Máximo Kirchner rechaza un frente con Kicillof y buscaría ser candidato a gobernador de Buenos Aires
Lunes 27 de Abril de 2026, 07:15El jefe de La Cámpora descree de un armado anti Milei que reúna a distintas corrientes del peronismo, y con dirigentes que suelen votar a favor del oficialismo en el Congreso. En La Cámpora no descartan una ruptura total con Kicillof, aunque una prenda de negociación podría ser una candidatura de Máximo a la gobernación.
Dirigentes del peronismo y con origen en el partido pero alejados de Unión por la Patria activaron en las últimas semanas reuniones para explorar la posibilidad de un armado amplio para enfrentar al Gobierno el año próximo. Ese reagrupamiento, con el sostenimiento de las PASO como una de las condiciones, podría encontrar resistencia en el kirchnerismo. En el inicio de los movimientos de cara al proceso electoral de 2027, desde La Cámpora objetan una eventual confluencia con sectores que colaboraron (y colaboran) con el oficialismo en el Congreso.
Esa posición de la organización liderada por Máximo Kirchner implica otra diferencia con la mirada de Axel Kicillof. Cada vez más explícito en su propósito de proyectarse para disputar la presidencia, el gobernador fogonea la construcción de un armado que exceda al peronismo y una “corriente de opinión” contraria al actual modelo económico, en ese caso quizá no para una alianza electoral pero con el foco en un posible balotaje. “Cualquiera que esté en contra de Milei a mí me sirve”, trasmitió como postura para esta etapa.
"No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente anti Milei, ni anti nada. Tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría", planteó Máximo Kirchner este fin de semana en su paso por María Teresa y Puerto General San Martín, en Santa Fe.
“No estamos de acuerdo en armar un frente anti Milei con los que votan a favor del oficialismo en el Congreso”, ampliaron cerca del jefe de La Cámpora, aun cuando la posibilidad de un acuerdo amplio comenzó a circular al trascender la visita de Miguel Pichetto a Cristina Kirchner. Máximo también se reunió con el ex senador y actual diputado, ex candidato a vice de Mauricio Macri, ahora decidido a volver al peronismo.
“Todo lo anti no funcionó: el antimenemismo, el antikirchnerismo y el antimacrismo, incluso nuestro último gobierno, terminó fracasando. Eso no significa no tender puentes para construir, pero la prioridad tiene que ser el programa y ponernos de acuerdo en puntos sobre qué país queremos, como el perfil productivo, qué hacemos con la deuda y aspectos de lo institucional, como la Justicia”, adelantaron la discusión en torno a la definición del marco de alianzas, sin que quede claro quiénes se sentarán a la mesa de negociación y de qué manera se definirá.
Kicillof recibió hace dos semanas a Emilio Monzó y Nicolás Massot en la gobernación bonaerense. Del lado del mandatario provincial lo enmarcaron como parte de la dinámica de "hablar y escuchar a todos” y los dos ex macristas consideraron que “la situación del país es tan preocupante que lo ideológico ya no es un límite para conversar y construir confianza”. Máximo Kirchner señaló que al día siguiente Massot votó a favor de la reforma a la ley de Glaciares impulsada por el oficialismo.
En el kirchnerismo también advierten reparos sobre gobernadores como el tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz, cuyos legisladores que les responden se mueven como aliados del oficialismo en el Congreso. “Las listas otra vez no las van a armar ellos”, avisan, lo que generará un conflicto en esas provincias. Los tres rompieron con el bloque de Unión por la Patria. Sobre Catamarca, el desprendimiento más reciente, en La Cámpora pasan factura de que Cristina Kirchner le cerró el paso a Dalmacio Mera para abrirle camino al sector de Lucía Corpacci y Jalil, que la sucedió.
Kicillof y Máximo hablaron por última vez el 26 de octubre, en la noche de la derrota electoral en las legislativas, en el búnker en el hotel Grand Brizzo de La Plata. Desde ese momento se profundizaron los reproches a la decisión del gobernador de desdoblar las fechas de los comicios. La recriminación abarcó no sólo a la cosecha de legisladores en la provincia de Buenos Aires sino a otros distritos, por lo que también le endilgaron que La Libertad Avanza consiguiera los votos para sancionar proyectos como la reforma laboral.
El ex ministro de Cristina tampoco tiene relación con su ex jefa política. Del lado del hijo de la ex mandataria no descartan una ruptura y tampoco que La Cámpora termine militando la candidatura presidencial del actual rival interno. Unas de las prendas de negociación podría ser la postulación para la gobernación bonaerense.
