Don Ferchu...

LOS TIEMPOS CAMBIAN

LA COLUMNA

Por Fernando IglesiasPARA LA NACION
La columna que se publica a continuaci贸n fue enviada a LA NACION por el actual embajador argentino ante la Uni贸n Europea, designado por el presidente Javier Milei.
* * * * *
All谩 por los a帽os sesenta se public贸 p贸stumamente C贸mo hacer cosas con las palabras, libro en el que el fil贸sofo y ling眉ista John L. Austin enunci贸 su teor铆a de los “actos de habla”. Seg煤n Austin, hablar es una forma de la acci贸n con consecuencias directas sobre la realidad. En los c铆rculos acad茅micos se lo denomina “car谩cter performativo del lenguaje” y es una teor铆a bonita que la realidad suele desmentir: si la capacidad de las palabras para modificar la realidad fuera cierta, nuestro pa铆s ser铆a el reino de la justicia social, la producci贸n nacional y el trabajo de los argentinos. No est谩n solos. Los wokistas de todo el mundo son, tambi茅n, deudores de Austin que, por d茅cadas, han sostenido ideas rid铆culas como la de que terminar las palabras en la letra “e” acabar铆a con el patriarcado o la de que quitar la opci贸n hombre-mujer de los pasaportes ser铆a un punto final para la biolog铆a.
He denominado betisarlismo a la variante argentina del austinismo internacional en homenaje a su m谩s talentosa representante, una brillante analista del discurso que empez贸 su experiencia pol铆tica apoyando a Isabel Per贸n desde el Partido Comunista Revolucionario y cuyos disc铆pulos terminaron llamando a votar a Massa en 2023 “en defensa de la democracia”. El betisarlista, austinista local, se caracteriza por realizar exhaustivos an谩lisis de la situaci贸n sin mencionar jam谩s una cifra, un dato, un elemento objetivo de la realidad, un hecho. El betisarlista es de pedigree acad茅mico pero no est谩 solo: la mayor parte de nuestra fauna comunicativa tambi茅n cree, como Nietzsche, que no hay hechos sino interpretaciones. La variante vulgar de esta forma de entender el mundo es el panelismo argento: “Fulanito sali贸 a declarar que…”, “Menganito lo cruz贸” y “Zutanito analiz贸 sus descargos en un programa de chismes de la tarde”. Discurso sobre discurso sobre discurso. ¿La realidad? Bien, gracias. Ampliaremos.
No es casualidad que para todas estas personas, con enorme influencia en el establecimiento del consenso ideol贸gico nacional, Milei sea un populista de derecha. No puede haber dudas. Su discurso exalta al hombre com煤n y enfrenta a la casta. Su estilo apela a las emociones m谩s que al razonamiento. Se dirige directamente al pueblo y detesta la mediaci贸n de los periodistas y los pol铆ticos. Etc茅tera y etc茅tera. Pueden seguir as铆 por horas. Pero la materia con que est谩 hecha la realidad no es solamente la de los discursos y los sue帽os, y apenas se repasa la historia de los liderazgos populistas una serie de elementos no discursivos se revelan como centrales.
Por ejemplo, los l铆deres populistas de todas las tendencias -todos, siempre- han tenido como caracter铆stica com煤n el disfrute del poder, y con ello, la expansi贸n de su poder personal a favor de su ejercicio sin l铆mites y la intenci贸n convertida en acto de que sea eterno. Milei no responde a estas caracter铆sticas. No disfruta del poder sino que lo usa para modificar el mundo en el sentido que considera correcto. Es m谩s un profeta que un rey, como se帽al贸 con acierto Carlos Pagni. Lejos de concentrar el poder en su persona, se dedica obsesivamente a los dos ejes que domina: la econom铆a y la comunicaci贸n, y delega todas las tareas espec铆ficamente ligadas a la adquisici贸n, administraci贸n y conservaci贸n del poder en un equipo cuya cabeza visible es su hermana, a la que denomina significativamente “el Jefe”. ¿Eternizaci贸n alla Per贸n, alla Kirchner, alla Menem, que llegaron sin reelecci贸n a la vista y no se quer铆an ir despu茅s de dos mandatos? Cualquiera que haya hablado con 茅l sabe que su intenci贸n es retirarse definitivamente de la pol铆tica una vez cumplidos los dos mandatos que considera, con acierto, necesarios para impulsar el cambio en la Argentina.
