domingo, 31 de mayo de 2020

La columna del gran @OsvaldoBazan... ¡¡BRILLANTE!!

Las cosas que dice


Si está convencido de que la oportunidad es lo que vale y no el mérito, quizás debamos pensar en 2023 buscar un nuevo administrador que haya aprovechado la oportunidad y se gane su puesto por mérito.

Lo dice cada vez que puede y puede seguido porque siempre hay un pie de micrófono cuando quiere hacerlo, muchos periodistas dispuestos a llamarlo por su nombre de pila y medios encantados con convertir la limosna del Estado en tapaboca.
Lo dice tan seguido que es bastante obvio que está contento y orgulloso; lo dice disfrutando las palabras, admirándose y aplaudiéndose cada vez en esa autocelebración constante y empalagosa, esa certidumbre petulante que cree que los argentinos están obligados a soportar, como si los ciudadanos le debiesen alguna cosa.
Lo dice y debe creer que está instalando alguna doctrina que refundará el país.
Lo dice festejándose por su convencimiento de estar llevando felicidad a los hogares argentinos como nunca antes, porque ante todo se siente fundador, padre, fuente de la felicidad y última barrera contra la angustia de todos los habitantes del país.
Lo dice con esa media sonrisa canchera, con ese tonito sobrador, con esa mirada vacía de vida.
Lo dice condescendiente, como el nene que juega con los Mis Ladrillos de su vecino pobre, sabiendo que en su casa lo esperan todas las cajas del Rasti con el que su vecinito jamás podrá ni soñar.
Lo dice porque puede y le gusta tanto poder que se lo ve rebosante de salud cuando hace lo que impide a millones de argentinos hacer. Se abraza con el mayor representante de la política feudal, el que se mantiene hace más de tres décadas en el poder, alguien tan magnánimo que hasta es votado por extranjeros que se toman el trabajo de cruzar en lancha el río sólo para hacerlo. No importa que sea una provincia que, aún con un potencial maravilloso, viva del socorro permanente del estado que le quita cualquier fuerza a la iniciativa privada, porque considera a los ciudadanos como meros votantes; gente obligada a subsistir reproduciendo el esquema medieval de miseria del pueblo, fortuna de sus gobernantes.
Lo dice después de llegar con su comitiva en un avión que sale desde lo que se supone es la zona del país más contaminada por el virus y llega a una provincia que se autofesteja también por no poseer ni un solo caso, pese a ser limítrofe con una de las provincias más infectadas.
Lo dice en una provincia que dice basar parte de su “éxito” en que cada persona que entra en ella debe necesariamente hacer un encierro de 14 días. Pero él y su comitiva no se encierran porque coso, y se abraza y habla al oído de sus amigos y se abraza con seguidores y se fotografía sin cubreboca. El mensaje de que a él no le cubren la boca es tan fuerte que al día siguiente, argentinos de todas partes deciden salir a abrazar a sus padres, a sus abuelos, a gente que a pesar de no tener permiso estatal, está angustiada y desorientada y sin ganas ni ánimo. Abuelos que creen que morirán sin ver a sus nietos, gente ya perdida que cree que sus hijos y sus nietos se olvidaron de ellos. El ejemplo que él debe dar y no da, dice tanto que impresiona aún más el abandono de la razón y la empatía de parte de sus seguidores. Subyugados por esa realidad que se inventaron en donde son buenos porque son ellos, no se les ocurre a los turiferarios del presidente mandarle el sambenito de “militante contra la cuarentena”, último grito de la moda de los que creen que los que no aguantan más en realidad sólo quieren sembrar muerte en los fértiles terrenos de la miseria. Duele, como todo lo humano que el poder está dejando de lado.
