domingo, 20 de noviembre de 2016

El tema del día: Carolina Aguirre y "su golpeador"


Hace dos meses les dije a mis amigas que ya estaba lista para escribir sobre esto, pero que me daba miedo: "¿Y si manda mis fotos a todos lados, si inventa cosas sobre mí, si se aparece en mi casa de noche?” "¿Y si todos chusmean sobre mi vida, si se burlan, si me dejan mensajes feos?” Entonces Jesica Lamonica Lima me respondió: “Vos no pienses en eso. Vos escribí lo que tengas que escribir, y lo que venga después lo atravesaremos juntas, como siempre”. Y yo le hice caso, no pensé en nada. Solo escribí esto que van a leer hoy. Esta, Colombia, es la ultima columna de “Mi vida como guionista” en La Nacion revista. Es larga, pero es de las cosas más hermosas que escribí en mi vida y al final dice lo más importante que tengo para decir sobre mi oficio. Cualquiera que me haya leído sabrá que tuve algunas columnas mejores, otras peores, pero nadie podrá decir que no dejo todo cuando escribo. No me importa humillarme, abrirme al medio, sentir miedo, tirarme al vacío, o perder toda dignidad para contar lo que tengo para contar. Jamás escribí para lucirme o para estar a salvo. No iba a empezar justo ahora que termino.
Una foto publicada por Carolina Aguirre (@aguirrecaro) el

Colombia
O cómo volver a casa después del infierno

Carolina Aguirre (La Nación)

Lo único que sé sobre Colombia es que hacen mis telenovelas preferidas y que es un país violento. Te lo avisa todo el mundo antes de subirte al avión. Que hay secuestros, que te matan, que ojo con las FARC, que en Bogotá nunca sale el sol, que hay militares en todas las esquinas. Yo siempre contesto lo mismo: que a mí nada me miedo, menos Colombia, patria de Betty la fea y Café con aroma de mujer. Pero ese es un problema que tengo yo, que nada me da miedo.

Viajo con mi novio. Estamos juntos hace cuatro o cinco meses y la relación está en su peor momento. Salvo cuando salimos y nos divertimos, al lado suyo la paso pésimo. Él es un mujeriego oscuro y no le creo nada de lo que dice. Su pasado me atormenta, no me gusta cómo le habla a su ex mujer, tuvo demasiadas amantes y sus anécdotas están llenas de agujeros. Cuando pienso en eso, tengo un ataque de angustia, me pongo a llorar y lo dejo. Lo dejé una vez durante el primer mes. Dos veces el segundo. Tres o cuatro el tercero. A esta altura, lo dejo una vez por semana por lo menos.

En esos momentos, siempre tenemos la misma discusión. Llora y me jura que soy el amor de su vida, me muestra el whatsapp, me da la clave del celular, me ofrece casamiento. Tiene unos gestos desmesurados de amor que impresionan a todo el mundo. Cae con ramos de flores cuando estoy sacándome fotos para una nota, llega a mi casa con un whisky canadiense inconseguible que me vio googlear, saca pasajes para Nueva York, me lleva a la playa el fin de semana, me dibuja corazones por toda la casa. Pero nada me calma. Yo siempre fui de la idea de que la gente no cambia. Sigo siéndolo.

Hace un tiempo que empecé a ver una psiquiatra por estos ataques de angustia. Me da Rivotril y dice que yo lo asfixio, que soy paranoica, que tengo miedo de amar y que es el novio perfecto. Puede ser. Pero yo no escribo y la medicación no me hace nada. Me la paso llorando y queriendo dejarlo todo el tiempo. Con los meses, mi angustia crece y las peleas son cada vez más dramáticas. En Cariló, una noche lo dejo en el medio del bosque y me bajo del auto. Me vuelve a meter por la ventana. En Buenos Aires lo dejo y me encierra en su casa hasta las nueve de la mañana. Dice que soy mala, que hago esto con todos los hombres cuando me canso, que ya sabe cómo hice sufrir a mis ex, que me voy a arrepentir de hacerlo sufrir tanto. Al final siempre me convence, le pido perdón y volvemos. ¿Estaré loca? ¿Será verdad que lo estoy haciendo sufrir así?