Tampoco cumple Milei con una caracter铆stica b谩sica de todo l铆der populista directamente ligada con la ambici贸n ilimitada de poder: la destrucci贸n de las instituciones. Podr谩n citarse con raz贸n muchas medidas del Gobierno que est谩n al borde de la ley, pero es imposible demostrar que ese l铆mite haya sido sobrepasado con continuidad como pol铆tica. Como dec铆a el General, dentro de la ley, todo. Adem谩s, ¿qu茅 otro gobierno tiene derecho a jugar al fleje m谩s que el de Milei, al que le dejaron un pa铆s destruido para que se hiciera cargo sin contar con un solo gobernador, intendente o juez designado por 茅l o su partido, y con 6 % de los senadores y 15 % de los diputados?
¿Autoritarismo? Existen tres instituciones limitativas del poder del Ejecutivo: el Poder Judicial, el Poder Legislativo y el cuarto poder: el periodismo. Y bien, podr谩 opinarse lo que se quiera sobre las diatribas presidenciales, pero es de ciegos no ver que todos estos poderes funcionan. Y no solo funcionan, sino que lo hacen mucho mejor que bajo los gobiernos del peronismo, supuesto garante de la democracia para algunos. Veamos.
La justicia argentina, que tard贸 10 a帽os desde la primera denuncia contra Cristina y el primer allanamiento, demor贸 pocos d铆as en abrir investigaciones y procesos contra el Presidente, la hermana del Presidente y el exjefe de Gabinete. Procesos que siguen en curso. ¿El Legislativo? Durante todo el a帽o electoral de 2025 nuestro Congreso se dedic贸 a sancionar leyes que erosionaban el equilibrio fiscal y la lucha contra la inflaci贸n, principal logro del Gobierno, que se defendi贸 dentro de la ley. Con vetos, argucias e instrumentos que no provocar谩n la alegr铆a del purismo republicano, pero dentro de la ley. ¿La prensa? No se ha visto campa帽a medi谩tica tan un谩nime como la que hoy soporta el gobierno de Milei sin expropiaciones como las de Per贸n ni ley de medios como la kirchnerista. Notable es que los betisarlistas y austinistas locales varios que ayer llamaron a votar a Massa “para defender la democracia” y hoy saturan el espacio discursivo con sus cr铆ticas a los discursos del Presidente no registren las barrabasadas efectivamente cometidas en la historia por el peronismo. No las palabras sino los hechos: violencia terrorista y represiva, destituci贸n de cortes supremas y reemplazo por cortes adictas, persecuciones y asesinatos de los opositores, expropiaciones de medios de prensa, conversi贸n del Congreso en escriban铆a, etc茅tera.
¿Es Milei un populista de derecha? Otras caracter铆sticas intr铆nsecas del populismo son el nacionalismo, el aumento del poder del Estado en detrimento del de los individuos y la alianza con sectores corporativos. Tampoco responde el Presidente a esta fotograf铆a. No es nacionalista, al menos, no en t茅rminos del nacionalismo berreta que impulsa el proteccionismo econ贸mico y el aislamiento mientras utiliza los sentimientos nacionales para pon茅rselos de escarapela y sacarse fotos tomando mate mientras incrementa el poder del Estado nacional. Por el contrario, su programa y sus acciones llevan a la disminuci贸n del poder estatal y al aumento de las libertades individuales, y van en contra del control de la vida de los ciudadanos por parte del Estado. Dif铆cil de instalar ser铆a, en este marco, cualquier autoritarismo. Y lo mismo sucede con las corporaciones pol铆ticas y econ贸micas. Se puede discutir el punto en el que se encuentra el proceso, pero es claro que el conglomerado de corporaciones econ贸micas que viv铆an del proteccionismo, los subsidios y la caza en el zool贸gico siguen perdiendo influencia. Y lo mismo puede decirse de corporaciones pol铆ticas como la sindical y la piquetera, ayer capaces de parar el pa铆s y de tener bloqueada a su capital durante a帽os, y que ahora deben conformarse con m茅todos civiles de protesta.
