martes, 3 de septiembre de 2019

Los santacruceños y la parábola del elefante y la estaca

Por Rubén Lasagno 

Hay un cuento para niños que resume con un simbolismo contundente el fenómeno social por el cual hace 28 años el santacruceño sigue votando a los mismos.
Cuando aún los circos poseían animales amaestrados para sus espectáculos, la cría de la gran elefante estrella, encargada de brindar el espectáculo más impresionante en cada jornada, como era tan pequeño que no podía ser amaestrado aún, pasaba sus largos y aburridos días atado con una soga a una estaca la cual, enterrada, era casi de su altura.
El joven animalito, claro está, hacía denodados esfuerzos para liberarse de la atadura que le impedía ir junto a su madre; pero la estaca era lo suficientemente fuerte para resistir sus embates. A cada minuto, todas las horas y cada día, el joven elefante tiraba, embestía y empujaba la estaca, para desenterrarla y lograr su liberación; pero no podía lograrlo.
Y así pasaron los días y los meses, tratando de liberarse y enfrentando la resistencia de aquella estaca de madera que lo mantenía confinado en ese lugar. Con el correr de los meses, el elefantito fue intentando de manera más espaciada liberarse del yugo, hasta que, cansado y rendido a las circunstancias de ver lo vano de su esfuerzo, se entregó a la cruda realidad la cual le demostraba que no podría zafar del cautiverio.
Pasó el tiempo y el pequeño elefante se hizo un elefante adulto. Y todos los días dos hombres lo quitaban de su atadura para llevarlo a la pista y someterlo al mismo amaestramiento que a los otros animales, incluyendo su madre. Después de cada jornada, el elefante volvía a ser atado en su estaca, pero claro, él había crecido descomunalmente y la estaca seguía siendo la misma de cuando era un elefante bebé.
Si el joven elefante quería, bastaba solo un tirón para liberarse y poner fin a su cautiverio. ¿Y por qué no lo  hacía, entonces?.
La respuesta es tan sencilla como tremenda: el pobre animal se resignó hace mucho tiempo a su destino y esa resignación, le hizo perder de vista su poder físico para cambiar las cosas y en su lugar, la mente le bloqueó su voluntad de liberarse y a pesar de ser un mastodonte, él nunca creyó que podría.
A la sociedad de Santa Cruz le pasa más o menos lo mismo. La estaca clavada hace 28 años, le ha hecho perder al votante la voluntad de cambiar y a pesar de la enorme fuerza del voto, muchos aún siguen creyendo que no pueden hacerlo. (Opi Santa Cruz)

4 comentarios:

  1. Julia, querida Julia. A mi juego me llamaste. En un reportaje alla por el 1,8% Lilita Carrio dijo.-: EL ARGENTINO MEDIO SUFRE DEL SÍNDROME DE LA MUJER GOLPEADA…
    Y en ese instante recordé este cuentito, tragicómico y dolorosamente cierto en estos momentos.....


    Una mujer le pedía a un juez que intercediera para que su marido sea dejado en libertad. El magistrado al ver la desesperación de la mujer le pregunto; Por que le dieron sentencia? -Por robar un pan, su Señoría.
    El Juez la miro y le dijo; Su esposo ha de ser un muy buen marido para tan vehemente pedido.- La verdad que no, me pega cuando se emborracha, me es infiel… -Será un buen padre al menos con sus hijos? Pregunto el juez; - Bueno tampoco es así. Los atormenta constantemente y castiga sin motivos la verdad no sirve para mucho…
    Entonces; no le parece que estarían mejor sin el?
    Por que quiere UD que sacarlo de la cárcel?-
    Vera UD su excelencia; se nos acabo el pan…....

    buenas tardes

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  2. 28 años!! Es toda una vida de un joven q hoy en día podria ya estar recibido, con planes de casarse, o irse a vivir solo (hace rato); o tal vez, ya sea padre de dos chicos. No conocen otra cosa. 28 años el mismo poder.

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  3. No me dan pena, que se jodan, ahora se quejan y siempre los votan, no son víctimas, son cómplices!

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