miércoles, 21 de diciembre de 2016

Largo, pero vale la pena llegar hasta el final... Atrapa tanta claridad para exponer semejante crudeza...

Milagro Sala y los leones marinos


Josefina Lello fue compañera de colegio de Romina Cruz, una adolescente que murió en un accidente de tránsito cuando sólo tenía 15 años, y por su muerte aún su madre busca justicia. El caso de Romina está vinculado a Milagro Sala ya que quien conducía el vehículo era una persona muy allegada a la dirigente ahora detenida. Josefina, vio en su facultad cómo defendían a Milagro Sala y decidió escribir una carta en su facebook personal. Por esa carta fue llamada por sus profesores a una reunión. No la pasó bien en ese encuentro, y hoy, ya recibida, decidió escribir una segunda carta donde expone con claridad meridiana el modus operandi de quienes defienden a la dirigente piquetera, sin conocer todo lo que los jujeños sabemos. 
Publicamos en Jujuyonline las dos cartas en forma textual: 
Carta abierta a los acérrimos defensores de Milagro Sala
Yo tenía una amiga. Una compañera de colegio. Se llamaba Romina Cruz. El 6 de agosto de 2007, a la salida de un baile, se subió a un auto cuyo conductor iba intoxicado, y porque a veces el universo es así de cruel, ella murió y el conductor no. Se llama Gonzalo Aguirre. Recién el año pasado fue condenado, por una pena mucho menor de la que le corresponde. 
La misa de cuerpo presente se hizo en el patio del colegio. Seis de mis compañeros llevaron el ataúd. Me impresionó lo pequeño que era. Claro, Romina era bajita.
Esta tarde, la profesora de la cátedra de la que soy ayudante me invitó a asistir a una clase pública en la Universidad de Córdoba sobre los temas de aumento de salarios y despidos masivos, temas importantísimos. El orador, cuyo nombre desconozco, habló de ajuste y protesta social. Mencionó a Milagro Sala con el epíteto de "presa política" que muchos le vienen adjudicando. Mencionó las causas por las que está imputada como si no fueran más que un invento de los medios afines al gobierno que buscan destruir su imagen.
No aguanté y me fui sin saludar a nadie. En el camino de vuelta a mi departamento, iba llorando de rabia. Debí de parecer una boluda, y así me sentía. Fui una boluda por no tener la claridad mental de quedarme y compartirles esta historia. La comparto ahora por acá.
Gonzalo Aguirre no fue a la cárcel antes y por mucho más tiempo porque contó con el apoyo y el encubrimiento de su madre adoptiva, Milagro Sala. Para ese momento, el poder que manejaba ya era inmenso, ¿qué policía se iba a animar a detener a su hijo, qué juez se iba a atrever a condenarlo? Suele ocurrir que en estos casos se dictamina una compensación económica para los familiares del muerto, pero la familia de Romina no vio nunca un centavo. De todos modos, aunque le hubieran dado toda la plata del mundo, nada compensaría esa pérdida.
Romina tenía quince años. No terminó el colegio, no fue nunca a la facultad. No pudo crecer para seguir sus sueños, no pudo casarse, no pudo tener hijos. Todas las posibilidades que yo tengo, a ella se las robaron, y en su lugar dejaron a una madre desolada a quien el Poder Judicial le falló de la peor manera. 
Cada vez que me la nombran a Milagro Sala, yo pienso en Romina.
Estas cosas no me las contó ningún diario. Yo las sé. Yo las viví. Jujuy es chico y nos conocemos todos.
La criminalización de la protesta social es grave, es un agujero de conejo que no lleva a ningún País de las Maravillas. Esto lo entiendo y estoy de acuerdo. Pero no estoy de acuerdo con lo que dijo el orador de la clase pública.
Como la de Romina, hay muchas historias escabrosas que podrían contarse sobre Milagro Sala y la Tupac Amaru. Créanme si digo que no es una persona a la que quisieran de ejemplo para su causa. La defensade los desposeídos siempre es noble, pero si siguen tratando de hacer pasar a Milagro Sala por la mártir que no es, van a perder a más gente de la que van a atraer.
Eso es todo. Todavía con rabia,

Josefina Lello.

