Hace 112 años, en un día como hoy, 4 de agosto, nació un ilustre
argentino, el doctor Arturo Umberto Illia, en la ciudad de Pergamino,
provincia de Buenos Aires. Cursó sus estudios primarios y secundarios
en Capital Federal y, en marzo de 1918 dio el examen de ingreso a la
Facultad de Medicina en la Universidad de Buenos Aires. En 1927 obtiene
su título universitario y, dos años después, durante el gobierno de
Hipólito Irigoyen, es designado médico en los talleres ferroviarios de
Cruz del Eje, Córdoba.
Entre otras actividades de su vida poco difundidas se encuentran las de
médico rural e investigador, junto a Salvador Mazza, para erradicar
enfermedades endémicas, ocupó varios cargos legislativos y ejecutivos.
El 7 de julio de 1963 el binomio Illia-Perette gana las elecciones presidenciales con casi dos millones y medio de votos.
Durante su gestión en el Poder Ejecutivo puede destacarse: aumento de la
producción y disminución del gasto público; se recuperó la explotación
de la riqueza del subsuelo para la nación. El día del golpe de estado
que lo derrocara, 28 de junio de 1966, había en el BCRA más reservas que
al asumir el gobierno de la nación.
Cuando fue desalojado por el golpe de estado, en la Argentina el índice de desocupación era del 5,2 %.
En septiembre de 1970 visitó La Quiaca y pasó por la iglesia de Yavi. Su
último viaje a Jujuy fue en el año 1980, estuvo junto a destacados
correligionarios.
Su honestidad y transparencia: en el Parlamento, el Gobierno o el llano,
fue el ciudadano Arturo Illia, el demócrata cabal, el hombre fiel a su
palabra y a sus compromisos, querido y respetado por su pueblo, aún por
sus adversarios, es un nombre que siempre se mantiene presente en el
recuerdo de todos. La dignidad, la honradez y la humildad eran sus
grandes causas, valores que muchos políticos de hoy debieran imitar.
El 18 de enero de 1983 fallece. Su mensaje es recogido por millones de
argentinos. Quienes lo han conocido, siempre han expresado loas de su
persona, pero de sus virtudes han destacado su bondad y la paz que
transmitía, sin que ello implicara debilidad alguna.
Su lema fue “Es difícil ser radical pero vale la pena serlo”.
La Fundación que hoy lleva su nombre lo recuerda con orgullo e invita a
la colocación de una ofrenda floral a las 12.30 en el monolito que lo
recuerda en el barrio Los Perales y a la misa que se celebrará en la
Iglesia San Francisco, hoy a las 20.
César "Chacho" Méndez
El Tribuno
Habría que volver a crear el mundo para encontrar políticos con estas características...