El topetazo que le da Villaruel a Karina jsjsjs pic.twitter.com/ouo1Y39RB3
— Felipe R Lahiteau🌈 (@felipelahiteau) March 2, 2026
— MauroA (@mauroSET) March 2, 2026
El topetazo que le da Villaruel a Karina jsjsjs pic.twitter.com/ouo1Y39RB3
— Felipe R Lahiteau🌈 (@felipelahiteau) March 2, 2026
— MauroA (@mauroSET) March 2, 2026

🇮🇷🇺🇸UNO MENOS| Reventó el Jefe de la Armada iraní.
— Traductor 🥹💕💐 (@TraductorTeAma) March 2, 2026
El jefe de la Armada iraní, contralmirante Shahram Irani, murió en recientes ataques estadounidenses e israelíes en Teherán. pic.twitter.com/PamX4sYiLN
Todos nos vamos a morir. Y a diferencia de otros seres vivos, nosotros lo sabemos. Es un saber que genera angustia y muchos interrogantes. La ciencia busca respuestas y algunos hallazgos –por suerte- no son tan aterradores cómo pensábamos.

La pregunta por la muerte, por el instante final, atraviesa al hombre desde el inicio de sus días y durante miles de años la filosofía, el arte y la religión intentaron responder y representar lo que ocurre en el momento en que pasamos de la vida a la muerte.
Por supuesto, la ciencia moderna también va detrás de esas grandes incógnitas. Hoy sabemos que en general, al momento de morir, todos perdemos los sentidos en el mismo orden: primero dejamos de sentir hambre y sed, luego perdemos la capacidad de hablar y después la visión. Los últimos sentidos en apagarse son la audición y el tacto, por eso muchas personas, aunque parezcan estar inconscientes, aún pueden escuchar y sentir lo que sucede a su alrededor en los últimos momentos.
Pero además, con el avance de la tecnología de imágenes, la investigación científica puede conocer con mucha precisión lo que sucede en el cuerpo y en cerebro en el momento que nos vamos de la vida. Y, sorprendentemente, algunos estudios dan cuenta de que no sería una experiencia tan aterradora. Más bien todo lo contrario.
En una investigación de la Universidad de Michigan en 2013, se descubrió que las ratas tienen un aumento de la actividad cerebral luego de experimentar la muerte “física”. Y que las ondas gamma del cerebro se presentan más sincronizadas que en el estado normal de vigilia. De aquí se dedujo que, entre la muerte clínica y la muerte cerebral, las ratas pueden experimentar “algo”. Las siguientes preguntas quedaron planteadas: ¿qué es ese algo?, ¿sucede lo mismo en los humanos?
El neurocientífico Chris Timmerman, del Imperial College de Londres, encabezó una investigación en la que se compararon dos experiencias a primera vista diferentes. La hipótesis fue que puede haber similitudes entre lo sucede en nuestro cerebro al morir y los efectos en la conciencia inducidos por sustancias psicodélicas, o DMT (Dimetiltriptamina), que provoca efectos alucinógenos.
Para el estudio, se compararon los reportes de personas que estuvieron clínicamente muertas por algunos momentos y luego regresaron a la vida. A esto se le llama “Experiencia Cercana a la Muerte” o NDE por sus siglas en inglés.

Por otro lado, a un grupo de voluntarios se le suministró DMT, que produce efectos en las funciones cerebrales como la percepción y la cognición. Durante el experimento se midió su actividad cerebral y cuando regresaron a la realidad, se les pidió que describieran la experiencia usando la misma herramienta de verificación que se usa para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.
Y acá viene lo más interesante, porque las descripciones de ambas experiencias son idénticas.
Tanto unos como otros, describen el momento como “una sensación de paz, un estado de unidad con los otros y con el mundo”, un “estado de trascendencia en el tiempo y el espacio”.
La actividad cerebral detectada en los escáneres también resultó llamativa. El líder de la investigación dijo: "Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica. Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.” Es decir que, de acuerdo a este estudio, la experiencia cercana a la muerte resultaría ser sorprendentemente similar a los efectos de un poderoso alucinógeno.

Las preguntas aún están abiertas, pero la ciencia es obstinada. "Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está pasando en el cerebro. Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo”, explicó Timmerman.
Si alguna vez la humanidad se preguntó cómo se sentiría volar, o poner un pie en la Luna, es probable que pronto el pasaje de la vida a la muerte también deje de ser un misterio. Ojalá. Así por fin, quizá ya no sea tan angustiante saber que nos iremos. (Meteored)

Presidente, hoy los 21 Senadores de LLA te esperamos así y con 5 Leyes extremadamente reformistas aprobadas. https://t.co/wRRG0VjWa3 pic.twitter.com/ZxKNn7J10m
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 1, 2026
¿Vosotros conocíais el life hack para que no se manche la sandwichera? Yo me lo apunto.👇😲😇 pic.twitter.com/tgmHuPu98c
— 𝗔𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝘂𝘀𝘁𝗿𝗶𝗮 (@anadeaustria_) March 1, 2026
Se acuerdan cuando teníamos un presidente respetuoso y a la altura de las circunstancias?pic.twitter.com/FuqAykAl7a
— nacho (@pnacho_) March 2, 2026
Yo también lo recuerdo perfectamente.
— #SoyAmarilloNuncaVioleta 💛 (@pblcabj) March 2, 2026
Los hizo callar con altura.
Que diferencia tremenda entre un panelista de INTRATABLES q se pone a la par de los ENERGÚMENOS y un ESTADÍSTA que hace valer su AUTORIDAD dejándolos en RIDÍCULO.#EraMacri sin dudas. pic.twitter.com/a3DhwfdIQb
INVITADOS:
Arturo Puig, Aníbal Pachano, Nancy Pazos y Ricardo Canaletti