Finalmente, si algo ha caracterizado al populismo en todo el mundo -y muy especialmente, al peronismo- son los programas econ贸micos en los cuales se sacrifica el futuro al presente. El Plan Platita de Massa ha sido solo la 煤ltima expresi贸n de una pr谩ctica pol铆tica comenzada en 1946, con los pasillos del Banco Central repletos de oro, los precios m谩s altos de la producci贸n agropecuaria, un pa铆s y una industria que llevaban 12 a帽os consecutivos de crecimiento, una inflaci贸n anual del 2%, y que en cuatro a帽os de “d铆as m谩s felices” llev贸 al default, a una inflaci贸n del 50%, y a la veda de carne y el pan negro.
¿Derecha? ¿Izquierda? Rifar el futuro para garantizarse los votos y el poder presentes, pagar el costo en t茅rminos de pobreza y privilegiar los intereses de grupos concentrados en perjuicio de las grandes mayor铆as no son pol铆ticas de derecha ni de izquierda: son las pr谩cticas econ贸micas populistas que ha arruinado a este pa铆s, y el gobierno de Milei es el reverso de todo eso. Podr谩 opinarse lo que se quiera sobre si la gente llega o no llega a fin de mes y si las moras bancarias se deben a la disminuci贸n del poder adquisitivo o a la novedosa existencia del cr茅dito entre privados. Lo que no se puede discutir es que Milei ha sido y es absolutamente claro en poner el futuro de la Argentina por encima de la b煤squeda de r茅ditos inmediatos y de las necesidades electorales de su gobierno. En eso estamos.
Destrucci贸n institucional, alianzas corporativas, pol铆ticas econ贸micas cortoplacistas, aumento del poder presidencial y del arbitrio estatal sobre las personas. No son los rasgos reconocibles de Milei sino los del peronismo. Podr铆a decirse con justicia: su marca en la Historia. Es curioso que no lo registren tantas personas con tan destacable formaci贸n pol铆tica y cultural. Como el Quijote, intoxicados por la mala literatura, siguen combatiendo contra las supuestas amenazas autoritarias de un gobierno que, si algo hace mal, es concentrar poder.
Betisarlistas. Austinistas. Brigadas militantes contra los molinos de viento.
La columna que se publica a continuaci贸n fue enviada a LA NACION por el actual embajador argentino ante la Uni贸n Europea, designado por el presidente Javier Milei.
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All谩 por los a帽os sesenta se public贸 p贸stumamente C贸mo hacer cosas con las palabras, libro en el que el fil贸sofo y ling眉ista John L. Austin enunci贸 su teor铆a de los “actos de habla”. Seg煤n Austin, hablar es una forma de la acci贸n con consecuencias directas sobre la realidad. En los c铆rculos acad茅micos se lo denomina “car谩cter performativo del lenguaje” y es una teor铆a bonita que la realidad suele desmentir: si la capacidad de las palabras para modificar la realidad fuera cierta, nuestro pa铆s ser铆a el reino de la justicia social, la producci贸n nacional y el trabajo de los argentinos. No est谩n solos. Los wokistas de todo el mundo son, tambi茅n, deudores de Austin que, por d茅cadas, han sostenido ideas rid铆culas como la de que terminar las palabras en la letra “e” acabar铆a con el patriarcado o la de que quitar la opci贸n hombre-mujer de los pasaportes ser铆a un punto final para la biolog铆a.
He denominado betisarlismo a la variante argentina del austinismo internacional en homenaje a su m谩s talentosa representante, una brillante analista del discurso que empez贸 su experiencia pol铆tica apoyando a Isabel Per贸n desde el Partido Comunista Revolucionario y cuyos disc铆pulos terminaron llamando a votar a Massa en 2023 “en defensa de la democracia”. El betisarlista, austinista local, se caracteriza por realizar exhaustivos an谩lisis de la situaci贸n sin mencionar jam谩s una cifra, un dato, un elemento objetivo de la realidad, un hecho. El betisarlista es de pedigree acad茅mico pero no est谩 solo: la mayor parte de nuestra fauna comunicativa tambi茅n cree, como Nietzsche, que no hay hechos sino interpretaciones. La variante vulgar de esta forma de entender el mundo es el panelismo argento: “Fulanito sali贸 a declarar que…”, “Menganito lo cruz贸” y “Zutanito analiz贸 sus descargos en un programa de chismes de la tarde”. Discurso sobre discurso sobre discurso. ¿La realidad? Bien, gracias. Ampliaremos.
