martes, 11 de enero de 2022

UNA FÓRMULA AÚN SECRETA. Las momias de la Unión Soviética

Cuando Vladímir Lenin, primer líder de la Unión Soviética, falleció en enero de 1924, lo último que debió imaginar es que su momia se convertiría en una atracción turística más de Moscú (y un vestigio del poderío científico soviético). A 5.790 kilómetros, en la plaza Tiananmen de Pekín, China se las ve y se las desea para conservar la momia del padre de la República Popular, Mao Zedong, muerto en 1976, cuyo embalsamamiento fue una chapuza.

El contraste entre la buena salud de Lenin y la mala cara de Mao Zedong –apreciación del que suscribe, curioso en la materia– permite recordar que Rusia y China formaron una alianza –entre 1950 y 1963– que terminó como el rosario de la aurora, lo que explica el éxito de una momificación y el fracaso de la otra, siempre entre intrigas palaciegas, paranoias y secretismo.

Visto el éxito de público para despedir a Lenin en 1924, el PCUS optó por conservarlo hasta la eternidad

Con Lenin empezó todo. Fue el primero embalsamado de una serie de ilustres comunistas. La mayoría resultaron un fiasco o terminaron incinerados cuando sus días de gloria habían pasado y eran un elemento de discordia (casos de Stalin, del búlgaro Giorgi Dimitrov –fallecido durante una visita de pleitesía a Moscú en 1949 e incinerado y olvidado en 1999– o el estalinista checoslovaco Klement Gottwald). De todos ellos, sólo tres retienen mausoleo y visitas públicas: Lenin en Moscú, Ho Chi Minh en Hanoi y Mao Zedong en Pekín. ¿Corea del Norte y el culto a la dinastía Kim? Kim Il Sung y su hijo Kim Jong Il han sido oficialmente embalsamados pero ni están expuestos al público ni queda claro que sean equiparables a los tres dada la opacidad del país.

Los regímenes comunistas vieron en las momias rentabilidad aunque sólo tres "sobreviven": Lenin, Ho y Mao

Nadie tenía planes de futuro para Vladimir Lenin a su muerte, con 54 años, salvo adecuar el cuerpo para que los ciudadanos se despidieran. Y las masas respondieron. El cadáver fue expuesto en un féretro sin cubrir durante cuatro días en un edificio del centro Moscú, ante el que desfilaron 50.000 personas pese al frío exterior.

Los soviéticos seguían llegando a Moscú desde los confines del nuevo imperio y las autoridades optaron por prolongar la exposición en un pabellón de la totémica plaza Roja de Moscú . El cuerpo resistió pero a los dos meses y a la vista del éxito de público y la inminencia de la primavera, los dirigentes decidieron que les convenía preservar el cadáver y “rentabilizar” la admiración popular por Lenin.

Dos químicos soviéticos dieron con Lenin la fórmula, aún hoy secreta, para embalsamar

Dos de los grandes químicos de la URSS, Vorobyov y Zbarsky, abogaron por una fórmula experimental –mantenida en secreto hasta hoy, como la de la Coca-Cola–, que se impuso a la tesis más conservadora de preservarlo bajo cero. Surge entonces el llamado “laboratorio Lenin”: un puñado de especialistas a los que se encomienda la misión de preservar para la eternidad a la joya de la corona, bajo secretismo total.

Hasta doscientos científicos formaron el equipo. Y así hasta hoy, salvo el desbarajuste de la disolución de la URSS en 1991, cuando fue el partido quien tuvo que costear el mantenimiento por unos meses. Rusia conserva la unidad el mantenimiento de su momia más gloriosa, que exige muchas y complejas tareas como la iluminación, la temperatura ambiental y el aseo del difunto cada 18 meses.

Vertical

Mao y Stalin mantuvieron dos entrevistas en Moscú pero su relación fue de desconfianza 

 Terceros

Ganado el prestigio, el laboratorio Lenin recibió el encargo, envenenado, de momificar en 1953 al padrecito Iósif Stalin. La desconfianza interna tras los años de terror y purgas del finado explican que nadie se atreviera inicialmente a oponerse y el georgiano permaneció a la vera de Lenin hasta 1961, cuando el PCUS renegó del estalinismo y Stalin fue “relegado” a una tumba convencional a la sombra del Kremlin, donde sigue.

