncalvez Pereira, quien trabaja como custodia por el Grupo Exxel de Juan Navarro. Mazzino habla a ese teléfono y minutos después le contesta Stiuso. Las fuentes sospechan que se trataría de un teléfono usado para triangular llamadas, una típica maniobra de espías.

El informe de Fraudes Bancarios, firmado por el comisario Walter Corbo, advierte que si la muerte de Nisman fue producto de un asesinato estas llamadas “pueden ser conducentes para profundizar la investigación y poder llegar a determinar la intelectualidad y/o materialidad del accionar delictivo de su autor o autores”. En cambio, si fue un suicidio, el informe “resultaría redundante”.

Luego el informe analiza comunicación por comunicación, especificando la duración exacta, la antena que captó la llamada y el tiempo de duración.

Más adelante, recomienda llamar a ampliar sus declaraciones testimoniales a Mazzino y a Stiuso para que “se establezca fehacientemente los motivos de las comunicaciones detectadas”.

Luego sugiere que la flota de teléfonos de Stiuso, la de Pocino (a nombre de Tomalini) y otra a nombre de “Com.” -que tiene como responsable a un Hernán Rotundo- “trabajarían para la misma institución pública o privada, considerando que se trata de un organismo público”. Es una forma elíptica de referirse a la AFI. Además, la radio de Goncalvez Pereira “interactuaba o era nexo entre uno u otro grupo, teniendo contactos con la radio de Miño (uno de los custodios de Nisman)”.

Para evitar conflictos con la AFI y Stiuso, el informe subraya que las diligencias sugeridas a la fiscal “no significan un grado de sospecha o imputación” sobre quiénes tienen que explicar qué hablaron el día de la muerte de Nisman.

Daniel Santoro

Fuente: Clarín