No es casualidad que para todas estas personas, con enorme influencia en el establecimiento del consenso ideol贸gico nacional, Milei sea un populista de derecha. No puede haber dudas. Su discurso exalta al hombre com煤n y enfrenta a la casta. Su estilo apela a las emociones m谩s que al razonamiento. Se dirige directamente al pueblo y detesta la mediaci贸n de los periodistas y los pol铆ticos. Etc茅tera y etc茅tera. Pueden seguir as铆 por horas. Pero la materia con que est谩 hecha la realidad no es solamente la de los discursos y los sue帽os, y apenas se repasa la historia de los liderazgos populistas una serie de elementos no discursivos se revelan como centrales.
Por ejemplo, los l铆deres populistas de todas las tendencias -todos, siempre- han tenido como caracter铆stica com煤n el disfrute del poder, y con ello, la expansi贸n de su poder personal a favor de su ejercicio sin l铆mites y la intenci贸n convertida en acto de que sea eterno. Milei no responde a estas caracter铆sticas. No disfruta del poder sino que lo usa para modificar el mundo en el sentido que considera correcto. Es m谩s un profeta que un rey, como se帽al贸 con acierto Carlos Pagni. Lejos de concentrar el poder en su persona, se dedica obsesivamente a los dos ejes que domina: la econom铆a y la comunicaci贸n, y delega todas las tareas espec铆ficamente ligadas a la adquisici贸n, administraci贸n y conservaci贸n del poder en un equipo cuya cabeza visible es su hermana, a la que denomina significativamente “el Jefe”. ¿Eternizaci贸n alla Per贸n, alla Kirchner, alla Menem, que llegaron sin reelecci贸n a la vista y no se quer铆an ir despu茅s de dos mandatos? Cualquiera que haya hablado con 茅l sabe que su intenci贸n es retirarse definitivamente de la pol铆tica una vez cumplidos los dos mandatos que considera, con acierto, necesarios para impulsar el cambio en la Argentina.
Tampoco cumple Milei con una caracter铆stica b谩sica de todo l铆der populista directamente ligada con la ambici贸n ilimitada de poder: la destrucci贸n de las instituciones. Podr谩n citarse con raz贸n muchas medidas del Gobierno que est谩n al borde de la ley, pero es imposible demostrar que ese l铆mite haya sido sobrepasado con continuidad como pol铆tica. Como dec铆a el General, dentro de la ley, todo. Adem谩s, ¿qu茅 otro gobierno tiene derecho a jugar al fleje m谩s que el de Milei, al que le dejaron un pa铆s destruido para que se hiciera cargo sin contar con un solo gobernador, intendente o juez designado por 茅l o su partido, y con 6 % de los senadores y 15 % de los diputados?
¿Autoritarismo? Existen tres instituciones limitativas del poder del Ejecutivo: el Poder Judicial, el Poder Legislativo y el cuarto poder: el periodismo. Y bien, podr谩 opinarse lo que se quiera sobre las diatribas presidenciales, pero es de ciegos no ver que todos estos poderes funcionan. Y no solo funcionan, sino que lo hacen mucho mejor que bajo los gobiernos del peronismo, supuesto garante de la democracia para algunos. Veamos.
La justicia argentina, que tard贸 10 a帽os desde la primera denuncia contra Cristina y el primer allanamiento, demor贸 pocos d铆as en abrir investigaciones y procesos contra el Presidente, la hermana del Presidente y el exjefe de Gabinete. Procesos que siguen en curso. ¿El Legislativo? Durante todo el a帽o electoral de 2025 nuestro Congreso se dedic贸 a sancionar leyes que erosionaban el equilibrio fiscal y la lucha contra la inflaci贸n, principal logro del Gobierno, que se defendi贸 dentro de la ley. Con vetos, argucias e instrumentos que no provocar谩n la alegr铆a del purismo republicano, pero dentro de la ley. ¿La prensa? No se ha visto campa帽a medi谩tica tan un谩nime como la que hoy soporta el gobierno de Milei sin expropiaciones como las de Per贸n ni ley de medios como la kirchnerista. Notable es que los betisarlistas y austinistas locales varios que ayer llamaron a votar a Massa “para defender la democracia” y hoy saturan el espacio discursivo con sus cr铆ticas a los discursos del Presidente no registren las barrabasadas efectivamente cometidas en la historia por el peronismo. No las palabras sino los hechos: violencia terrorista y represiva, destituci贸n de cortes supremas y reemplazo por cortes adictas, persecuciones y asesinatos de los opositores, expropiaciones de medios de prensa, conversi贸n del Congreso en escriban铆a, etc茅tera.
