miércoles, 24 de junio de 2020

NISMAN: Más vale tarde que nunca

Image from Gyazo
Son una docena y durante años la justicia no supo qué hicieron exactamente aquel día. Ahora se sabe que hablaron por teléfono entre todos decenas de veces durante 11 horas, desde que los custodios del fiscal Alberto Nisman llegaron a Puerto Madero para comenzar su rutina de trabajo hasta que un cerrajero abrió una puerta que no había sido cerrada por dentro y el país entró en conmoción. No son los jefes de inteligencia, que también hablaron entre sí. Son los grupos operativos que estaban trabajando en la calle, hablando minuto a minuto, un domingo lluvioso de enero.
Estos agentes de planta de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, la ex SIDE) hablaron entre ellos, pero también recibieron llamados de sus superiores y, lo más importante, reportaron a ellos durante todo el día. Algo estaba pasando. Algo que no sucedió nunca antes ni sucedería después, porque nunca antes ni después los llamados volvieron a cruzarse de ese modo un domingo.
Aunque el frenesí de las llamadas había comenzado a la mañana de aquel domingo 18 de enero de 2015, lo que pasaba se supo después de las diez de la noche: Nisman, el fiscal que cuatro días antes había denunciado a la presidenta Cristina Kirchner por encubrir a los acusados de haber volado la AMIA, estaba muerto.
Cinco años y medio después, aquellos agentes de inteligencia serán citados a declarar por primera vez, según anticiparon a Clarín fuentes judiciales. Las citaciones saldrán del equipo especial que investiga la muerte de Nisman, a cargo del fiscal Eduardo Taiano, en cuanto se habilite la actividad judicial tras la cuarentena y abarcan a “entre 10 y 15 personas, por lo menos”.
Junto a los espías será citado, también como testigo, el hombre con quien más habló Diego Lagomarsino el día en que, según él, fue a entregarle la pistola a Nisman. Un hombre llamado Orestes Jorge Ardissone, de llamativos contactos con el entorno de Lázaro Báez: Ardissone fue socio empresario de Jorge Chueco, el abogado de Báez preso junto a su representado por la causa del blanqueo de millones en lo que se conoció como La ruta del dinero K.
Los agentes que llamarán a declarar integraban grupos operativos de inteligencia que estaban trabajando en la calle ¿Qué misión tenían aquel día? Al menos uno de esos grupos se movía por la zona de Puerto Madero -donde estaba el departamento de Nisman- y el centro porteño. Un jefe recibía los reportes en una zona de la avenida Beiró y uno de los que reportaba a él hablaba desde Martínez. Como anticipó Clarín en enero pasado, lo registraba una antena que estaba apenas a una cuadra de la casa donde vive Diego Lagomarsino, el hombre que dijo que el día anterior había llevado una pistola a la casa de Nisman. La misma pistola que apareció en el baño, junto al cuerpo, debajo del hombro izquierdo.
Los agentes eran la fuerza operativa que sostenía con sus comunicaciones las llamadas cruzadas de los jefes que ya se conocían. Ahora se sabe que no sólo hablaban entre ellos los jefes de la ex SIDE Juan Martín Mena (en ese momento segundo de Oscar Parrilli en la central de inteligencia y actual viceministro de Justicia de la Nación), Alberto Mazzino, Fernando Pocino y Antonio Stiuso con otros jefes como César Milani (jefe del Ejército y de la inteligencia paralela) o Hugo Matzkin (jefe de la Policía Bonaerense), sino también células activas que estaban en la calle.
Sólo el agente que hablaba desde el barrio de Lagomarsino se comunicó con sus superiores 27 veces aquel domingo. La última, minutos antes de que hallaran muerto a Nisman en su departamento.