Dirigentes del peronismo y con origen en el partido pero alejados de Unión por la Patria activaron en las últimas semanas reuniones para explorar la posibilidad de un armado amplio para enfrentar al Gobierno el año próximo. Ese reagrupamiento, con el sostenimiento de las PASO como una de las condiciones, podría encontrar resistencia en el kirchnerismo. En el inicio de los movimientos de cara al proceso electoral de 2027, desde La Cámpora objetan una eventual confluencia con sectores que colaboraron (y colaboran) con el oficialismo en el Congreso.
Esa posición de la organización liderada por Máximo Kirchner implica otra diferencia con la mirada de Axel Kicillof. Cada vez más explícito en su propósito de proyectarse para disputar la presidencia, el gobernador fogonea la construcción de un armado que exceda al peronismo y una “corriente de opinión” contraria al actual modelo económico, en ese caso quizá no para una alianza electoral pero con el foco en un posible balotaje. “Cualquiera que esté en contra de Milei a mí me sirve”, trasmitió como postura para esta etapa.
"No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente anti Milei, ni anti nada. Tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría", planteó Máximo Kirchner este fin de semana en su paso por María Teresa y Puerto General San Martín, en Santa Fe.
“No estamos de acuerdo en armar un frente anti Milei con los que votan a favor del oficialismo en el Congreso”, ampliaron cerca del jefe de La Cámpora, aun cuando la posibilidad de un acuerdo amplio comenzó a circular al trascender la visita de Miguel Pichetto a Cristina Kirchner. Máximo también se reunió con el ex senador y actual diputado, ex candidato a vice de Mauricio Macri, ahora decidido a volver al peronismo.
“Todo lo anti no funcionó: el antimenemismo, el antikirchnerismo y el antimacrismo, incluso nuestro último gobierno, terminó fracasando. Eso no significa no tender puentes para construir, pero la prioridad tiene que ser el programa y ponernos de acuerdo en puntos sobre qué país queremos, como el perfil productivo, qué hacemos con la deuda y aspectos de lo institucional, como la Justicia”, adelantaron la discusión en torno a la definición del marco de alianzas, sin que quede claro quiénes se sentarán a la mesa de negociación y de qué manera se definirá.
Kicillof recibió hace dos semanas a Emilio Monzó y Nicolás Massot en la gobernación bonaerense. Del lado del mandatario provincial lo enmarcaron como parte de la dinámica de "hablar y escuchar a todos” y los dos ex macristas consideraron que “la situación del país es tan preocupante que lo ideológico ya no es un límite para conversar y construir confianza”. Máximo Kirchner señaló que al día siguiente Massot votó a favor de la reforma a la ley de Glaciares impulsada por el oficialismo.
En el kirchnerismo también advierten reparos sobre gobernadores como el tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz, cuyos legisladores que les responden se mueven como aliados del oficialismo en el Congreso. “Las listas otra vez no las van a armar ellos”, avisan, lo que generará un conflicto en esas provincias. Los tres rompieron con el bloque de Unión por la Patria. Sobre Catamarca, el desprendimiento más reciente, en La Cámpora pasan factura de que Cristina Kirchner le cerró el paso a Dalmacio Mera para abrirle camino al sector de Lucía Corpacci y Jalil, que la sucedió.
Kicillof y Máximo hablaron por última vez el 26 de octubre, en la noche de la derrota electoral en las legislativas, en el búnker en el hotel Grand Brizzo de La Plata. Desde ese momento se profundizaron los reproches a la decisión del gobernador de desdoblar las fechas de los comicios. La recriminación abarcó no sólo a la cosecha de legisladores en la provincia de Buenos Aires sino a otros distritos, por lo que también le endilgaron que La Libertad Avanza consiguiera los votos para sancionar proyectos como la reforma laboral.
El ex ministro de Cristina tampoco tiene relación con su ex jefa política. Del lado del hijo de la ex mandataria no descartan una ruptura y tampoco que La Cámpora termine militando la candidatura presidencial del actual rival interno. Unas de las prendas de negociación podría ser la postulación para la gobernación bonaerense.
A diferencia de la categoría para presidente, La Cámpora proyecta impulsar un candidato para disputar la sucesión de Kicillof. Desde Mayra Mendoza al propio Máximo Kirchner, y otros intendentes alineados con la ex mandataria como Federico Otermín y Gustavo Menéndez. En La Plata deslizan la chance de que se defina en una PASO (por el MDF suenan Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Julio Alak, entre otros), aunque a la vez reconocen: “Todo tiene que ir encastrando”.
En ese tetris incluyen la nueva habilitación de la reelección indefinida de los intendentes. /Clarín/vía Contexto)

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