domingo, 13 de diciembre de 2020

"Unas cuántas buenas noticias", por Osvaldo Bazán

 


Dady Brieva pone su mejor cara de preocupado, toma la cartulina, mira a cámara y dice: “El año fue difícil. Pero más difícil será un país sin educación. Las niñas y los niños argentinos merecen…”. Ahí el video pasa al rostro circunspecto de Cristina Banegas, quien también con la cartulina en la mano, continúa: “La mejor educación posible. Los mejores maestros y clases presenciales porque…”. Sigue el spot con la actriz que se hizo famosa en los comerciales del Banco de Galicia, Paola Barrientos a cara lavada diciendo: “La única llave para superar la desigualdad, es la educación. No permitamos…”. Y continúan juntos Pablo Echarri y Nancy Dupláa: “…que la pandemia mate el crecimiento y la felicidad de millones de niños, niñas y adolescentes argentinos. Con cuidado, como en todo el mundo, el lugar de las chicas y los chicos, es la escuela”.

Cierra el video Roberto Baradel en el aula de un colegio, que mientras muestra cómo sería la distancia social entre los alumnos y qué cuidados sanitarios deben tomarse afirma: “Estamos orgullosos de ser trabajadores de la educación, por eso queremos trabajar en la educación para el ascenso social, la mejora en las condiciones de vida y el definitivo aumento de las capacidades de nuestros chicos, chicas y jóvenes; para hacer entre todos el futuro que Argentina merece”.

Termina con imágenes bucólicas de los alumnos entrando al colegio, guardapolvos blancos, padres felices y un niñito saludando a cámara.

El video inunda las redes sociales, de un teléfono a otro.

Se refuerza la idea con una tanda de spots personales, gestionados por ellos mismos, en donde Beatriz Sarlo, Horacio González, Felipe Pigna, Darío Sztajnszrajber y Alejandro Katz mirando a cámara dicen: “Pude estudiar en Argentina. Tuve clases presenciales que me permitieron llegar a ser quien soy. Tengo la obligación moral de que todos los chicos y las chicas tengan la misma posibilidad que yo. Hubo un esfuerzo colectivo e histórico para que hoy yo sea quien soy. Me sentiría muy egoísta si patease ahora la escalera que el Estado y la sociedad me dieron para ascender, formarme y tener un pensamiento propio, poder buscarme mis propias opciones y disponer de un abanico de posibilidades tanto para el crecimiento personal como colectivo. Hubo mucho trabajo personal que hubiera sido imposible sin la sociedad y el sistema político que me facilitaron los estudios; la maestra que me miró a los ojos; el profesor que sabía mi nombre; el celador que conocía mis problemas. No puedo menos que ofrecer humildad y gratitud por el contexto en el que crecí. Por eso y porque nada es más importante, con los cuidados necesarios, como en todo el mundo exijo al Ministro de Educación, al presidente de la Nación, a las organizaciones sindicales ¡abran los colegios!”.

Mientras los declarantes lanzan estos testimonios, se ven fotos de ellos mismos de niños entrando al colegio, González con ropas de Cristóbal Colón peluquita corte carré, pollerita y calzas y Betty Sarlo como mazamorrera con la cara pintada de corcho quemado.

El canciller Felipe Sola, sentado en su despacho del Palacio San Martín, flanqueado por las banderas de Argentina y Venezuela mira a cámara y dice: “Estamos acá para reafirmar los valores democráticos de Argentina para nosotros y para todas las naciones hermanas, en especial las de Latinoamérica, con quienes nos unen históricos lazos de amistad y solidaridad. Por eso queremos denunciar las elecciones fraudulentas del pasado domingo en Venezuela. Pese a que el régimen amenazó a los propios habitantes de su país, en palabras del titular de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello que dijo, textualmente: 'El que no vota, no come. Para el que no vote, no hay comida. Se aplica una cuarentena ahí, sin comer'. Pese a esa intolerable amenaza a la propia población, el pueblo venezolano no fue a votar. Quizás porque ya le sacaron la comida o porque perdieron el miedo después de las más de 2.000 personas asesinadas por funcionarios de seguridad del gobierno de Nicolás Maduro sólo entre enero y agosto de este año según los informes de Naciones Unidas que Argentina avala; lo cierto es que el bajísimo porcentaje de votantes deja a las claras que los venezolanos no quieren este régimen, y que la elección está viciada de nulidad. Por lo tanto, como la gran mayoría de los países americanos, como la Unión Europea, Argentina se suma al coro de naciones democráticas en la condena a la dictadura de Maduro. Y reconociendo que aún hoy, entre 500 y 700 personas por día abandonan el país, le devuelve las cartas diplomáticas a la embajadora Elisa Trotta para trabajar conjuntamente en la recepción de los emigrados venezolanos, devolviendo la generosidad que su país tuvo con los argentinos en nuestra dictadura”.

