Tose Elisa Carrió. Tose fuerte a través del teléfono: está de viaje y con una bronquitis de la que no logra recuperarse. Los médicos le aconsejaron descansar, pero la diputada no puede desconectarse. Sus asesores le contaron que en los círculos políticos está el rumor de que ella habló con Mauricio Macri para transmitirle su enojo por cómo manejó el caso Maldonado. Esa versión sostiene, además, que ella habría puesto el ojo en el rol de Patricia Bullrich. Falso, dice Carrió. La aliada de Macri afirma que no habló con el Presidente, sino con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y que ambos estuvieron de acuerdo con que el Gobierno ponga el Estado a disposición de la Justicia para investigar la desaparición del artesano en el marco de la democracia y de la lucha por los derechos humanos. Tampoco es cierto que esté enojada con el desempeño de la ministra de Seguridad. Al contrario: asegura que se puso en marcha una enrevesada operación para apartara del cargo.
-¿Una operación por parte de quién?- le preguntó Clarín en un breve contacto telefónico.
-Hay una operación vinculada con la salida de Furlong (ex subsecretario de Inteligencia Criminal), al que denuncié hace dos años y que es socio de (Eugenio) Burzaco. Pero sobre todo hay una operación de sectores del narcotráfico que quieren la cabeza de la ministra y están buscando cualquier excusa para pedir su salida.