Llegamos a Colombia y es tal cual lo describieron. Una película velada, un páramo frío repleto de polvo y militares. En el hotel nos llenan de advertencias: que no tomemos taxis, que no hablemos con extraños, que no saquemos el celular en la calle. Él trabaja todo el día y yo doy vueltas por la ciudad buscando qué más puedo comprar hasta que sean las seis y nos encontremos de nuevo. Ese día hay un partido de Argentina y él quiere verlo en un bar. Yo me aburro mientras él le grita al televisor y tuitea estupideces. Me pregunto de nuevo qué hago con él. No entiendo por qué no estoy en mi casa, escribiendo, cerca de mis amigos, con la vida que tenía antes de conocerlo. Lo miro y le digo que no soy feliz, así de la nada. Él sonríe tranquilo. Dice que yo estoy mal, pero que estamos enamorados y vamos a estar siempre juntos. Yo asiento mientras él me agarra el mentón y me besa. Después vuelve a mirar el partido.

A la noche hay una comida con colegas en la que sólo hago chistes cínicos. En el hotel me reclama mi desprecio, pero estamos demasiado cansados para discutir y se queda dormido. Yo no puedo pegar un ojo, sólo lo miro. De repente, siento unas ganas de huir inexplicables. Lo quiero dejar ya mismo, no puedo esperar a volver a Buenos Aires, no sé por qué. En silencio agarro mi celular y busco un hotel cerca. Cuando lo encuentro, lo despierto y le digo que me quiero separar. Él me grita que es tarde y que me vaya a dormir. Yo me levanto de la cama y le digo que esta vez es en serio, que no puedo estar un minuto más al lado suyo. Él me arranca el celular de las manos y vuelve a gritarme que me vaya a la cama. Yo rompo en llanto y le digo que no soy feliz, que no lo amo más hace mucho tiempo, que quiero volver con mi exmarido. Cuando digo exmarido la cara se le deforma de odio. Me agarra del pelo y me grita que nunca nos vamos a separar, que antes de que lo deje y verme con otro me mata. Que en Colombia un sicario sale cincuenta mil pesos, que si quiere me hace matar ahora mismo. Yo me suelto y me río. ¿Un sicario? ¿Cincuenta mil pesos? ¿Por qué me habla como en un culebrón mal escrito? Mi risa en vez de relajarlo lo vuelve más loco. Yo lo ignoro y me voy a hacer la valija a la otra punta de la habitación. Nunca llego. Me agarra del brazo, me grita que a él no lo deja nadie y me arrastra hasta el baño y me empuja contra la pared. Siento mi espalda crujir contra los azulejos, dolorosa como un sable, y ahí entiendo que está hablando en serio. Son las tres de la mañana, estoy sola en un país donde no conozco a nadie, a siete mil kilometros de mi casa, y mi novio me está pegando.

En el baño me pega un cachetazo y me sigue sacudiendo. Corro a la habitacion, pero me tira al piso y me tapa la boca mientras me grita que me calle. Pataleo, lo empujo y trato de sacármelo de encima, pero no puedo moverlo ni un milímetro. Soy hermana de varones y nos hemos peleado de mano, pero hasta ese momento no sabía que los hombres tenían tanta fuerza. Estoy segura de que ninguna mujer lo sabe hasta que no tiene un manojo de dedos frios en la cara, hasta que no siente que si él cierra el puño un poco más te mata en serio. Me acuerdo de todas las veces que le dije a mi psiquiatra que él tenía algo raro y oscuro. De mis angustias supuestamente injustificadas. De las ganas de dejarlo todo el tiempo. Me duele la espalda y no puedo respirar, pero más me duele no haberme escuchado, no haber confiado en mí. Su mano me aprieta mas fuerte la cara y me retuerzo como una lombriz fuera de la tierra, sin aire. Soy un alarido mudo debajo de su cuerpo pesado y hostil. Por primera vez en la vida creo que me voy a morir. Dios mío, qué pena me da morir así. Pienso en todas las veces que me dijeron que Colombia era peligroso, en que me iban a robar, en que me iban a secuestrar, en que me iban a sacar toda la plata. Nadie se imaginó que Colombia era él. Nadie se imaginó que me iba a matar mi novio en la habitación de un hotel de lujo. Cuando siento que no doy más, toca la puerta la gente de seguridad. Lo muerdo y mi voz traspasa su mano gruesa y furiosa. La puerta se abre y entran dos hombres de traje con un handy. Él se asusta y me suelta. Avergonzado, se deshace en explicaciones mentirosas: que estábamos discutiendo, que mil disculpas, que es una pelea de pareja. Les digo a los guardias que no es cierto y que me está pegando, que por favor me esperen. Qué suaves sus excusas. Qué pequeño y débil parece ahora. Guardo mis cosas en bollos, busco mi billetera y mi pasaporte, y cierro la valija. Me tiemblan las manos. Yo, que nunca tengo miedo, estoy temblando como nunca temblé. Él me suplica que me quede y hablemos. Yo no lo miro, sólo les repito a los guardias que no se vayan, que me esperen, por favor. Ellos me dicen que me quede tranquila, que no se van a mover de ahí. Ahora tiembla él.

