domingo, 11 de diciembre de 2022

El precio que pagará CFK por arrastrar a sus hijos a su viacrucis judicial

 



Cristina y Néstor Kirchner con su hija FlorenciaAFP

Sábado, 10 diciembre 2022 - 00:58

Muchos argentinos se quedaron boquiabiertos por un buen rato. La mujer más poderosa de los últimos 20 años, la dirigente política que mueve el país en una dirección u otra según su gusto o ánimo del momento, acababa de lanzar un desafío que rozaba lo incomprensible.

"¡No voy a ser su mascota!".

¿Mascota de quién? De los dueños del grupo multimedia Clarín, por el que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner siente una particular inquina. En su lucha contra los "poderes concentrados" y la obsesión por lo que los medios de comunicación publiquen, la todopoderosa dama no deja de ser desconcertante.

Durante sus años en el poder movilizaba el avión presidencial para recibir las ediciones en papel de los periódicos en su casa en la Patagonia, 3.000 kilómetros al sur de Buenos Aires. La portada del periódico en papel es una obsesión muy suya, los medios de comunicación están permanentemente en su mira.

"Van a titular 'Cristina condenada'", se quejó. Y el titular llegó: el 6 de septiembre de 2022 la justicia argentina determinó que la mujer que gobernó el país entre 2007 y 2015 y que es hoy su vicepresidenta defraudó al Estado. Seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

DESESPERADO

Una hora después de la histórica sentencia, la viuda de Néstor Kirchner habló durante una hora en las redes sociales como si no acabara de sufrir el golpe más devastador de su vida política. Solo en el final, cuando le lanzó al peronismo el regalo envenenado de que no será candidata, Cristina se quebró. Y entonces lanzó una amenaza que es en realidad claudicación: no será la mascota de un periódico.

¿Tenía sentido decir eso? La realidad es que, a sus 69 años, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner está desesperada.

¿Cómo llegó hasta aquí la histriónica líder del peronismo? Hija de una descendiente de alemanes, Ofelia Wilhelm, y de un descendiente de gallegos y asturianos, Eduardo Fernández, su nivel de perseverancia y obcecación es destacable: la ex presidenta está cercada desde hace años por causas judiciales, era esperable que fuera condenada. ¿Por qué no optó por un exilio dorado en países afines a su visión, como Cuba o Venezuela?

No, no quiere.

"El 10 de diciembre de 2023 dejo la vicepresidencia y me vuelvo a casa, a la misma casa a la que volví el 10 de diciembre de 2015, cuando dejé de ser presidenta", aseguró.

La frase esconde algunas imprecisiones. Cristina ya no vive en el piso del barrio de Recoleta, en pleno centro de Buenos Aires, en el que residía desde que dejó la presidencia. Fue ante ese edificio que el 1 de septiembre un hombre plantó una pistola frente a su rostro. Disparó y la bala nos salió. Es comprensible que ya no quiera vivir allí, es comprensible que vea conspiraciones por todas partes.

Kirchner en una imagen previa a conocer su condena
Kirchner en una imagen previa a conocer su condenaEFE

No está claro dónde vive hoy la vicepresidenta, aunque se habla de que lo hace junto a su hija Florencia o en las cercanías de ella. Pero su "lugar en el mundo", tal como ella la llama, es la mansión en El Calafate, la localidad lindera con el Glaciar Perito Moreno, una de las maravillas naturales de Argentina. Allí voló tras la sentencia de condena a prisión, que no se hará efectiva porque puede ser apelada, allí se sospecha que pasará cada vez más tiempo. Sola, porque desde que enviudó no se le ha conocido pareja.

La líder peronista debía darse un baño de apoyo popular -muy ruidoso e intenso, aunque en retroceso- este lunes 12 en el centro de Buenos Aires. Entre sus apoyos allí, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la vicepresidenta Yolanda Díaz. Todo se postergó una semana: el covid se cebó con Cristina y el acto de apoyo se postergó para el 19.

Más allá del drama político, en Cristina hay un drama personal. Cuando enviudó del ex presidente Néstor Kirchner, en 2010, mantuvo el luto por casi un año. Su hijo Máximo no quería saber nada con la política en aquel entonces, pero hoy es diputado nacional y sostiene posiciones incluso más extremas que las de su madre. ¿Un ejemplo? Era el portavoz del Grupo Peronista en el Parlamento, y renunció cuando el gobierno de Alberto Fernández anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Su hija Florencia, en cambio, no tiene vínculo con la política. Su interés está en el cine, pero en algún momento eso podría ser un problema: hay otros procesos penales en marcha en los que tanto ella como su hermano aparecen involucrados, ya que sus padres los incorporaron a sociedades comerciales hoy investigadas. Si lo condenan, Máximo tiene el recurso de no ir a prisión, protegido por sus fueros de parlamentario. Florencia no tiene ese privilegio.

"Es increíble que haya involucrados a los hijos", dijo a EL MUNDO la diputada Mariana Zuvic, que hace 14 años, en 2008, presentó la primera denuncia que llevó a la histórica condena a prisión de la poderosa Cristina.

Cristina Kirchner abraza a su hijo
Cristina Kirchner abraza a su hijoAFP

Zuvic, de la coalición opositora Juntos por el Cambio, es de Santa Cruz, la enorme y despoblada provincia patagónica que los Kirchner controlan desde hace tres décadas. Conoce a Cristina y a su familia a nivel íntimo, su padre fue muy amigo de Néstor Kirchner antes de advertir el nivel de corrupción en que se movía y alejarse. Años después se suicidó, y entre las explicaciones para su decepción con el mundo no faltó la mención a su ex amigo.

