lunes, 6 de julio de 2020

"Algo muy podrido hay detrás del asesinato de Fabián Gutiérrez"

EXCLUSIVO. TRES MESES ATRÁS, FABIÁN GUTIÉRREZ QUISO ACERCARSE A CRISTINA PARA RECONCILIARSE

Crónica de los últimos meses del secretario arrepentido de Cristina Kirchner. Secretos, temores y una investigación judicial que no le cierra a nadie.
Comenzaba la cuarentena. Fabián Gutiérrez tenía dudas de la decisión que había tomado. Sabía, realmente y como pocos, del poder de Cristina Kirchner. Buscó acercarse a ella y retomar conversaciones. Ocurrió hace tres meses aproximadamente. Las fuentes que conocieron a Gutiérrez sospechan de las versiones oficiales y recuerdan aquel momento: “Fabián quiso fumar la pipa de la paz con la Señora, pero ella no quiso ni juntarse”.
Uno de los allegados al círculo de poder de Santa Cruz lo explica sin medias tintas: “Lo que le pasó a Gutiérrez no lo explicás por lo que dijo sino por lo que sabía y podía decir”. Al igual que lo que sucedió con la denuncia por Traición a la Patria que le costó la vida al fiscal Alberto Nisman, la declaración como imputado colaborador de Gutiérrez fue ninguneada por el costoso aparato propagandístico del cristinismo. Se cansaron de repetir que el testimonio de Gutiérrez no había aportado gran cosa en la causa Cuadernos. Sin embargo, los detalles que dejó en su declaración del 28 de septiembre de 2018 fueron relevantes para la justicia y para cerrar el círculo contra la ex Presidenta. Estaba al caer.
Ahí comenzó el exitoso Operativo Puf para destruir las causas judiciales que más comprometían a la familia Kirchner. Hasta ahora, las ralentizaron pero no pudieron acabar con ellas.
Uno de los allegados al detenido empresario Lázaro Báez es concluyente: “Ahora entenderás por qué Lázaro nunca se quebró”. En los últimos tiempos, otro secretario presidencial, Roberto Néstor Sosa sufrió un extraño hecho de inseguridad en el año 2016, una de las propiedades de Lázaro Báez fue violentada, otro de sus hijos sufrió un hecho de inseguridad y dos de sus hijos fueron escrachados al llegar al aeropuerto de Buenos Aires cuando sus rostros no eran conocidos por la opinión pública.
Es posible que Jorge Lanata tuviera razón al decir que algunos creían que Fabián Gutiérrez tenía una de las llaves de la fortuna K. No podía explicar su nivel de vida. Tenía una enorme mansión a las afueras de El Calafate, rodeada de cámaras de seguridad. “Sabía que lo podían matar en cualquier momento, estaba armado y nos quieren hacer creer que se regaló con un pendejo…”, plantea otro de los que conoció a Gutiérrez.
¿Qué pasó entre el viernes 3 de julio por la noche y el sábado 4 al mediodía, cuando el juez de la causa terminó reconociendo el asesinato? ¿Cómo sabía Juan Grabois que el secretario arrepentido ya estaba muerto? Según nuestras fuentes porque todos, en El Calafate, ya habían reconocido el cuerpo al caer la noche del viernes ¿Por qué la justicia demoró el anuncio y dejó correr rumores de una huida a Chile con dinero o del crimen pasional?
De pasional, no tuvo nada ¿Cómo no vincular con el poder político el macabro asesinato de un ex secretario arrepentido que conocía hasta el color de la ropa interior de la actual Vicepresidenta? ¿Nadie se pone colorado ante el hecho de que su sobrina sea la fiscal del caso? Una integrante de la elite política patagónica, que compró tierras a precio vil en El Calafate y que ahora deberá dilucidar qué pasó con uno de los viejos conocidos de su tía.
Pasaron dos días de la publicación de PeriodismoyPunto sobre el llamativo interés del actual presidente Alberto Fernández en la declaración como arrepentido de Fabián Gutiérrez y nadie dijo nada. En octubre de 2018, ¿Alberto Fernández quiso conocer cómo habían convencido al secretario de arrepentirse por chusma o por orden de su jefa política?
¿Cómo hizo el nieto del escribano Zaeta para doblegar a un hombre que lo duplicaba en magnitud y fuerza? ¿Por qué la saña? ¿Qué buscaba? ¿Por qué lo mataron? ¿Fue premeditado? ¿Fueron ellos o son perejiles de esta historia? Demasiados interrogantes de un crimen que aterroriza a los arrepentidos de la corrupción K que, por lo bajo, comentan: Todavía no pasó lo peor.

2 comentarios:

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