Córdoba, Marzo de 2016.-

La segunda carta: 
Milagro Sala y los leones marinos
La carta que antecede a ésta, la escribí hace casi un año, desde la bronca. La publiqué en mi página personal de Facebook sin demasiadas expectativas. Quiero dar cuenta ahora de lo que pasó inmediatamente después.
Muchas personas, especialmente mis amigos de Jujuy, que también conocieron a Romina, me expresaron su apoyo y su aprobación. Me comentaron que ellos también se acordaban y también les daba mucha bronca.
Después recibí un e-mail de mi profesora. Yo era ayudante alumna de su cátedra y teníamos una relación informal, casi amistosa. Me felicitó por mi carta y me invitó a reunirme con otra profesora, Secretaria del ADIUC, para que "charláramos”. No sé qué esperaba qué saliera de esa conversación. Yo tampoco. Y me arrepiento en el alma de haber aceptado.
Me reuní con ellas en el bar de la Facultad. En principio, quería llevar conmigo a las hermanas de Romina, que también viven en Córdoba, para que escucharan de primera mano lo que había sido el caso, pero no me dieron tiempo de coordinar. Fue conmigo una amiga de la Franja Morada, como muestra de apoyo. Se lo voy a agradecer siempre, porque a pesar del desastre que fue esa conversación, hubiera sido mucho peor sin su intervención.
La Señora Secretaria del ADIUC me miró a la cara y me dijo que todas las causas en contra de Milagro Sala no importaban. Que la defendían por una cuestión de ideología, de "principios”. Y después me preguntó, sin ningún asomo de ironía, que opinión tenía yo de los militares.
Me fui de esa reunión llorando como si me hubiera dado un golpe de cabeza contra una pared de cemento. Mi profesora después se disculpó conmigo por haberme hecho pasar tan mal rato. Me dijo que pensaba que, como ya no estábamos en dictadura, le parecía importante que yo pudiera expresar mi opinión y mis objeciones a la defensa que hacía la Facultad de Milagro Sala.
En efecto, las pude expresar sin ningún problema. El problema fue que no sirvió de nada. Unos meses después, la Facultad de Filosofía y Humanidades le entregó una distinción a Milagro Sala por su "labor social”.
La desilusión que sentí fue inmensa. La relación que tenía con mi profe y con la Facultad no volvió a ser la misma. Ahora cada vez que marchaba hacia mis clases, cada vez que caminaba por la Ciudad Universitaria, cada vez que me cruzaba con un profesor, sentía que se me revolvía el estómago. Sentía que estaba, tácitamente, aprobando algo con lo que estoy muy lejos de estar de acuerdo. Por suerte ya me recibí, porque no sé cuánto más pueda aguantar sin largarme a gritar y a preguntarle a todo el mundo qué opinión tienen de una madre que nunca va a tener justicia.
Qué opinión tienen de una intocable que usa la violencia física y psicológica contra sus disidentes.
Qué opinión tienen de una hipócrita que se envuelve en la bandera de la lucha por los más necesitados y les roba a dos manos al mismo tiempo.
Qué opinión tienen de que una Facultad que se enorgullecía de defender la pluralidad de voces ahora defienda a una criminal que intentó hacer callar a todo un pueblo.
Qué opinión tienen de la bancarrota moral que es poner la ideología por encima de la ética.
Desde esa reunión, aprendí un neologismo en inglés. Se llama "sealioning”, y se traduce algo así como "hacerse el león marino”. Un león marino es una persona que exige que le expliques una y otra vez hechos que ya han sido comprobados, que les presentes pruebas a las que podrían acceder ellos mismos y que justifiques tu posición antes ellos en detalle. Un león marino es una persona a la que no le importan los hechos, no le interesan las pruebas y te va a decir que tu posición está mal, simplemente porque no es la misma que la de ellos. Discutir con uno tiene el mismo resultado que discutir con una pared de cemento.
Mi carta abierta original estaba dirigida a los defensores de Milagro Sala. Ahora sé que eso fue un error. A los defensores de Milagro Sala no les importa escucharme. Igual que la Secretaria del ADIUC, van a descartar mi opinión arguyendo que por supuesto que yo voy a opinar así, si el Fiscal a quien le dieron elegir la zanja donde dejar su cadáver es un primo mío. Es maravilloso que lo que les importe es mi nombre y no a que mi sobrina de dos años la estén amenazando con dejarla sin padre.
Pero justamente por eso es que me animo a firmar esta carta con mi nombre completo. Yo no gano nada por escribir esto. Al contrario, me estoy exponiendo y estoy exponiendo un poco más a mi familia, pero sé que cuento con su apoyo incondicional, igual que conté con el apoyo de mis compañeros del colegio cuando publiqué mi carta original.
Así que ahora quiero dirigir esta segunda carta a los que están embargados por la bronca. A los que vivimos de lejos o de cerca la tiranía que ejerció Sala sobre la provincia. A los que nos ahogó el fuego en el Salón de la Bandera, a los que la escuchamos gritar que no nos iba a dejar vivir en paz si no hacíamos lo que ella decía. A los que nos mordimos la lengua por miedo o por cortesía, por no querer empezar una polémica. A los que vimos los moretones y los féretros.
Te van a decir que los cientos de testimonios en contra de ella vienen de mentirosos comprados. Te van a decir que el proceso judicial estuvo mal armado. Te van a decir que a Milagro Sala la persiguen por mujer, por indígena, por visionaria. Te van a decir que no importa si cometió o no un delito o quinientos, que defenderla es una cuestión de principios. Te van a insultar, te van a comparar con la dictadura. Te van a decir que nos dijeron mentiras, nos van a hacer querer dudar de cosas que nosotros sabemos y vimos y vivimos y de las que ellos no tienen idea. Van a poner al mundo entero en nuestra contra con verdades a medias y omisiones convenientes.
Pero al final, ellos no son lo más importante. Lo más importante es que nos mantengamos firmes. Lo más importante es que cuando pase la tormenta y se calme todo, los podamos mirar a los ojos y decir que nosotros siempre supimos la verdad.
Y seguir adelante, sin importar cuánto aúllen los leones marinos.
Josefina Lello

Jujuy, Diciembre 2016.

