sábado, 22 de junio de 2019

"Mi vecino, el verdulero abusador de nenas que la Justicia detuvo y dejó libre a los tres días"

A "nuestra Justicia" habría que tirarle un misil (si son varios mejor), barajar y dar de nuevo

¿Cuán cerca de uno están los monstruos? Un periodista de Infobae reconstruye en primera persona cuán fácil es para un prófugo por un delito aberrante continuar con su vida a la vista de todos
Pedro Lencina, al ser detenido en la verdulería donde trabajaba por la Policía Federal.

La primera reacción fue de desconcierto. De algún lado lo conocía. Me costó identificarlo en el primer golpe de vista, tuve que mirar varias veces. El hombre que aparecía en la foto de la Policía Federal, esposado y escoltado por dos agentes me resultaba familiar. Recién a la cuarta o quinta vez que miré la imagen pude reconocer el lugar en el que estaba siendo detenido. Era la verdulería del barrio, la de la esquina, eso ya era una sorpresa bastante desagradable. Peor aún fue reconocer que el detenido era "Pedrito", el verdulero que todos adoraban, un tipo gracioso que hacía reír a los clientes con sus chistes. En realidad, resultó ser un delincuente con un pasado oscuro y brutal. Lo que sus jefes, compañeros y clientes nunca supieron, es que "Pedrito", era Pedro Daniel Lencina el hombre de 52 años que hacía tres estaba prófugo de la Justicia por abusar sexualmente de una nena de 3 años. Después de tanto tiempo finalmente fue detenido el sábado pasado. Duró poco en una celda. La misma Justicia que lo buscaba lo liberó en menos de tres días. Parece increíble.

"Pedrito" cayó porque alguien lo delató. No fue un informante, un espía policial, sino un cliente.

A media tarde del viernes pasado, el hijo de un reconocido juez, que también trabaja en el poder judicial, pasó por la verdulería que queda justo en la esquina de Sáenz Valiente e Italia, en Martínez, a comprar algunas frutas. No es un habitué del lugar como sí lo es su padre. Cuando ingresó algo le llamó la atención. Hizo su compra y cuando salió revisó en su celular la lista de prófugos. Casualmente la había estado chequeando esa misma mañana. En su cabeza acababa de producirse una coincidencia que necesitaba corroborar. La imagen era clara, no había dudas. El que lo atendió era Pedro Lencina, con domicilio radicado en San Fernando, parte de esa lista de más de 45 mil personas en conflicto con la ley.

Esa misma noche se acercó al local con su padre para chequear la identidad de Lencina con el dueño de la verdulería. "Si tenes un empleado que se llama Pedro tenes un problema", le dijeron. "Esa noche no pude dormir. Se me revolvió el estómago. No había mejor empleado que él. Empecé a pensar en todos los favores que le había hecho y en todo lo que pasamos estos dos años que lleva trabajando acá. Me dio mucho miedo y decepción", cuenta a Infobae Gabriel, el dueño del comercio. Antes de irse, el juez y su hijo le dijeron que ya habían hecho la denuncia, que mañana iría la policía a buscarlo.





5 comentarios:

  1. Le pagaron la recompensa Al berdulero o Al hijo del juez? Seguro Al hijo del juez

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  2. Y después cuando hay linchamiento o justicia por mano propia se rasgan las vestiduras ,hay captarlo en la plaza a la vista de todos no se puede vivir con estos sujetos en libertad ,si los adultos no protegemos a un menor estamos fritos

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  3. Hay que caparlo en la plaza era

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  4. Cortarle las bolas con un machete y que se muera desangrado de a poco.

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  5. hay que colgarlo de las bolas en la plaza.. hijo de mil putas.... que asco todo!!! el tipo, la justicia, la puta madre

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