Me llevan al lobby y yo rompo en llanto. Les pido que me consigan otra habitación, pero no quieren que me quede. Va a venir un taxi y me van a llevar a otro hotel. Dicen que nadie sabe adónde voy a ir, que es lo mejor para todos. En el auto lloro, presiono mi billetera contra mi estomago y pienso algo insólito: qué suerte que tengo plata. Qué suerte que tengo tarjetas de crédito. Me pregunto qué hacen las mujeres que no tienen plata ¿Adónde van? ¿A quién llaman? ¿Quién les paga el hotel? ¿Quién les saca un pasaje para volver a su país?

Ya en el nuevo hotel lleno un formulario interminable para que me den una habitación. Les doy mi tarjeta de crédito. Doscientos dólares. El botones me lleva en un ascensor del que no me acuerdo nada. Adentro, me encierro. Ni prendo la luz. Me tomo un Rivotril de dos miligramos y me tiro en la cama a llorar. Llamo a mi asistente y le pido que me saque un pasaje de vuelta lo antes posible. Luego me duermo.

Cuando me despierto, por un segundo creo que todo fue una pesadilla, pero enseguida veo en el espacio que ocupaba su cuerpo un montón de pañuelos llenos de moco y de lágrimas. Entonces tengo un ataque de angustia que me perfora el pecho. Les escribo a mis amigas y les cuento lo que recuerdo, confundida y angustiada. Me cuesta hablar coherentemente, estoy demasiado ocupada en no volverme loca de dolor. Al rato él me escribe para ver cómo estoy. Peleamos. Le digo que lo voy a denunciar, que jamás me va a volver a ver. Se hace el desentendido. Reconoce que me empujó, pero dice que sólo quiso taparme la boca, que jamás quiso hacerme daño, y me pide disculpas si en algún momento sentí que no podía respirar, pero que yo soy muy fuerte y era imposible frenarme, que soy como un toro. Yo sólo lloro y él aprovecha para volver con el mismo discurso: que estoy loca, que siempre arruino todo, que hago esto con todos los hombres cuando me canso de ellos. Me miro los moretones. Le mando una foto. ¿Estos moretones mienten? ¿Estos los estoy inventando yo?

Al mediodía me consiguen un pasaje y vuelvo sola a la Argentina. Él llama a mi psiquiatra, se hace el preocupado. Se le quiebra la voz. Mi analista tiene sesenta años. Nunca estuve peor contenida, asesorada, atendida en toda mi vida, pero todavía no lo sé porque soy un fantasma. No sólo lo atiende, sino que además me dice que ahora lo importante es frenar la angustia y me da más medicación. Me dice que no puedo estar sola y mi amiga Lucía me viene a buscar, me lleva a su casa y me hace una sopa de Vitina que tiene gusto a lágrimas. Mientras trago, hablo, hablo, le cuento un poco. Digo cosas que ahora no puedo creer, estupideces, incoherencias. Por momentos tengo algo de claridad, pero en otros desaparezco, me desdibujo: ¿y si estoy loca como él dice? ¿Y si estoy exagerando? ¿Y si de verdad fue una pelea fuerte, si él no supo cómo frenarme, si yo soy imposible? Ella trata de sacarme de la locura como puede: me pide que le cuente sobre la telenovela que estoy escribiendo. Ya conoce la novela de memoria, pero sabe que yo sólo me calmo en ese momento, cuando hablo de lo que escribo.

Esa noche me agarra un ataque tan grande de angustia que hago algo inesperado. Llamo a mi papá, con el que tengo una relación tensa y distante desde hace veinte años, desde que se fue de mi casa. Llorando, le digo que no sé qué me pasa, pero que algo está muy mal conmigo. No pregunta nada. Sólo me dice que arme una valija, que me pasa a buscar a las cinco.