Después el Canciller vuelve a grabar el mensaje en inglés, francés y portugués para distribuirlo a las cadenas internacionales.

La entrevista con Pablo Biró, secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas se realiza en la pista del aeropuerto de El Palomar. El sindicalista del aire está un poco nervioso pero decidido y da la señal para empezar la nota: “Mire, voy a ser claro. Yo pensaba que no, pero me dieron los números y no soy irracional, no soy un negado. En octubre del ’19 viajaron en vuelos comerciales de cabotaje 1.346.000 personas. ¿Sabe cuánto creció la cantidad de gente que voló con respecto a octubre del ’15, sólo cuatro años antes? El 42%, o sea, 397 mil personas más. Le digo más, uno de cada cinco pasajeros, lo hizo por las low cost. Pero en los aeropuertos de Mendoza, Córdoba, Bariloche, Iguazú y Salta, el 27 % es de gente que voló por Flybondi, Norwegian y Jet Smart. Y en el de Corrientes, que trabaja tres veces más que antes, el 60%. Y hasta inauguraron rutas nuevas como Rosario/Neuquén. Por eso acá, en la pista emblema de las low cost, la pista del Palomar donde sólo en 2019 pasaron casi dos millones de personas, en donde hay mil personas trabajando en forma directa y ni hablar del beneficio económico para la zona quiero decirle que desde los sindicatos de la aviación le pedimos a la ORSNA y su titular, Fernando Muriel, de La Cámpora, que revea la situación del aeropuerto, que los aviones no pueden ser sólo para los ricos. Defiendo la línea de bandera, a pesar de sus enormes pérdidas pero me sentiría pésimo si por ciertos privilegios que tenemos algunos pocos, millones no pueden volar, porque además, cada persona que viaja está incentivando el turismo, la vida en los lugares a los que va, las economías regionales. La Cámpora no puede cerrar un lugar en el que trabajan 1000 personas y que debería ser un punto de partida para un país más conectado, más vital, con más aviones en el aire. Somos patriotas, queremos a la Argentina antes que a nuestros bolsillos por eso desde acá pedimos ¡Reabran el aeropuerto de El Palomar! Y que vuelvan todas las empresas de aviación que se fueron. Las necesitamos”.

El Gato Sylvestre le pregunta en su programa de C5N, sin vueltas, al hueso, como siempre, al jefe de Gabinete Santiago Cafiero “¿Debe volver a la cárcel el ex vicepresidente Amado Boudou?”. Cafiero se siente cómodo con la pregunta, queda claro que es algo de lo que quiere hablar: “Sí, sí y sin dudas, sí. 16 jueces lo condenaron, no podemos hacernos los distraídos. ¿Cómo vamos a hablar de Lawfare, de que todo es un invento de Macri, si las investigaciones arrancaron el 14 de febrero del 2012, cuando la presidenta era Cristina? No somos así, no podemos mentir así. El juez Lijo indagó a Boudou en junio del ’14 y lo procesó por coimero, después los camaristas Freiler, Ballestero -dos jueces, digamos, cercanos- y Eduardo Farah ratificaron todo. En agosto del 18, los jueces del TOF4, Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela López Iñíguez lo condenaron a cinco años y diez meses de prisión e inhabilitación de por vida para cargos públicos. Apelaron la sentencia, intervino la sala IV de la cámara de Casación Penal y ahí, los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Javier Carbajo confirmaron la condena en julio del ’19 y finalmente la Corte Suprema, Rosenkrantz, Lorenzetti, Highton, Rosatti y Maqueda avalaron la condena. ¿Qué vamos a inventar? No nos gusta que haya pasado, nos encantaría que no perteneciera a nuestro espacio político el primer vicepresidente condenado por corrupto. Pero nos ocurrió. Lo que podemos decirle a la sociedad es perdón porque no nos dimos cuenta de que esto estaba ocurriendo, que hemos aprendido y que seremos muy severos con los nuestros para que esto no vuelva a ocurrir. Ya lo dijo Perón, primero la patria. Boudou está preso por ambicioso, porque se equivocó, o por lo que sea. Pero no podemos, frente a la sociedad, mentir su inocencia”. El Gato Sylvestre miró a cámara, dijo que claro, que sí, que por supuesto, fueron al corte y apareció un locutor vendiendo Gargaletas.

