... escuchar su tonito tilingo, chabacano, arrogante, prepotente y belicoso desde "las cadenas ilegales" con las que nos surte a cada rato. Vivo contando las horas en que desaparezca de mi vista y de mi sentido auditivo, con la esperanza de que con el tiempo termine siendo "nadie", como pasó con un riojano que alguna vez también fue omnipotente. Y también sueño con que la vida se encargue de "ponerla en eje", tal "como merece"...