Me mudo a su casa unos días con él y su mujer. Me hacen de comer, me charlan, me miman como a una nena. Mis amigas me pasan a buscar y me llevan a tomar helados que se me derriten en la mano. Día por medio voy a mi psiquiatra, que no entiende por qué la medicación no hace efecto y sigo angustiada. Con mi novio hablo poco y no quiero verlo. Me dice que me ama, que me extraña y me pregunta qué hice durante el día, pero siempre poquito. Sabe que eso me vuelve loca y lo hace a propósito. Como si quisiera hacerme falta, que lo necesite, que sepa cómo es vivir sin él.

Una noche no me habla, desaparece. Yo no digo nada. Me distraigo con mi papá mirando la colección de juguetes antiguos para no volverme loca. Papá me explica qué es cada soldadito, cada juguete, cada autito que tiene. Yo trato de prestar atención, pero se me llenan los ojos de lágrimas. Mi papá no dice nada, sólo me pone la mano serena en el hombro y me dice: "Es un manipulador". Yo me quiebro. Mi papá no sabe nada de Colombia, no tiene idea de quién es mi novio, pero sabe quién es su hija, esa hija que siempre vio entera y ahora es este garabato confuso, una sombra torcida en el piso.

Un rato después voy a mi habitación, lo llamo y lo dejo. Él no me cree. Me avisa que va a llamar a mi psiquiatra porque estoy loca, que me voy a arrepentir, que yo necesito ayuda porque no sé querer a nadie y no sé cuántas cosas más, porque mientras habla le corto sin mayor explicación. Me escribe por Whatsapp y lo bloqueo. Me escribe por Twitter y lo bloqueo. Me escribe por Facebook y lo bloqueo. Lo último que le digo es que jamás volverá a saber nada de mí. Desde ese momento, nunca más vuelvo a tener un ataque de angustia. No era la medicación la que necesitaba tiempo. Era yo la que no necesitaba medicación.

Con las semanas vuelvo a trabajar y a escribir. Me voy a pasar Año Nuevo a Río de Janeiro con mi socio y sus amigos. Vuelvo a hablar con el hombre con el que salí antes de él. Primero somos amigos, después empezamos a dormir juntos. Pasamos muchos días de la semana bebiendo, comiendo, jugando con su hija, hablando por teléfono. No estamos enamorados, pero me alivia dormir con alguien bueno, me cura saber que no siento esa oscuridad y ese miedo con todos los hombres. Que no soy yo que estoy rota, sino que el otro me quiso romper.

Él me sigue escribiendo durante meses. La mayoría de los e-mails son amenazas: dice que va a mandar mis fotos privadas a todos lados, mis chats a la productora de tele en la que trabajo, que va a inventar mentiras sobre mí. Otros son de amor. Dice que me extraña, que soy el amor de su vida y que éramos perfectos juntos y yo lo destruí. Me asombra mi capacidad para no responderle nada. Sé que no lo hago por preservarme, lo hago porque siento que no hay nada peor que el silencio. Pelear también es darle algo mío y no quiero darle nada más que silencio y olvido.

Por momentos la vida es como un acordeón que se pliega y los recuerdos se meten adentro, invisibles. Si quiero, me olvido de Colombia para siempre. Nunca pasó. Hago como si nada, sigo con mi vida, vuelvo a ser feliz. Sólo a la noche en silencio me arrasa un pensamiento recurrente. ¿Por qué yo? ¿Por qué me pasó esto a mí? A mí, que siempre fui fuerte, inteligente, independiente. A mí, que soy tan arisca y desconfiada. A mí, que acabo de escribir un programa sobre mujeres y violencia de género. A mí, que me subí a recibir el Martin Fierro con el cartel de Ni una menos. A mí, que soy feminista. A mí, que tengo una carrera, que soy exitosa en lo que hago, que les cuento todo a mis amigas, que hice terapia quince años. A mí, que leí tantos libros. A mí, que siempre tuve parejas que me amaron tanto, que tuve el matrimonio perfecto, que soy amiga de todos mis exnovios. ¿Por qué yo? ¿Cómo me pasó esto a mí?

Con horror, me doy cuenta de que esta pregunta despierta la fiera machista que duerme dentro de mí. Que en el fondo pienso que estas cosas les pasan a las feas o a las tontas, a las que no tienen una carrera, a las de carácter débil, a las que fueron abandonadas por el padre cuando eran chicas. Que una parte de mí piensa que al elegir a este enfermo mental un poco me lo busqué. Que creo que debió haber un motivo para que me maltrataran y que tengo que encontrarlo. Que no soy culpable, pero que un poco de responsabilidad tengo.

