










Denuncia que Alberto la manipulaba y denigraba ejerciendo violencia psicológica, pero incluso en las conversaciones filtradas por la prensa “amiga” que fogonea su causa, es ella la que trata a su pareja de “infeliz”, “pusilánime” y mal proveedor. También es difícil empatizar con el “encierro” que dice haber sufrido Fabiola, que celebraba su cumpleaños con sus “amigues” y llevaba a su familia de vacaciones a Olivos, mientras muchos de nosotros no pudimos, ni siquiera, velar a nuestros muertos.






