domingo, 22 de julio de 2018

El crimen de la mansión: Códigos y secretos del circuito swinger de Punta del Este y la pulserita verde

Uno de los puntos de encuentro es la playa nudista de Chihuahua. Las fiestas se organizan en chacras y se convocan por la web.

La playa nudista de Chihuahua, uno de los puntos de encuentro de las parejas swingers.

Aunque cobró notoriedad estos últimos días, tras el crimen de un profesor de inglés y la detención de su ex esposa, el circuito swinger de Punta del Este tuvo su inicio en los '80 –y se popularizó en los '90– con la playa nudista Chihuahua, muy cerca de la famosa Solanas. Se trata de un remanso que alberga a naturistas, homosexuales y parejas que buscan un modo de goce particular. A estos últimos se los distinguen porque usan una pulsera verde. Es el código que invita a que las parejas se acerquen para establecer vínculos “para un después”.
Más allá de ese contacto personal, el medio generalmente utilizado para convocar a los eventos es Internet, según explica Vanessa S., organizadora de fiestas swinger en Punta del Este.
Vanessa (40) es uruguaya y vive en el balneario esteño. Hace 20 años que está casada, tiene cuatro hijos y hace más de una década que tiene prácticas swingers junto a su esposo. “Estoy enamorada de mi marido. Él cumple todas mis fantasías”, aclara a Clarín, mientras muestra los flyers de una de sus fiestas, con imágenes de faraones y una arenga a "aunar el calor de las parejas o de los solos y solas en una chacra privada, con locación secreta en Punta del Este, Uruguay”.
En un segundo flyer se ve a una chica disfrazada de cowboy, con poca ropa. Por detrás de ella, un vaquero con el torso desnudo toca con mirada cómplice el ala de su sombrero, a modo de saludo. Es la invitación a la “Cowboy Swinger Party”. Una tercera imagen convoca a una "noche de antifaces”. En todas hay un teléfono donde llamar para un encuentro previo.
“Las fiestas se hacen con unas 30 parejas de uruguayos, argentinos y brasileños, todos conocidos míos y de mi marido. A la fiesta no entran personas que yo no conozca”, asegura Vanessa. Y agrega: “Acá en Punta del Este no había nada, solo encuentros en mansiones exclusivas como la de Beverly Hills, que eran inaccesibles por ser de muy alto nivel. Era un círculo cerrado. Entonces se me ocurrió hacer mis propias fiestas”. 
Vanessa asegura que no le interesa ganar dinero con las fiestas sino generar un momento para divertirse sin prejuicios. Cuenta que con las primeras ediciones perdió dinero y que ahora simplemente sale hecha. Organiza una cada dos meses. No quiere decir cuánto cuesta la entrada porque asegura que es solo para solventar el alquiler de la chacra privada, las luces, el disc jockey, la ambientación, la seguridad y los porteros.
Gipsy Queen", la mansión swinger del barrio Beverly Hills.
Hay 6 ó 7 parejas de argentinos que viajan especialmente para la fiesta cuando ella convoca. También cinco parejas brasileñas que concurren desde San Pablo y otras ciudades del norte de Brasil. El resto son uruguayos de diversas edades, entre 25 y 60 años.
La fiesta comienza con un baile y tiene “un permitido”, que es poder tocar a otras personas. Después depende de lo que cada pareja quiera hacer. "La fantasía se dispara con ambientación y disfraces. Las parejas argentinas son las más liberadas y divertidas”, explica Vanessa.
Sebastián R. vive en Punta del Este y también es swinger. Cuenta que fuera de Chihuahua, donde practica nudismo, él y su esposa prefieren el circuito internacional. Suelen viajar dos veces por año a un hotel de la Riviera Maya, en México. Las habitaciones cuestan entre 500 y 1.500 dólares. “Todas las noches hay fiestas temáticas de disfraces. Acuden hombres y mujeres a los que les gusta exhibirse. Les encanta mostrarse. Y al resto, mirar. La producción de disfraces es estrafalaria y muy pensada”, explica.
En la sala donde transcurre la fiesta hay un “Sin Room” (habitación del pecado). Un espacio muy oscuro con varios camastros, donde se va para tener sexo. A veces con la pareja, otras como parte de un intercambio. “No hay nada más lindo que poder ir a un lugar así con tu mujer”, dice Sebastián.
Según pudo saber Clarín, los swingers tienen un manifiesto: “Somos libres. Nos divertimos a nuestro modo. No le hacemos daño a nadie". Esa libertad tiene un límite: la mentira. "En un matrimonio convencional puede ser perdonada, pero en la vida swinger, jamás", aseguran.

Leyendo esta nota algo vino a mi mente...

¡¡TELÉFONOOOOOO!!


12 comentarios:

  1. Jajajajaja! se supo! Al vejete le gusta ver gatear a Pamela Chu!

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  2. uh y uno que cree que los gatos cazafortunas se la pasan genial despues de enganchar a algun viejo dolobu, parece que gato dolobu cayo en la trampa del viejo rico y perverso, por ahi son ambos perversitos y se la pasan fantastico vaya uno a saber....

    la desaparecida vanuci misma historia o parecida.....

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    1. Absolutamente de acuerdo contigo sobre la Vanucci. Eso de que el le sacaba fotos en pelotas y las subía era bi n para mostrarla y conseguirle macho montador.

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  3. Julia, creo que Natacha lo había mencionado hace un tiempo lo de la pulserita verde de este.

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    1. Sí, lo había hecho.

      También yo días atrás hice otro post al respecto. No recuerdo bien ahora si fue justo con el de Natacha.

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  4. es obvio que algún sacrificio debe cobrarle vila a cambio de entregarle dinero y confort a la dueña

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  5. "tiene un permitido, que es poder tocar a otras personas" GENIAL !! jaaajajajajaja


    puede ir Ari Paluch a hacer !give me five" con el que se le cruce.

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  6. Que vejete asqueroso, puajjjjjjj!!!.

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  7. mira esta ridicula:

    https://twitter.com/DrM47145/status/1019701979663224832

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  8. Verano 2007 o 2006 mini copper regalaba pulseras verdes de goma en punta

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  9. Flor de la V tiene la misma pulserita verde...crei q era x lo del aborto

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