El cuerpo del fiscal Nisman tal como fue hallado, según una recreación digital.
El cuerpo del fiscal Nisman tal como fue hallado, según una recreación digital.
Este mapeo de llamadas (alrededor de 500 comunicaciones entre los grupos operativos con sus jefes) se terminó de completar durante esta cuarentena, tras una recopilación que había entregado meses atrás un equipo de la Policía Federal que trabaja en los entrecruzamientos desde que el caso pasó a la Justicia Federal, a fines de 2016. Con estos datos nuevos de cantidad y destino de llamadas, más la ubicación de esos equipos activos, la fiscalía avanzará ahora buscando detalles que nunca estuvieron en el expediente.
La declaración de los espías como testigos es posible legalmente por el decreto 176/16 del presidente Macri que ordenó levantar el secreto informativo de los agentes de inteligencia de la AFI y de todas las fuerzas de seguridad cuando la información fuera requerida por los investigadores de la causa Nisman.
Una resolución interna de la AFI del mismo año 2016 (la número 25relevó a los agentes de la obligación de guardar secreto cuando se trate de este caso. Fue mientras la causa aún estaba en manos de la jueza de instrucción Fabiana Palmaghini.
Los llamados de los agentes que ahora serán llamados a declarar sucedieron durante un fin de semana plagado de curiosidades extrañas.
El sábado en que Lagomarsino le llevó el arma a Nisman (17 de enero, un día antes de que hallaran su cuerpo en el baño del departamento) se habían incendiado equipos en una oficina de la Casa Rosada donde se guardaban todos los archivos de ingresos y egresos al edificio del gobierno. La custodia de Nisman lo había dejado solo entre las ocho de la noche del sábado y las 11 de la mañana del domingo, justo el lapso de 15 horas en que un balazo de la pistola de Lagomarsino se le incrustó en la cabeza. Un balazo que no estaba ni detrás de la oreja ni en la sien, sino relativamente lejos de ambos lados: 3 centímetros arriba de la oreja derecha y 7 milímetros hacia adelante. Según los forenses, un sitio extraño y bastante incómodo para autodispararse.
Diferencias entre las pericias - caso Nisman
Junto a los agentes de la AFI operativos también sería citado Fernando Pocino, el jefe del área de Reunión Interior del organismo que dirigió ese día a varios de ellos. Todo el grupo utilizó una flota de teléfonos Nextel identificados con la sigla COM. Pocino era el hombre de mayor confianza de Cristina entre los cuadros de carrera de la ex SIDE después de que hubiera sido desplazado Antonio Stiuso.
Al contrario de Stiuso (sostuvo que al fiscal lo asesinaron), Pocino nunca declaró en el caso Nisman. Su testimonio no sólo es importante porque recibía información de los cuadros de abajo: también la pasaba hacia arriba. Uno de sus principales interlocutores aquel domingo fue su jefe Juan Martín Mena, actual viceministro de Justicia puesto allí por la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Según los datos que constan en la causa, mientras el espía de Martínez se reportaba desde el barrio de Lagomarsino, Pocino llamó a Mena 11 veces. Varios de esos contactos tienen una duración muy breve, de 7 u 8 segundos. Pero en otros mantienen conversaciones más prolongadas. A las 12.00 hablan casi 15 minutos; a las 15.48, cinco minutos y a las 16.16, 37 segundos. Todos los llamados son de Pocino hacia Mena y mientras los custodios de Nisman aún no habían subido a golpearle la puerta al fiscal muerto. Es decir, mientras el cuerpo todavía no había sido hallado.