¿Es Milei un populista de derecha? Otras caracter铆sticas intr铆nsecas del populismo son el nacionalismo, el aumento del poder del Estado en detrimento del de los individuos y la alianza con sectores corporativos. Tampoco responde el Presidente a esta fotograf铆a. No es nacionalista, al menos, no en t茅rminos del nacionalismo berreta que impulsa el proteccionismo econ贸mico y el aislamiento mientras utiliza los sentimientos nacionales para pon茅rselos de escarapela y sacarse fotos tomando mate mientras incrementa el poder del Estado nacional. Por el contrario, su programa y sus acciones llevan a la disminuci贸n del poder estatal y al aumento de las libertades individuales, y van en contra del control de la vida de los ciudadanos por parte del Estado. Dif铆cil de instalar ser铆a, en este marco, cualquier autoritarismo. Y lo mismo sucede con las corporaciones pol铆ticas y econ贸micas. Se puede discutir el punto en el que se encuentra el proceso, pero es claro que el conglomerado de corporaciones econ贸micas que viv铆an del proteccionismo, los subsidios y la caza en el zool贸gico siguen perdiendo influencia. Y lo mismo puede decirse de corporaciones pol铆ticas como la sindical y la piquetera, ayer capaces de parar el pa铆s y de tener bloqueada a su capital durante a帽os, y que ahora deben conformarse con m茅todos civiles de protesta.
Finalmente, si algo ha caracterizado al populismo en todo el mundo -y muy especialmente, al peronismo- son los programas econ贸micos en los cuales se sacrifica el futuro al presente. El Plan Platita de Massa ha sido solo la 煤ltima expresi贸n de una pr谩ctica pol铆tica comenzada en 1946, con los pasillos del Banco Central repletos de oro, los precios m谩s altos de la producci贸n agropecuaria, un pa铆s y una industria que llevaban 12 a帽os consecutivos de crecimiento, una inflaci贸n anual del 2%, y que en cuatro a帽os de “d铆as m谩s felices” llev贸 al default, a una inflaci贸n del 50%, y a la veda de carne y el pan negro.
¿Derecha? ¿Izquierda? Rifar el futuro para garantizarse los votos y el poder presentes, pagar el costo en t茅rminos de pobreza y privilegiar los intereses de grupos concentrados en perjuicio de las grandes mayor铆as no son pol铆ticas de derecha ni de izquierda: son las pr谩cticas econ贸micas populistas que ha arruinado a este pa铆s, y el gobierno de Milei es el reverso de todo eso. Podr谩 opinarse lo que se quiera sobre si la gente llega o no llega a fin de mes y si las moras bancarias se deben a la disminuci贸n del poder adquisitivo o a la novedosa existencia del cr茅dito entre privados. Lo que no se puede discutir es que Milei ha sido y es absolutamente claro en poner el futuro de la Argentina por encima de la b煤squeda de r茅ditos inmediatos y de las necesidades electorales de su gobierno. En eso estamos.
Destrucci贸n institucional, alianzas corporativas, pol铆ticas econ贸micas cortoplacistas, aumento del poder presidencial y del arbitrio estatal sobre las personas. No son los rasgos reconocibles de Milei sino los del peronismo. Podr铆a decirse con justicia: su marca en la Historia. Es curioso que no lo registren tantas personas con tan destacable formaci贸n pol铆tica y cultural. Como el Quijote, intoxicados por la mala literatura, siguen combatiendo contra las supuestas amenazas autoritarias de un gobierno que, si algo hace mal, es concentrar poder.
Betisarlistas. Austinistas. Brigadas militantes contra los molinos de viento.
Embajador de Argentina ante la Uni贸n Europea

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