IMPERDONABLE

"En gran parte de las cosas Cristina involucró a sus hijos. y esto es imperdonable, imperdonable. Afectó al futuro de sus hijos y de sus nietos también", explicó Zuvic, que pronostica la aceleración de una serie de causas que derivaron en más condenas y en serios problemas para Máximo y Florencia.

La hija de Cristina atravesó años atrás serios problemas de salud. En febrero de 2019 se instaló por más de un año en La Habana para recibir un tratamiento médico. El diagnóstico era sumamente inquietante: "Trastorno de estrés postraumático; síndrome purpúrico en estudio, polineuropatía sensitiva desmielinizante etiología desconocida, amenorrea en estudio, bajo peso corporal y linfedema ligero de miembros inferiores de etiología no precisada".

Poco más de un año después, Florencia regresó a la Argentina. Su madre, que pasó largas temporadas en Cuba acompañándola, incluso durante la campaña electoral y como vicepresidenta, celebró el hecho: "Ella junto a sus médicos y sus médicas, lograron restablecer parte de su salud perdida y hace un tiempo vienen trabajando su regreso a casa. Pero ya se sabe, nada es tan sencillo. Por eso Flor me pidió que la venga a buscar para ayudarla..., sentía que sola no iba a poder".

En enero de este año, Florencia Kirchner volvió a inquietar con una serie de fotos en Instagram en las que revelaba una delgadez extrema. El drama personal y el drama político en una misma persona.

¿Qué haría si tuviera la oportunidad de volver a hablar con Cristina? Mariana Zuvic piensa unos instantes: "Huelgan las palabras. Los hechos hablan por sí mismos. Ojalá pueda llegar a tener paz en algún momento de su vida".

Sigue investigándose el ataque que sufrió

La investigación por el intento de asesinato a Cristina Kirchner sigue su curso. La vicepresidenta insiste en que hubo una confabulación política detrás del hecho, pero la justicia no ha encontrado hasta el momento pruebas en ese sentido, más bien lo contrario. La mirada está puesta en la "banda de los copitos", los supuestos vendedores de algodón de azúcar que en sus posteos y comunicaciones en redes sociales mostraban un odio cerril a la líder peronista. "Me quieren presa o muerta", insistió la ex presidenta en su volcánico discurso tras ser condenada por defraudación al Estado. Su custodia fue reforzada y ya no se mueve con la alegre libertad de antaño.

Mala relación con el presidente

El peronismo atraviesa un muy mal momento, y pocas situaciones lo reflejan tan bien como la (no) relación entre la vicepresidenta Cristina Kirchner y el presidente Alberto Fernández.

Entre 2008 y 2018 estuvieron distanciados, con Fernández lanzando en los medios durísimas críticas a su entonces ex aliada. Pero llegó 2019, Cristina anunció sorpresivamente que sería candidata a vicepresidente y ubicó a Fernández como aspirante a la Casa Rosada. Ganaron, pero desde entonces casi nada salió bien. Y el futuro no promete ser especialmente agradecido, lo que puede complicarle aún más las cosas.

Las encuestas a día de hoy anticipan que el peronismo hará la peor elección de su historia en las presidenciales de 2023, con unos resultados que les impedirían gobernar. Además, el presidente Fernández suele jactarse entre los suyos de que no existe "ni una" denuncia de corrupción en su contra. Cristina Fernández de Kirchner se enfurece ante esos comentarios y profundiza su desprecio por el jefe de Estado. (El Mundo)

10 comentarios:

  1. Fue a buscar a Florcita antes de que cierren las fronteras por el bicho.

    ResponderEliminar
  2. Los espanoles estan confundidos. El apellido Wilhelm no es aleman,es judio. Son judios que se alemanizaron el apellido para que Hitler no los matara.La vieja de la loka tenia una pinta barbara de judia rusa ..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y no es hija de Fernández, solo la adoptó. La loka es hija del innombrable.

      Eliminar
  3. En el cementerio israelita hay muchas personas enterradas con el apellido Wilhem.Esta tan loka esta mujer que hasta reniega de sus origenes y quiere hacerse pasar x alemana!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A sus compañeros les hacía llamarla Cristina Wilhem porque le daba vergüenza el Fernández. Y sí, es una estúpida clasista de cuarta. Toda su vida su obsesión fué ganar guita y cambiar su status social. Por eso se metiía en Jockey Club, por eso se enganchó al bicho de Nestor, por eso habla con voz de cheta cuando es una grasa de Tolosa. Cristina por mas que se cuelgue rosarios es judía, la madre era moishe y bien bocasucia con léxico de vieja arrabalera, y así le salió la cría. Kirchner también era judío, de familia de usureros y el abuelo Karl era dueño de un prostíbulo. Varios acá (vaya a saber porqué) negaban que Kirchner fuera apellido judío y me decían que significaba "iglesia". Kirchner viene de Kirzner, apellido judio.

      Eliminar
    2. La cara lo vendia a kirchner re-judio. Esta gentuza son mas racistas que los nazis!!Que imporra si es judia??Por que es tan nazi esta loka Paruruzu y ordinaria como mantel de hule???

      Eliminar
  4. https://www.infobae.com/sociedad/2022/12/11/un-camion-que-trasladaba-caballos-de-carrera-volco-en-la-panamericana-murio-una-yegua/?outputType=amp-type

    ResponderEliminar
  5. Me importan tres carajos los hijos! Ellos eran ya grandecitos cuando firmaron y la enfermedad de Florencia menos me importa no le tengo ninguna lástima más lastima me da Zaira que murió sin que nadie se preocupe por ella .
    Helena

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es más le tengo más lastima a un animal que muere de sed y hambre que a Flor Kirchner
      Helena

      Eliminar

Si sos KAKA no entres a este espacio. No sos bienvenido.

Derecho de admisión... le dicen...

Ir abajo Ir arriba