jueves, 7 de noviembre de 2019

María Eugenia Vidal promulgó la ley que pone fin a las jubilaciones de privilegio

Se aplicará a los haberes de quienes fueron gobernadores y legisladores bonaerenses



5 comentarios:

  1. EL GATO Y EL DIABLO


    Había una vez una mujer que vivía sola con su bebé y su gato, en una casita en medio del bosque.

    Un día, ella tenía que salir, pero estaba muy preocupada porque no quería dejar a su bebé solo, pero tampoco podía llevárselo a donde iba. Así que miró a su mascota y le dijo:

    -Gatito mío, por favor, cuídame a mi bebé, no tardaré en regresar- y salió de su casa.

    Al rato de irse la mujer, se apareció el diablo en la casa y el gato, al verlo, saltó frente a la cuna del niño sin intimidarse, porque es bien sabido que los gatos son los únicos animales que no le temen a este ser tan maligno.

    -¿Qué es lo que quieres? le preguntó.

    -¡Vengo a llevarme a ese bebé!

    -Pues no puedes, porque lo estoy cuidando yo, dijo el gato justo antes de lamerse una patita.

    -Insolente animal, tú no puedes hacer nada para evitarlo.

    -Muy bien..., dijo el gato astutamente, te propongo algo: si adivinas cuál es el número exacto de pelos que tengo en todo mi cuerpo, podrás llevarte al bebé, pero si fallas te irás y nunca más volverás a aparecer por aquí, te daré tres oportunidades para adivinar. ¿Hay trato?

    El diablo, que nunca había podido resistirse a los desafíos, aceptó, pensando que sería fácil, y con mucha paciencia, comenzó a contarle los pelos al gato.

    -Uno… dos… tres…- entonces un pájaro cantó en la ventana, distrayéndolo y haciéndolo perder la cuenta.

    -Llevas una oportunidad- dijo el minino.

    Enojado, el diablo empezó a contar de nuevo.

    -Cien... doscientos… trescientos…

    En ese momento, el viento entró por la ventana y agitó los pelos del gato, haciendo que el maligno perdiese la cuenta una vez más.

    -Ya llevas dos oportunidades, le recordó el gato.

    Nervioso, el diablo se puso a contar de nuevo, prometiéndose que ya nada lo iba a distraer.

    -Un millón… dos millones… tres millones…

    Entonces el gato movió suavemente la cola rozándole la nariz, y el diablo estornudó fuertemente, haciendo que se le soltaran pelos al gato.

    -Perdiste tu última oportunidad, ahora vete de esta casa y no vuelvas jamás.

    El diablo se sintió tan furioso por haber perdido, que allí mismo formó un berrinche de proporciones épicas... pero no pudo tocar al bebé. Eso sí, se marchó de vuelta al infierno jurándole al gato que algún día adivinaría cuántos pelos tenía y cuando eso ocurriera, su venganza sería terrible.

    Cuando la mujer regresó a su casa, al no saber nada de lo sucedido, besó y abrazó a su pequeño, y agradeció con unas caricias detrás de las orejas al minino, por ser tan buen niñero.

    Es por eso que los gatos hasta hoy en día, sueltan pelo todo el tiempo. Porque de esa manera, el diablo nunca cumplirá su venganza al no saber cuántos pelos tienen en realidad..... Y las Leonas también...

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  2. Maria Eugenia se va de la gobernación tal cual entró con DIGNIDAD pero por mi trabajo antes de jubilarme hace 20 años conozco a los politicos en calzoncillos y en camiseta o sea de entre casa se lo que son y también se que de una forma u otra van derogar esta ley o de alguna forma la obviaran

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  3. Grande Leona!!!!
    Figurara en los libros de la Historia Grande de la Argentina.

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  4. Me siento como en la segunda etapa del duelo, re enojada. Cada día estoy mas convencida que este gobierno estuvo lleno de traidores. Pudieron haber hecho muchas mas cosas como esta pero parecía que siempre trabajaban los mismos dos o tres.-

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