Lo dice y no se pone colorado porque sabe que ni toda la fábrica Sinteplast conseguiría que algo de rubor apareciese en su cara, para eso hace falta vergüenza: tanto se acostumbró a través de los años de simulación a afirmar que es verde lo azul y frío el calor, y después garantizar lo contrario, y después esperar que el silencio aturda y después gritar que cómo se le ocurre a alguien decir que el verde es azul cuando siempre supimos que era rojo, o amarillo, o marrón, o coso, lo mismo da.
Lo dice porque además de impune se cree inmune.
Lo dice disfrutando su momento de considerarse imprescindible olvidándose en su autobombo mezquino que la humanidad a través de los siglos siempre ha terminado despreciando a quienes se creyeron imprescindibles. Lo dice subido al pony al que millones de personas progresistas y alguna vez bien intencionadas, peleadas con sus fantasmitas y prejuicios lo han levantado, muchos de ellos porque creyeron que su Madrina así lo quería, muchos de ellos porque creyeron que su Madrina así no lo quería.
Lo dice desde una mansión hermosa, rodeada de un jardín precioso por los que, como es su costumbre, no paga un peso. La vida ha sido generosa con quien saltó de un departamento premium de los que la mayoría de los argentinos jamás veremos ni en revistas de decoración en el barrio más caro del país por el que jamás tuvo que pagar un peso, a una mansión con todas las comodidades que son solventadas con los impuestos de cada uno de los ciudadanos argentinos.
Lo dice mientras que a su cuenta bancaria se suman no sabemos cuántos pesos porque si uno va a la página oficial datos.gob.ar y entra en “Asignación salarial de las Autoridades Superiores del poder ejecutivo” el último dato consignado es del 11 de noviembre del año pasado en donde los ciudadanos son informados que el ex presidente Mauricio Macri cobraba 326.985,74 pesos. Es más, figuran todos los datos de todo el Poder Ejecutivo en los años 2016, 2017, 2018 y 2019. Cuando se intenta buscar una actualización aparece el número 404 “la página solicitada no se ha encontrado”. Desde aquél momento, como en tantos otros ítems, el país volvió a ser anúmerico, precisando de fe en los gobernantes antes que de datos corroborables. El 7 de enero de este año el sitio “Chequeado” después que el presidente mismo asegurase que “un juez de la corte gana 4 veces lo que gana el presidente” intentó también saber cuánto gana el presidente. Llegó hasta el mismo paredón informático: 404, la página solicitada no se ha encontrado. Constan en la nota que llamaron a presidencia para que le digan de dónde sacó ese dato el presidente. Hasta el momento, nadie contestó. O sea que lo último que se sabe es que es al menos 326.985,74 pesos. ¿Cuánto gana el presidente? El verdadero dato es que ese dato no sea fácilmente accesible para cualquier ciudadano responsable de pagar ese salario. Sí, lo pagan los ciudadanos, es bueno no olvidarlo. Que quien cobra ese salario de parte de nuestros bolsillos no facilite el dato es una muestra incontestable de ese maravilloso mar de incertidumbre e imprecisión en el que le gusta nadar, porque así cree que no debe rendir cuentas. No sabemos cuánto gana, parece que no merecemos conocer el número, alcanza conque lo paguemos con nuestro esfuerzo. Lo que sí sabemos es que en el contexto de cuarentena, mientras desde el pony y quizás con largavistas mapuche recorre con su mirada el amplio panorama de felicidades nacionales, argumenta que los ciudadanos no pueden pedirle que se rebaje el sueldo porque eso no sería justo y salió con el tema de las cuatro veces más que ganarían los jueces, sin contar, porque seguramente se lo olvidó, que los jueces donan el 25 % de su salario al Hospital Muñiz. Igual, ellos no pagan ganancias porque son dioses del olimpo y si hay algo que funciona en el país es la justicia. Sin embargo, en países que la habitual arrogancia argentina siempre miró desde arriba, las cosas son distintas: en Perú el presidente Vizcarra se redujo el 10% el salario por tres meses, lo mismo que sus funcionarios; el presidente Carlos Alvarado Quesada de Costa Rica se redujo 10% el salario y renunció a la pensión como ex presidente; el