Con el tiempo también descubro que no soy la única que piensa eso. Cada vez que me cruzo con un conocido me pregunta cómo terminé con un tipo tan insignificante y charlatán. Lo dicen sin mala fe, pero sorprendidos, como si ahora yo fuese de peor calidad por haber salido con un hombre así. Yo ensayo algunas excusas: que estuvimos juntos sólo un par de meses, que siempre tuve novios amorosos, que no sabía lo que hacía. Como si fuera yo la que tiene que dar explicaciones. Como si su furia, su impotencia, su cobardía fueran culpa mía y no de él. Como si esto no les pasara a todas y yo no fuese igual a todas. ¿Por qué no a mí, si le pasa a todas? ¿Qué tengo tan especial que no tengan las demás? ¿Tengo coronita? ¿Soy marciana? ¿Estoy hecha de huesos y carne distintos al resto?

Unos meses más tarde me doy cuenta de que es al revés. No me hago esa pregunta injusta y desesperada para castigarme, sino para salvarme, porque si descubro una razón quizás evito que me pase de nuevo. Pero no puedo, porque no hay motivos. O sí. Pero no míos, sino suyos. Todos suyos. Me pega por impotencia, por bronca, porque es un psicópata. Me pega porque soy fuerte y libre. Me pega porque vivimos en una sociedad machista que les enseña a los hombres que las mujeres somos una cosa y las cosas no hacen valijas, no se van a las tres de la mañana, no deciden que no te aman más. Me pega porque es el último recurso que le queda cuando toda su manipulación y sus falsos gestos de amor fracasaron. Me pega porque sabe lo que todos murmuran: que es poca cosa para mí. Me pega porque puede, porque desde hace años hay hombres que les pegan, violan o prenden fuego impunemente a las mujeres que les dicen que no. Pero por sobre todas las cosas me pega porque además de mujer soy guionista, y no hay nada que me importe más que escribir. Y sabe que, a no ser que esa noche me mate, apenas esté lista, escribiré también sobre esto.*







52 comentarios:

  1. a esta altura del año:
    hay algun K que valga la pena?

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  2. Si no contesta es porque no puede !!!!!!-

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  3. No me gusta ella, una vez estaba Pilar Sordo con Mirtha Legrand y habló por teléfono y le dijo barbaridades, y desde ese momento no me interesa. Será buena guionista, pero no la mejor, pero ella se siente que sí lo es.

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    1. Hola Grace!!!

      Somos tres.

      Vi ese programa y me pareció patética.

      Besotes!

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    2. Aparte habla de ella misma como que es una buenísima guionista cómo en 3 oportunidades... tranquila nena.
      Ducho sea de paso alguien me puede decir cómo termino Guapas que de tan bteno que era el guión me aburrió al final y nadie supo decirme luego que paso? Se ve que s varios les ocurrió lo mismo
      Lau

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    3. Muy cierto lo de guapas q empezo genial y desp se desdibujo por completo..

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  5. Me tienen podrida con el tema de los "golpeadores". Ahora cualquier conchuda, torta o feminista (sinónimos todos) oportunista puede destruir la vida de un hombre colgándole el cartel de "golpeador" sin que pueda defenderse y sin que le den la chance de oir su parte de la historia. Ahora un empujoncito es golpear, grita e insultar es "violencia", y un sinfín de huevadas más. Qué pareja no se pelea? Y qué pareja cuando se pelea no se putea? Déjense de joder con hipocresías y con la corrección política de una vez. Y esto va a sonar terrible, pero hay muchas mujeres que se merecen una buena patada en el ojete, como por ejemplo la Kirchner, la Conti, la Bonafini, entre otras yeguas. Y no lo nieguen porque es así.
    Besus

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  6. Perdon pero no creo a esta mujer, demasiado adornado ese relato. Siempre me pareció muy agresiva en sus opiniones descalificando a la gente por no coincidir con ella. No la sigo pero he visto algunos RT que le dan otras personas.

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  7. Quiénes son, por favorrrrrr!!!!!!!!