Antonio Stiuso fue uno de los pocos espías que ya declaró en el caso.
Antonio Stiuso fue uno de los pocos espías que ya declaró en el caso.
Tras los testimonios de los espías, la investigación podría avanzar hacia determinar dónde estaba Mena ese día y si tuvo contacto con la ex presidenta Cristina Kirchner, quien dijo haberse enterado de la muerte de Nisman por un llamado de su ex ministra de Seguridad, Cecilia Rodríguez. El ex segundo de Rodríguez y actual ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, dijo sin embargo que fue él quien le avisó a la entonces presidenta de la muerte de Nisman.
Además del curioso incidente del incendio en la Casa Rosada del sábado, ese mismo fin de semana dejaron de funcionar varias cámaras que registraban los ingresos a la Quinta de Olivos.
Mena sigue actualmente procesado junto a la ex presidenta por la causa del pacto con Irán que investigó Nisman, igual que el actual jefe de los abogados del Estado, Carlos Zannini.
Ardissone, el amigo de Lagomarsino que será llamado a declarar, lo hará por segunda vez. Lagomarsino dijo que habló varias veces con él aquel sábado porque el hombre estaba instalando un sistema de seguridad en su casa y necesitaba orientación tecnológica.
Esa pista siempre quedó allí, hasta que la investigación avanzó un poco más: el hijo de Ardissone fue quien le presentó a Lagomarsino al agente de Inteligencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria Moro Rodríguez, y éste quien lo introdujo en el entorno de Nisman.
Ardissone había sido director para América Latina de la firma Check Point System donde trabajaba Lagomarsino antes de conocer a Nisman. Cuando declaró, en octubre de 2015, dijo que había desarrollado con Lagomarsino “una relación de mucha confianza en lo personal y en lo profesional”.
Antes de eso, un ex funcionario de la Policía de Seguridad Aeroportuaria dijo que le habían presentado a Lagomarsino como a un agente secreto que podría tener información del narcotráfico. Ese funcionario era Marcelo Saín, actual ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe.
Ardissone tiene otra particularidad curiosa. En otra empresa de mantenimiento eléctrico (Tecnología y Medio Ambiente S.A.) era socio de Jorge Chueco, quien fue abogado de Lázaro Báez y ahora acaba de ser excarcelado por la causa de la ruta del dinero K.
El tribunal había rechazado su pedido de excarcelación porque Chueco aún tiene en el exterior una cuenta de más de 800.000 dólares y los jueces sostenían que podría fugarse, pero la Cámara de Casación le permitió seguir el juicio con una tobillera electrónica, en prisión domiciliaria.
En 2016, tras ordenarse su captura, Chueco se había fugado a Paraguay.

La tumba del fiscal Nisman, en el cementerio de La Tablada / Jorge Sanchez
La tumba del fiscal Nisman, en el cementerio de La Tablada / Jorge Sanchez
En tanto, la fiscalía de Eduardo Taiano aún espera los discos que se perdieron en la AFI con escuchas ordenadas por la Justicia entre varios espías que dirimían sus internas en agencias de espionaje paralelas. Lo último que respondieron en la central de inteligencia fue que los estaban buscando.
Mientras la investigación avanza al ritmo de los cruces telefónicos, la Cámara de Casación autorizó a la fiscalía a revisar las computadoras, los teléfonos y las cámaras de fotos de Lagomarsino y todos los custodios de Nisman, un trámite que estaba paralizado porque la defensa de Lagomarsino se oponía.
En otros elementos revisados a Lagomarsino se halló un disco compacto que tenía dos informes relacionados con la denuncia de Nisman contra Cristina por el pacto con Irán. Esos archivos -que estaban en la casa de Lagomarsino- habían sido ejecutados  dos días antes de que Nisman presentara la denuncia. Y en el celular de Lagomarsino aparecieron fotos de un pizarrón de la UFI AMIA, que conducía Nisman, donde se mostraban líneas investigativas sobre el encubrimiento del atentado.
El abogado de Lagomarsino que había pedido retrasar la revisación de los nuevos elementos es del estudio de Maximiliano Rusconi, quien también fue abogado de Lázaro Báez y de Julio De Vido. (Clarín)


3 comentarios:

  1. Ahhhh Julia viendo los motivos y leyendo esto NI HACEN FALTA LAS PRUEBAS, NI PERDER MÁS TIEMPO! Solo con un poquito de conjeturas y ya está! Ah pero cierto q los ex funcionarios durante el asesinato son los NUEVOS FUNCIONARIOS... Mmmmm Lo leo en voz alta y dice mi mamá (casi 80 años) "pero más claro imposible, y la llaman ladrona Y NO ASESINA" clap!

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  2. Mas vergüenza, siguen manoseando todo, estirando los plazos, sigue la impunidad y el cinismo, siniestro, todos sabemos lo qué pasó.

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  3. Pocino acaso no era amigo de la pareja de SALGADO, EL CUAL SALIA y sale CON ELLA DESPUES DE SU SEPARACION CON NISMAN?
    mhhhh....

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