Los presidentes Putin y Xi Jinping se han reunido 37 veces desde que el mandatario chino fue encumbrado en el 2013. ¿Frente común contra occidente? Nada igual a lo que supuso el Tratado Chino-Ruso de Alianza y Amistad., firmado en febrero de 1950, apenas cuatro meses y medio después de que Mao Zedong proclamase la República Popular en la misma plaza Tiananmen de Pekín, donde está su mausoleo, abierto de uvas a peras al público.

Stalin también fue expuesto junto a Lenin pero a los ocho años pasó a una tumba

Stalin ninguneó a Mao en sus dos visitas a Moscú en 1949 y 1950, las únicas salidas al extranjero del Gran Timonel, que albergó resentimiento por el trato recibido. Hasta diecisiete días pasó en una dacha antes de que Stalin se dignase a recibirlo. El propio Mao Zedong confesó años después que llegó a romper una mesa del cabreo. “Los rusos nunca tuvieron fe en el pueblo chino y Stalin el que menos”, dijo más tarde a un embajador soviético en Pekín.

La flamante República Popular China no tenía otra que tragarse el orgullo si quería recibir asistencia soviética para reformar la agricultura, obtener préstamos y armas y crear una industrialización a gran escala, al modo de la URSS, la obsesión que llevó a Mao Zedong a cometer su más dramático desvarío (la campaña del Gran Salto Adelante de 1958-1961). Fruto de aquel Tratado de Alianza y Cooperación, la URSS desplegó miles de cooperantes en China (1.300 en el momento en que Kruschev, de la noche a la mañana, ordenó su salida).

La ruptura entre los dos gigantes supuso un cisma traumático para el comunismo y dejó en China encono hacia Rusia por sus lecciones de superioridad, un sentimiento aún perceptible en la generación de Xi Jinping. De modo que cuando el camarada Mao Zedong falleció en 1976 ni China solicitó asistencia a Moscú ni el Laboratorio Lenin la hubiese prestado.

This photograph taken on August 28, 2019 shows Vietnamese military personnel standing guard outside the Ho Chi Minh mausoleum in Hanoi. - The task of safeguarding the embalmed corpse of Vietnam's revolutionary leader Ho Chi Minh is gruelling: carefully-selected riflemen work around the clock, watching over the communist nation's founding father who died 50 years ago on September 2, 1969. (Photo by Manan VATSYAYANA / AFP)

Cambio de guardia en el mausoleo de Ho Chi Ming en Hanoi                    

 AFP

La viuda de Mao decidió embalsamarlo para retener el poder pero perdió el poder y dejó una chapuza

¿Quería Mao Zedong ser momificado y expuesto para perpetuar el culto a la personalidad recibido en vida? En absoluto. Había pedido ser incinerado. Sin embargo, la viuda, la poderosa Jian Qing, y su camarilla –la llamada banda de los Cuatro– temía, con razón, que muerto Mao perdieran el poder por lo que decidieron embalsamarlo para gobernar en su nombre. Al fin y al cabo, también Vietnam había hecho lo propio con Ho Chi Minh –fallecido en 1969– pero con una decisiva diferencia: Moscú envió a sus expertos aunque sin revelar métodos ni la fórmula secreta (los rusos siguen ayudando al mantenimiento, que cobraron a precio de oro). El mausoleo de Hanoi fue desde el primer día un lugar de fervor revolucionario, tan conveniente para seguir justificando la hegemonía del PC. Y eso pretendían con el cadáver de Mao en los tiempos inciertos que se avecinaban (no iban desencaminados porque Deng Xiaoping les barrió en 1978).

Los científicos chinos no dieron una a derechas con los restos de Mao

A diferencia de Lenin, los científicos chinos llamados no dieron una derechas . El cuerpo aguantó bien los ocho días de exposición en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín y aunque fue colocado en un mausoleo a medida, inaugurado en 1977 en Tiananmen, los problemas han sido constantes y aún grotescos: la cabeza crecía más de lo normal, el pecho se hinchaba, el color carecía de naturalidad y los cierres al público por “mantenimiento” son continuos.

“La gente joven ya no está interesada en la ciencia del embalsamamiento, carece de prestigio”, señalaba un experto ruso. Adiós a una era, la de las momias patrióticas.

Fuente: La Vanguardia


2 comentarios:

  1. Mmmm ahora puede ser una máscara.
    Algunos santos incorruptos empezaron a mostrar signos de descomposición, por lo que les pusieron máscaras cual museo de cera.

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  2. Excelente artículo. Gracias Julia!

    titi de mardel

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