La videollamada se realiza a la hora programada. En la pantalla aparece José Miguel Vivanco director para América Latina de la prestigiosa Human Rights Watch, en su oficina el presidente Alberto Fernández inicia con saludos protocolares y rápidamente va al tema: “Señor Vivanco, tiene usted razón, la carta de la vicepresidenta constituye un ataque inadmisible a la independencia judicial. Ya mismo la mandé a llamar para exigirle explicaciones porque no voy a tolerar destratos a la República. Un poder no puede interferir sobre otro en una república, no está para eso. Como profesor de derecho, sé claramente que ya en 1783 el Barón de Montesquieu describió en 'El espíritu de las leyes' la separación y el equilibrio necesario entre los tres poderes del Estado, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Es mi vicepresidenta y como tal debe saber quién manda. Fue un error de mi parte afirmar que la Corte 'actúa con un nivel de discrecionalidad pasmosa'. Hace bien en recordarnos que nada tiene que opinar un poder sobre otro. Por lo demás, me enteré que su organización y algunas otras organizaciones internacionales están preocupadas porque en el discurso del día de los Derechos Humanos no hablamos de violencia policial. No es así, le dimos un premio a la madre de Miguel Bru. Es cierto, fue un caso de violencia policial en 1993 y sus responsables han sido juzgados y condenados. Es cierto también que el caso es exactamente igual al de varios jóvenes que aparecieron muertos en cárceles argentinas en el 2020, pero estoy previendo para fin de año dar un discurso en la televisión pública para homenajear a cada uno de quienes han perdido su vida, perseguido por la policía por no cumplir la cuarentena. Evidentemente mi DNU abrió una puerta indeseable, quizás alguna declaración mía fue desafortunada en el contexto en el que se dio. Los casos de Magalí Morales, de Franco Maranguella, de Franco Astudillo o de Mauro Coronel son exactamente igual al de Bru, a cuya madre premiamos. Vamos a revisar profundamente nuestra manera de relacionarnos con las fuerzas de seguridad y también lo que hemos hecho durante la pandemia. No podemos tener más escuelas cerradas, eso es evidente. Vamos a conformar una comisión investigadora de todo lo ocurrido en estos meses y vamos a realizar un descuento retroactivo de un 20 por ciento de los sueldos de todo el personal jerárquico estatal, no sólo de funcionarios sino también de la clase dirigencial de las empresas estatales. Seremos inflexibles con los pícaros que hayan aprovechado la ausencia de controles y licitaciones que tuvimos por la premura de la compra de material. Serán no sólo separados de sus cargos sino puestos inmediatamente a disposición de la justicia. Dejaremos en mano de una comisión multipartidaria una revisación profunda tanto de los materiales y los gastos que provocaron las compras que hicimos a China a comienzo de la pandemia -será de público conocimiento en la página del gobierno la cantidad, variedad y calidad de productos comprados así como su destino- como de la compra de vacunas a Rusia que no pondremos a disposición de la población hasta que no sean aprobadas por organismos internacionales más allá de los propios gestores. Intensificaremos las tratativas para conseguir además, las otras vacunas del mercado. Por lo demás, la jubilación de privilegio del ex presidente hoy convicto, será destinada íntegramente a la compra de material necesarios en los hospitales de referencia de Tucumán y de Chaco, en homenaje a los doctores Alfredo Amenábar y Miguel Duré respectivamente y esta tarde he hablado telefónicamente con el padre de Solange Musse, la madre de Abigail y la esposa de Mauro Ledesma, en Formosa”.

Con estas informaciones no sólo ha mejorado el clima general en el país, en momentos de terrible angustia sino que además el ministro de economía Martín Guzmán anunció que mejoró fuertemente la relación con el Fondo Monetario Internacional, que ve despejarse el panorama político nacional.

Esta es la nota que me hubiera gustado escribir, un puñado de buenas noticias.

Lamentablemente, la irracionalidad, el egoísmo, el fanatismo, la desidia y la omnipotencia de estos artistas, intelectuales, sindicalistas, periodistas y dirigentes, no lo permite.

Habrá que probar con otros artistas, otros intelectuales, otros sindicalistas, otros periodistas, otros dirigentes.

Habrá que ser inteligentes para difundir la novedad: podría haber buenas noticias, el problema son ellos. (El Sol)


5 comentarios:

  1. Ojalá el KArma del vice vuelva a golpear a nuestra puerta !!!!

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  2. Osvaldo sos un GROSO !!!, Gracias . Me has dejado sin palabras para decirte lo q me ha producido tu editorial. Cuanta verdad. Gracias Julia genia por publicarlo.

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  3. Eso ocurriría en un país normal , tristemente acá vivimos con un gobierno demente y necio con fanáticos que adhieren y están ciegos sordos mudos y domesticados vaya uno a saber con qué o con cuánto ..

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  4. Osvaldo Bazán hacía un programa en Radio Nacional que fue el mejor programa que escuché en mi vida, de lunes a viernes, nunca te aburrías, y por qué no lo contratan en radio Ciudad am 1110 y contratan al ex de Victoria Donda, Marchetti con 4 horas los viernes y y otros con programas pedorros diarios??? Lo que no entendí es por qué lo puso a Alejandro Katz entre Beatriz Sarlo y Horacio González, acaso A.Katz es K? Era bueno su programa en Radio Nacional y no me parecía K.

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