18 comentarios:

  1. Esa gente tendra su propia idea de lo que son principios pero en el fondo son unos violentos enmascarados

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  2. Por ideología..cuantas estupideces hicieron los kirchneristas por mantener esa ideología que no es mas que humo. El día en que se den cuenta de lo equivocados que estaban se van a querer matar, fueron usados los muy tontos, la mayoría de ellos que no sacó ninguna ventaja fueron re utilizados por el matrimonio perverso.

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    1. Se den cuenta? Nunca se van a dar cuenta de nada. Hay gente que desde 1946 que tiene el cerebro lavado. :(

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  3. ¿En que quedo la idea de armar una comisión investigadora especial para investigar los delitos contra los derechos humanos perpretados por Milagro Sala?

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  4. TE CREEMOS,ME ENCANTARIA QUE ESTA CARTA LLEGARA AL PAPARUROLO, QUE TANTO LA DEFIENDE, Y A LOS DERECHOS HUMANOS,QUE SIEMPRE LA PIFIAN. SALUDOS CORDIALES.

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  5. Solo siento tristeza por este país. Realmente siento tristeza.

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    1. 8.13 SENTIRAS TRISTEZA POR MACRI L T A

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  6. Valiente Josefina,yo te creo y voy a orar para que la misión en que te has embarcado llegue a buen puerto.Julia, la dueña de esta Página, es una mujer super informada y generosa que da la posibilidad que todo lo que pasa se sepa y se comparta. Eso ya es muy importante en tu caso y la proyección que te da la cantidad de lectores es excelente.¡ Suerte Josefina!. We do not do sea lions here.

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  7. Esa gente son asesinos encubiertos en ideologías a la q ofrenda la sangre de los humildes y la postergación d un país al futuro promisorio al q esta llamado

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  8. Si que vale la pena leerlo. Es hora de que la verdad salga a la luz. Milagro se hizo rica a costilla de los pobres, eso no beneficia a los pobres, beneficia a milagro, punto.

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  9. Josefina Lello.: INFINITAS GRACIAS!.

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  10. Josefina Lello. INFINITAS GRACIAS!.

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  11. AH...COMO NOS COSTARA SALIR DE ESTE MANOJO DE DELINCUENTES! QUE DIFICIL!!!!!!!!!!!!!

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  12. Esa frase de que "todas las causas contra Milagro Sala no importaban, que había que defenderla por una cuestión de ideología" parece sacada de la película La Ola.
    Se ve que las leyes penales fueron escritas sólo para nosotros, para Milagritos y el FPV no.

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  13. Ojalà le den perpetua a esa hdmp, chorra y asesina!

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  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  15. Fuerza Josefina...piel de gallina con ambas cartas! Necesitamos más testimonios valientes como el tuyo para terminar de despertar a los medios adormecidos en el relato kirchnerista. Dios te ilumine!!!

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  16. Como profesional de la salud mental de Jujuy, debo decir que la proyección de la pared de cemento al otro implica una pared de cemento en uno mismo. El dolor por una pérdida se siente siempre con una enorme intensidad. La manera como están redactados los textos dan cuenta de una sensibilidad exacerbada y un importante grado de inmadurez. Es lamentable para la familia de la víctima, la que está siendo utilizada con fines ulteriores al reclamo de justicia para demonizar a una persona que actualmente está siendo tratada injustamente también. El hecho remitido, que el culpable del accidente (y acá habría que revisar la jurisprudencia sobre el dolo en accidentes, se supone que el responsable de la muerte en un caso de siniestro vial no quiere matar a la víctima, en lo moral es culpable de irresponsabilidad, no de perversión) no cumplió una condena (que no les devolverá a R.C. a sus familiares, así como tampoco lo haría una cuantiosa indemnización, aunque por supuesto que esta es deseable), ¿qué revela sobre la concepción de la justicia? ¿Cuál era la relación entre victima y victimario? ¿Cuál es el concepto de accidente? ¿Cuál es la finalidad de las cárceles? Si Milagro Sala es tan poderosa para evitar que el responsable de la muerte de R. C. cumpla su condena, ¿por qué está presa ella hoy (evidentemente no es tan poderosa) y así y todo aún no se ha hecho justicia con este caso? Y si se hizo justicia, ¿por qué se sigue utilizándolo como propaganda negativa? Sin el ánimo de tomar posición política, no es por eso que escribo este mensaje, llamo sí al uso de nuestra facultad racional. El mejunje sensacionalista y alteradamente emocional de lo escrito debería recordarnos que en el dolor no somos sujetos reflexivos.

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