presidente de Ecuador, Lenín Moreno se redujo él y todo el gabinete un 50 % del sueldo; el presidente de Uruguay Luis Lacalle Pou creó el “Fondo Coronavirus”, descontándose él y todo su gabinete un 20%; en Chile Sebastián Piñera firmó la promulgación de una ley para rebajar su sueldo y el de ministros, gobernadores e intendentes; también López Obrador en México y Jeanine Añez en Bolivia anunciaron rebajas en los salarios de funcionarios públicos pero no hay constancia de que eso haya ocurrido realmente. El presidente argentino, tan afecto a las comparaciones con otros países, podría hacerse una filmina y colocarse en el grupo con Maduro, Bolsonaro u Ortega de Nicaragua. En este punto, hizo lo mismo que ellos.
Lo dice descubriendo una pólvora que está tan mojada que el mundo ha descartado desde hace años.
Dice: “Hay que poner en marcha un país justo. La etapa de la meritocracia para mí está muerta en la Argentina. No es el mérito lo que nos hace llegar. Es la oportunidad”. ¿Qué es la oportunidad? Educación, salud, seguridad, un techo, comida. Todo eso que está en la constitución nacional. Todo eso que en las últimas décadas se le negó a aquellos a quienes ahora se encierra –pero no digas la palabra “ghetto” porque se ponen locos- para que no contagien a los demás. Sin oportunidad el mérito es mucho más difícil. Sin mérito, la oportunidad se convierte en oportunismo. El que te permite vivir en Puerto Madero y Olivos sin pagar un peso. La oportunidad es “inaugurar” una obra como propia, olvidando que los méritos no son propios. Como ocurrió el viernes con Agua Sur, un proyecto ideado y puesto en realización en la etapa que llamó del “sálvese quien pueda”.
Dice: “Quiero que sea insoportable vivir con la desigualdad. ¿Cuánto tiempo más vamos a hacernos los distraídos?”. ¿Cómo se puede decir eso con tanta ligereza y que ningún alma progresista conteste nada? El presidente pertenece al grupo político que instaló “el día del orgullo villero”, no al que llevó adelante un plan de urbanización de villas.
Lo dice sabiendo que ha tenido más oportunidades que mérito.
Lo que él piense al respecto es bastante irrelevante. Está sentado allí porque menos de la mitad del país lo eligió para eso por cuatro años. Nos debe respeto porque somos ciudadanos de un país libre y la constitución nos ampara. No es un dictador, es alguien a quien se le confió la administración del estado por cuatro años. Si está convencido de que la oportunidad es lo que vale y no el mérito, quizás debamos pensar en 2023 buscar un nuevo administrador que haya aprovechado la oportunidad y se gane su puesto por mérito. Depende de nosotros, no de él. (El Sol)

7 comentarios:

  1. K y peronistas hdp, dicen una cosa y hacen lo contrario. Inútiles y deshonestos !!!

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  2. Perfecta descripción argentina. Bazán, como siempre justo y preciso. Felicitaciones.

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  3. Ayyyns Bazan que grande sos!!!!
    Te amo .Ya no lo puedo ocultarrrr!!

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  4. Ellos van a convertir en pobres a millones de argentinos que eran de clase media. Te arruinan el futuro pero tienen el de ellos asegurado, son feudales. Sr Papa, no lo indigna eso?

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  5. Noooo, si "EL" es coautor del libreto , digo del " relato"...

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  6. NO escucho más a periodistas como Jorge Fernández Díaz, Alredo Leuco, que le digan 'Alberto' a AF, no hace falta pensar mucho por qué 'Néstor' a NK y 'Cristina' a CFK. Y además me parece de cuarta, de falta de profesionalismo llamar por el nombre de pila a un Presidente como si fuera el primo o un familiar y estuvieran hablando en una reunión familiar. Están en un medio de comunicación 'señores', no están a la altura

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