🇮🇱🇮🇷 | Judíos e iraníes celebran juntos la muerte de Jamenei. pic.twitter.com/oxhkqnEItV
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 1, 2026


Medios de comunicación occidentales: "El pueblo iraní está celebrando la muerte de Khamenei".
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) March 1, 2026
Realidad: Los iraníes salieron masivamente a las calles a cantar juntos "muerte a EEUU" mientras se reúnen para apoyar a la República Islámica de Irán y honrar la memoria de Khamenei. pic.twitter.com/bsTiDGbs4H
Zelensky:
— Alerta Noticias UKR 24 (@UKR_token) February 28, 2026
“Es justo darle al pueblo iraní la oportunidad de librarse del régimen terrorista y garantizar la seguridad de todas las naciones que han sufrido el terrorismo originado en Irán.”
pic.twitter.com/Q9BzbJJe6F

Más de una década después, aquellos hechos vuelven a adquirir un significado inesperado. Este sábado el líder supremo de Irán, Alí Khamenei, fue asesinado durante un ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán, en el marco de una ofensiva más amplia contra el régimen iraní. La muerte fue confirmada por medios estatales iraníes y autoridades internacionales.
El operativo, que incluyó bombardeos contra instalaciones militares y centros de poder del régimen, dejó un vacío político en Teherán y abrió una etapa de transición e incertidumbre en la república islámica, que deberá definir un nuevo liderazgo tras casi cuatro décadas bajo la conducción de Khamenei.
Al mismo tiempo, en la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner —la dirigente que impulsó el acuerdo con Irán— cumple prisión domiciliaria tras haber sido condenada por corrupción el año pasado, en un desenlace judicial que marcó el ocaso político de quien fuera la figura central del kirchnerismo durante más de veinte años.
La coincidencia de ambos hechos vuelve a poner bajo una luz distinta aquel pacto firmado en 2013. Lo que entonces fue presentado como una iniciativa diplomática hoy aparece como el símbolo de una época política que terminó.
El pacto que rompió una tradición
Durante años, la Argentina había mantenido una política clara respecto de Irán. Desde comienzos de los años 2000 el Estado argentino había señalado a funcionarios iraníes como responsables del atentado contra la AMIA en 1994.
Incluso el propio Néstor Kirchner sostuvo esa posición en sus intervenciones ante las Naciones Unidas. Sin embargo, en 2013 el gobierno de Cristina Kirchner decidió avanzar en la firma de un Memorándum de Entendimiento con Teherán que establecía la creación de una “Comisión de la Verdad” conjunta para revisar la causa.
La iniciativa provocó un inmediato rechazo político e institucional. La colectividad judía argentina denunció que el acuerdo implicaba legitimar a los acusados y el gobierno de Israel expresó su repudio. Buena parte de la oposición lo consideró una claudicación diplomática.
Con el paso del tiempo quedó claro que el memorándum nunca permitiría avanzar judicialmente. Irán jamás aceptó entregar a los acusados ni someterlos a la justicia argentina.

El asesinato de Alí Khamenei marca el golpe más profundo al régimen surgido de la revolución islámica de 1979. Durante décadas, el líder supremo concentró el poder político, religioso y militar del Estado iraní y fue la figura central de su estrategia regional.
Su muerte, provocada por el ataque conjunto de fuerzas israelíes y estadounidenses, abre una etapa de transición cuyo desenlace es incierto. El sistema político iraní deberá designar un nuevo líder supremo en medio de tensiones internas, represalias militares y una crisis regional en expansión.
En este contexto, vuelven a aparecer preguntas sobre las relaciones que distintos gobiernos mantuvieron con el régimen iraní durante las últimas décadas.
Entre esos antecedentes, el Memorándum firmado por el kirchnerismo ocupa un lugar singular.

La situación actual de Cristina Kirchner también refleja el final de una etapa política. La ex presidenta, que en 2013 encabezó la firma del acuerdo con Irán desde el poder, hoy se encuentra fuera de la vida institucional y cumpliendo prisión domiciliaria tras su condena por corrupción.
El contraste resulta inevitable. Quien entonces negociaba con uno de los regímenes más cerrados del mundo ya no ejerce poder político, mientras muchas de las decisiones de su gobierno son revisadas críticamente.
El Memorándum visto desde hoy
Mirado desde el presente, el Memorándum con Irán aparece como una pieza clave para entender la lógica política de aquellos años. Fue un acuerdo que rompió consensos históricos, generó tensiones internacionales y no produjo resultados concretos.
El asesinato de Khamenei y la caída política y judicial de Cristina Kirchner conectan de manera inesperada dos historias que parecían lejanas.
Más de diez años después, el pacto con Irán ya no es solamente un episodio polémico de política exterior. Es el retrato de un tiempo político que terminó y de una relación con un régimen que hoy atraviesa su momento más crítico desde la revolución islámica.