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  8. 20.01 no puedo estar mas de acuerdo con vos

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  9. Aguirre, jodete por ser tan enferma como el.
    Si a la primera pelea, seguís con el, bancatela.
    Si te gusta el durazno, bancate la pelusa.
    Sos igual que el.
    Él es un pelotudo y vos una mediocre que se cree gran guionista, tu trabajo es horrible.
    Te crees Shonda Rhimes y no le llegas ni a los talones.
    Agradece que te garchan, nena, por que con lo fea y desagradable que sos no se entiende cómo pudiste casarte, la verdad.

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    1. Esos comentarios se los hacía tu viejo a tu mamá ¿no ?

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  10. Carolina AguirreCuenta verificada
    ‏@aguirrecaro

    Mujeres que ejercen el machismo y la violencia contra otras mujeres. Prefiero que me pegue un tipo.

    22:47 - 3 nov. 2015

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  11. demasiado loca e histerica, no se justifica si hubo maltrato, pero una loca de atar provocadora.-

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  12. Julia: Acá esta tweet del que habla el anónimo 21:29. Antes que lo borre si queres hacerle una captura de pantalla. https://twitter.com/aguirrecaro/status/661796858998693888

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    1. ¡Gracias VT!

      Acabo de incorporar la captura.

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  13. No dudo de su relato y es probable que él sea un narcisista con poco control de sus impulsos agresivos. Son demasiado comunes y abundantes en nuestra sociedad, así que porque no va a ser él uno mas?
    Pero quiero contar una experiencia que tuve con ella hace muchos años atrás. En un blog que ella tenía, (no se si aún lo tiene) en el chat, me atreví a comentar un artículo de ella sobre las maravillas de Argentina, lo bien que estaba el país, etc., y dije que Argentina era más que Bs. Aires, que mirara el norte y la miseria de Salta, Misiones, y otras regiones, donde la pobreza y el abandona que sus habitantes vivían no tenía "perdón de Dios", etc. En resumen, partiendo por ella, me dijeron de todo menos bonita! Nunca me habían puteado tanto! Que cómo me atrevía a decir esas herejías, que era una mentirosa, loca, que inventaba cosas terrible para ensuciar el éxito que el país estaba viviendo, etc, etc. Fue tan agresiva la reacción y yo quedé tan impactada, que nunca más me atreví a entrar de nuevo a su página. Me asusté por la irracionalidad, la agresividad y la ignorancia de esa mujer y sus seguidores, que no conocían el país ni su realidad y que eran incapaces de tener un intercambio de ideas con respeto y moderación! Respeto y moderación que ella debió haber exigido en su espacio hacia una de sus lectoras,que sólo emitía una opinión educada.
    Ahí entendí que era muy enferma para entender eso y ahora confirmo mi percepción.

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  14. Cconcuerdo con 22:05
    Cuando la acusaban que sus guiones eran muy parecidos a otros, ella bardeaba y tiraba en la cara que trabajaba en polka y ganaba 10 veces mas que cualquiera.
    Al otro tipo no lo conocia hasta ahora, pero parece que era peor.
    Encima K asqueroso. Con dinero sucio atras. Mandó al frente varias veces a la twittera Pepona.
    En estas historias no es facil estar del lado de alguno.
    Le estan dando una bola impresionante en los medios, porque esta muy bien escrito, pero no olvidemos que fue una relacion de 5 meses. Hay mujeres que sufren eso por años.
    Si queria convertirse en la abanderada de niunamenos, lo consiguio.

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  15. #ArchivoConcejal de Cambiemos: "Trasladé dinero de la TUPAC AMARU
    http://www.infobae.com/politica/2016/08/11/concejal-de-cambiemos-traslade-dinero-de-la-tupac-amaru/

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  16. Tan enferma como el tipo que la cago a palos. Nada mas que uno tiene mas fuerza fisica que el otro. Se la debia garchar bien, hasta que se dio cuenta que era un violento. Unidos por la tragedia

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    1. El debe tener como diez años menos o lo parece. Ella demuestra con el "esmuy poca cosa para mì"que tuvo gran parte en lo enfermo de ese vìnculo

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  17. Gente enferma, relaciones enfermas

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  18. Los twiteros/as son pichones de Nazarena Velez, exponen toda su vida y se creen el centro del mundo.la verdad no les creo nada

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  19. Otra gorda forra haciendose la superada que se queja de la violencia cuando le toca a ella ...se la pasa defenestrando gente por tweeter ..yo también vi a en lo de Mirtha como una mujer (ella) violentaba a otra mujer ( Pilar Sordo) en cámara !! pero claaarooo parece que la uníca violencia valida es la que le practican a ella . Y si querida ...la que esta mal aca sos vos ,vos mismo lo dijiste ,lo dejaste y volviste ochocientas veces ...si sos tan perfecta qué carajo te obliga a volver con alguien que te hace mal ..sólo tu locura.JO DE TE o TRATATE

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    1. No podrán conseguir ese pedacito de Mirtha?

