lunes, 20 de febrero de 2017

Nota 13/1/2015. Una vida de infidelidades: La historia política y personal de Sergio Massa

Comenzó militando en la UCeDe del polémico Alsogaray. Posteriormente se hizo duhaldista y luego kirchnerista de paladar negro. Así como cuesta definirlo políticamente, desde lo futbolístico fue hincha de Chacarita y de San Lorenzo, aunque hace un tiempo es el hombre que toma las decisiones importantes en Tigre.
Con sólo 42 años de edad, Sergio Massa detenta un importante caudal de poderío político. Con un alto nivel de exposición mediática, la mayoría de las veces desde programas faranduleros, hoy se encuentra entre los dirigentes con mejor imagen, siendo uno de los pocos –sino el único- que se atreve a disputarle protagonismo a Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires.

Su círculo íntimo lo define como portador de una ambición desmedida, virtud que puede ser, a su vez, su mayor defecto.

Nacido en San Martín, donde acuñó su simpatía por Chacarita, Massa emprendió su meteórico ascenso político a mediados de los 90, previamente a que la ficción menemista comenzara a resquebrajarse ante los ojos de todos. Comenzó siendo abiertamente liberal y antiperonista, pero por entonces, como resultaba natural, viró desde la UCeDe hacia el PJ, donde hizo sus primeras armas bajo el ala protectora de Ramón "Palito" Ortega, primero, y de Luis Barrionuevo (quien evidentemente le enseñó mucho sobre los vínculos entre la política de los clubes y la nacional), después.

Entonces conoció a la joven Malena Galmarini (hija de Fernando "Pato" Galmarini), con quien se casó en 2001. Se trató de una época poco conocida para la mayoría. Y aunque hoy parece que Massa no tuviera padres, lo cierto es que ellos lo echaron de la familia cuando a fines de la década de los 90 plantó a su novia en el altar para irse con Malena “Patita” Galmarini, a quien conocía de militar en la juventud menemista (de hecho, el invitado de honor en su casamiento con Galmarini fue el ex presidente Carlos Menem) y con quien habría mantenido una relación paralela de larga data que era de especial interés para Massa, tanto por sus vínculos y contactos dentro del ambiente como por sus obvias aspiraciones políticas.

Aquella novia era la hija de un íntimo amigo de los tíos y, para colmo, se trataba de una familia de italianos, quienes, se sabe, se caracterizan por mantener lazos muy estrechos. “Todavía los padres tienen el negocio llamado Massa Hnos. en Nazca y Juan B. Justo, si vas y decís el nombre de Sergio te sacan a las puteadas”, comentó un allegado al líder del Frente Renovador.

Luego de pelearse con la familia y su pareja, Massa quedó en la calle y le pidió refugio a su abogado personal. Para 1999, con sólo 27 años, logró integrar una lista con Duhalde y Ortega en séptimo lugar como diputado provincial, escaño al que accedió por apenas unos 50 votos.

El círculo cercano de Massa cuenta una historia muy interesante de cómo Sergio conoció a Eduardo Duhalde. Cuando este último perdió la presidencia, el “Cabezón” viajó a Playa del Carmen con “Chiche”, para discutir “cuestiones personales del matrimonio”. Entonces, Fernando Galmarini -estrecho amigo de Duhalde- le comentó a Massa sobre el viaje y el hotel en el que se alojarían. Inmediatamente, el tigrense contrató un tour para ir al mismo alojamiento y conocer en forma casual y personal al “Cabezón”.

“La historia después es conocida, cuando a Duhalde lo nombran presidente interino, ‘Chiche’, a pedido de Galmarini, hace que nombren a Sergio Massa en el Anses”, explicó una fuente.

Actualmente, ya trajeado de “candidato”, el entorno de Sergio Massa recuerda lo vivido como una aventura, como aquella vez que le pidió a su ex novia (la que fue colgada en el altar) que le prestará su Clio blanco cero kilómetro y Massa, tras utilizarlo para la campaña, lo devolvió destrozado.

Desde su círculo íntimo sonríen cuando recuerdan la excusa con la que Massa posponía el casamiento que finalmente no fue: “Primero me quiero recibir de abogado”, alegaba el tigrense. Paradójicamente, el título llegó hace apenas algunos meses y, para colmo, su obtención fue cuestionada públicamente por varios sectores.

Durante su interinato presidencial, el propio Duhalde lo nombró director del Anses, en 2002. Tres años después fue electo diputado nacional, pero renunció a su banca a pedido del ya presidente Néstor Kirchner, quien necesitaba que siguiera manejando la cartera de Seguridad Social.

En octubre de 2007 ganó la intendencia del partido de Tigre, objetivo para el que venía trabajando desde hacía tiempo, por ejemplo respaldando fuertemente y siendo un hombre de consulta permanente en el club homónimo, que apenas dos años antes jugaba en a B, pero para ese entonces volvía a codearse con los grandes en primera división. Su gestión pública se caracterizó por las inversiones en materia de logística y transporte, y por la instalación de cámaras de vigilancias a lo largo y ancho del distrito, reabriendo el clásico debate entre seguridad y derecho a la intimidad.

Con la renuncia de Alberto Fernández a la jefatura de Gabinete, a mediados de 2008, en plena crisis con el campo, Massa dio el gran golpe, al ser designado por Cristina Fernández para ocupar el puesto vacante. Duró menos de un año (lo reemplazó Aníbal Fernández), y se fue envuelto en un manto de dudas por su accionar en torno al canje de deuda con los holdouts. En 2009 fue candidato testimonial a diputado y recobró su fama de "traidor", esta vez acusado por el kirchnerismo, luego de que su esposa Malena cosechara -como candidata a concejal- 14 puntos porcentuales más que Néstor -como candidato a diputado-, beneficiando al opositor Francisco de Narváez, por entonces encumbrado entre la opinión pública.

Por si eso fuera poco, los documentos filtrados por la red WikiLeaks volvieron a dejar a Massa en evidencia. En ellos quedó claramente reflejado el “lado B” del intendente, para quien Cristina se encontraba “sometida” por su marido, a quien calificó de “psicópata” y “monstruo”, mientras que el movimiento kirchnerista en su conjunto, según su óptica, no tenía “ninguna posibilidad” de triunfar electoralmente en 2011.

Se trata, en síntesis, de una trayectoria fiel a la infidelidad. Experto en relaciones públicas y extremadamente hábil para el camuflaje, Massa volvió a trazarse un objetivo desmedido, la presidencia de la Nación. La pregunta del millón es: ¿Lo logrará? (Tres Líneas)


7 comentarios:

  1. Quien puede confiar en una persona así a parte de Novaresio David y Rial?

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  2. Me dicen que en Humo Tv, también conocido como América, Naboresio se burla de Carrió por el peso. Un Oscar Wilde el sodomita.

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  3. Yo no lo vote, ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja. P.D. Tengo libertad a quien elegir como basura a este y a todo su frente reciclador dicho sea de paso Fernando Iglesias yo me adelante antes que al decir es tambien tu porvenir viene en alza Fernando, eh.

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  4. Excelente resúmen...!

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  5. El camaleónico creador del Frente Reciclador posee todas las condiciones para candidatearse. Es traidor, cagador y dueño de una ambición desmedida. Su familia lo desprecia y su esposa lo "ubica a puteadas" muy seguido. Una joyita Narcomassa dentro del peronismo... por ahora !!.-

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  6. Jajajaja un caradura Massita!!q sinvergüenza.
    Anabel

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