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    2. https://www.youtube.com/watch?v=mSAmdAaNzxY ahií está

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    3. https://www.youtube.com/watch?v=mSAmdAaNzxY ahí está

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  20. No conozco a ninguno de los dos. Por no ver novelas me estoy quedando afuera de los temas.

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  21. No me gusta el trabajo de Carolina Aguirre.
    Leo esta carta y me siento identificada.
    Yo,la más viva,la que se las sabe todas...cayó en manos de un psicópata y manipulador.
    Mi vida,se convirtió en una pesadilla porque le dije:Chau y NO.
    Denuncias,restricción de acercamiento y denuncias penales...porque el omnipotente,así se siente,me sigue molestando.
    Mails,llamadas a toda hora,amenazas de muerte,extorsión...
    Lo lo que Carolina escribió y se me pone piel de gallina.
    Te voy a hacer mierda!Voy a publicar por todos lados fotos tuyas,conversaciones.Te voy a escrachar por todos lados.
    Años,así...llorando,con miedo.Miedo a que todos me señalen con el dedo:es una loca,una puta...se lo merece.
    Estos tipos,te hacen creer que una es la culpable de todo.Hasta yo,llegué a creer que era mi culpa.
    Sé que que el tema de la violencia,se transformó en un circo mediocre gracias a las Nazarenas,los Bal y los programas de chimentos...que ocupan horas hablando de violencia de género,como si fuese una pelea de vedettongas.
    Leo todo y este tipo de problemas,se han transformado en un River y Boca.Yo le creo a...
    No todas inventamos esta mierda para tener fama.No todas,somos exitosas ni ganamos un Martín Fierro.
    Muchas,somos mujeres que elegimos mal y cuando nos dimos cuenta,ya estábamos en una pesadilla.

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    1. Si apenas te diste cuenta y lo largaste ...si, tuviste mala suerte ...si te peleabas ,volvías,te peleabas ,te volvias a pelear y así a pesar de pasarla mal,estas igual de enferma que las que se quejan por sufrir violencia, algunas hasta se embarazan una dos tres veces de tipos que las fajan desde el minuto cero..víctima y victimario estan enfermos , hasta que no se aborde el tema de esta forma no se va a soluciónar nunca

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  22. A lo mejor suena feo pero la chica esta es re grandota!corpulenta y con una cola grandota grandotota! O sea lees el relato y t imaginas una flakita indefensa pero semejante mujer no se va a poder defender ?digo...en una dice q lo tenia arriba pero siendo tan grandota como puede ser?

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  23. Hola Julia, desde que conozco a Carolina Aguirre y sus producciones, ya me cae mal. Te acordás que escribía Ciega a citas ? que tenía una horda enardecida de fans. Escribía un blog sobre comida donde se burlaba de la gente que "come mal " alardeando de su gusto gourmet,su forma sana de comer y la ves y te das cuenta que es un verso porque es la clásica gorda resentida.

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    1. Desde ese blog de comidas que mencionás, defenestró a Mirta Carabajal por su forma de cocinar. Era una sección "Mirta Me mata". Quedó muy mal la pobre después de eso.

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  24. Te pega porque te dejaste Carolina.
    Al primer bife hay que rajarlo a patadas en el culo.

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  25. By the way, sali con el enfermo del hermano de esta chuca y es un psicópata chorro. Me robo de mi propia casa y asi lo hizo con varias mujeres. Esta mujer que enarbola la no violencia debería hacer algo con el enfermito del hermano

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  26. Que facil que es juzgar, que facil que es opinar sin haber vivido un infierno en carne propia, ante lo desconocido a veces, lo mejor es guardar silencio.

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  27. Yo la conocí con el blog La peleadora. Si bien tiene una prosa interesante, a veces es remilgada al estilo del locutor "tetón"y alardea para mantener el ego alto. Sus seguidores son fanáticos y agresivos como ella. El hilo conductor del blog era con quién peleaba ella cotidianamente: taxistas, empleados de negocios, camareros, peatones, automovilistas y así hasta el infinito. Caí en la cuenta de que está enferma y que vive de la queja. Pobre mente!

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  28. La gran mayoría de los comentaristas esta de acuerdo que Carolina Aguirre, vive defenestrando al otro por ser diferente o no estar a su altura. Cuando vas por la vida creyendote que sos superior al promedio, suceden estas cosas. Según pajarita peponista Foier hace años que tiene fama de golpeador. Es sorprendente como la Aguirre no pudo notar esto. Ella que hizo una cuenta falsa para retratar y de paso ningunear a las rochas (negras) del conurbano. Porque @lachicasabrina nació para eso, para reírse de la Shesi y sus gustos alimenticios (Mayonesa Fanacoa, Mermelada Dulciora), para criticar su ignorancia escribiendo todo con faltas de ortografía. Sus seguidores y colegas son un calco de su pensamiento, se la dan de progre pero cada dos por tres muestran el desprecio que tienen por el que esta debajo de ellos. Carolina Aguirre hoy es victima de su propio pasado.

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  29. "Shoooo que tengo una carrera exitosa"..."me pega porque sabe que es menos que shooo" te la pasas forreando gente ahora bancatela gorda con olor a bacalao

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  30. Soy la unica que recuerda del blog de Lucia G (seudonimo de Aguirre) en el cual contaba el dia a dia de los maltratos q era sometida x su familia y su novio, y yo y cientos de ingenuas llorabamos con sus post?
    Resulto que dsp de meses, mas de un año, ella misma confiesa q TODO lo q habia escrito era mentira, solo promocionar su libro "Ciega a citas" que mucho despues fue llevado a la tv.
    Asi que dejenme creerle a medias, foier es un hdp pero ella uso todo eso para victimizarse y vender su apagado estrellato.

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  31. ... busquen q todavia esta en la red, es del 2006 mas o menos

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  32. El blog de comidas se llama "wasabi".. y ahi se la pasaba criticando restaurans.. Un espanto lo agresiva que era..

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  33. Anonimo 19:47 Acá esta el blog que mencionas, https://ciegaacitas.wordpress.com Fue en la época del boom de las blogs novelas. Hernan Casciari y su "Diario de una mujer gorda" que años mas tarde sería llevado al teatro como "Mas respeto que soy tu madre". Confieso que leí el blog de Aguirre en tiempo real. Años después me di cuenta que Carolina se había inspirado de alguna forma en el "Diario de Bridget Jones".
    Por último, agrego un tweet bastante particular. https://twitter.com/aguirrecaro/status/448535454162624513
    @aguirrecaro "Cada vez que veo que alguien me faveo un smilie o una charla privada pienso que esa es la persona que me va a matar clavándome un tramontina" 16:02 - 25 mar. 2014
    Contesta el tweet: @foier :) 16:02 - 25 mar. 2014
    Traducción: Aguirre dice que cada vez que algun@ le contesta un tweet con una carita, ella cree que podría ser su potencial asesino. ¿Automáticamente quien le contesta de esta forma? F O I E R!.

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  34. 20:44 si lees el blog, usa los mismos términos lacrimogenos que usa en la carta de LN, lo de su padre, lo de su novio, los maltratos de su madre y te aseguro que le crei, una farsante. Cuando ella confiesa en el blog que es TODO mentira, algunas la aceptaron y otras como yo la mandamos a la mierda.

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  35. MARIANA FEUER??????? también es lesbiana????

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  36. Sólo quiero decir que el maltrato no debe darse a nadie. Agrego un recuerdo: "minimo espero que te mueras, con tu vomito"


    http://www.ciudad.com.ar/espectaculos/95678/carolina-aguirre-autora-ciega-citas-furiosa-gaston-pauls-tras-confesion-minimo-es#

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  37. Quiènes son estos dos?????? La mina escribe novelas? Parece que tiene bastante imaginaciòn...
    Y el tipo se defiende por twitter... y bueno, son los tiempos que corren...

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  38. ESTA PSICOPATA NOVELERA COBRABA SALARIOS DEL ERARIO PUBLICO PARA PUDRIRLE LA CABEZA A LAS FAMILIAS ARGENTINAS?
    QUE DEVUELVA LA PLATA Y LA INTERNEN EN UN NEUROPSIQUIATRICO

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  39. www.lanacion.com.ar/1855571-la-ultima-escena
    Aca lo adora...
    Esta.mas loca q una cabra...y mentirosa

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AVISO: Perdí la paciencia...

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